domingo, 24 de junio de 2018

Yakka Humo, estilo belga en versión murciana


Todo lo bueno se acaba, y con esta entrada llegamos al final de nuestro repaso al suculento surtido de Cervezas Yakka que hace ya unos meses recibimos de Taninos Asesinos. Eso sí, para terminar a lo grande, hemos dejado para el final la más atrevida y original de las cervezas que componían el lote. Hablamos de Humo, una Saison con trigo ahumado, una cerveza muy interesante para tener en la nevera ahora que el calor ha llegado para quedarse durante una temporada. Recordad que en entradas anteriores os hemos hablado de Mare Nostrum Ale y German Ale Bio, dos cervezas de sesión de inspiración alemana; Yapale y Serious Rye IPA, dos sabrosas cervezas con buenas dosis de lúpulo; y más recientemente Brown, una curiosa English Brown Ale con ron, vainilla y astillas de roble americano. Veamos ahora qué nos ofrece Humo, la sexta Yakka que pasa por Cervecívoros.

Estamos ante una cerveza con un aspecto realmente atractivo, de un bello color oro viejo, moderadamente turbia y con reflejos dorados. La corona una cantidad discreta de espuma de color blanco hueso, de la cual una fina capa se mantiene casi hasta el final. Lo primero que apreciamos en su aroma es un carácter afrutado, con notas de plátano y membrillo, se percibe también un toque de pimienta y, por supuesto, todo ello está envuelto en un suave aroma a humo que va ganando protagonismo según sube la temperatura. En boca presenta un cuerpo ligero y resulta bastante carbónica, características que la convierten en una cerveza bastante refrescante. Su sabor se caracteriza por un dulzor suave, cuyo protagonismo se ve contenido por un punto de acidez y cierto amargor final. El carácter ahumado está más marcado en el paladar que en la nariz, pasando a ser la nota protagonista, aunque sin llegar a presentar demasiada intensidad. Le acompañan toques de cereal y matices de fruta y especias.

Desde luego una buena cerveza, una apuesta arriesgada que sin duda ha salido bien. Y es que hay que aplaudir el atrevimiento mostrado por Yakka al integrar el ahumado en el estilo Saison, que no está entre los más habituales a la hora de utilizar malta con este tratamiento, aunque existen más ejemplos. El resultado es una cerveza agradable y refrescante, de la que cada trago pide uno más, y que puede ser un buen acompañamiento para encurtidos, verduras a la brasa o quesos suaves.

Estilo: Saison - Classic Style Smoked Beer
ABV: 4,6 %
Amargor: 18 IBU
Lúpulos: Perle
Cereales: Malta de cebada Pale y malta de trigo ahumada

domingo, 17 de junio de 2018

Lindemans Kriek, al rico zumito de cereza!


En esta entrada vamos a hablar de una cerveza que recibimos hace un tiempo de los amigos de Birrabox (Un momento, ¿no sabéis qué es Birrabox? Pues en nuestra página de Promociones os lo contamos, y además os decimos cómo conseguir un descuento de 3 € en vuestro primer lote de cervezas). La cerveza en cuestión es una de las referencias más populares de Lindemans, una cervecera belga especializada en elaborar cervezas de fermentación espontánea de la que ya os hemos hablado en otras ocasiones (Lindemans Faro y Lindemans Gueuze). Pues bien, esta vez comentamos la Lindemans Kriek, una Fruit Lambic elaborada a base de Lambic envejecida durante un año en barricas de roble y posteriormente mezclada con zumo de cereza, según una receta que se remonta a 1979. La historia cuenta que, anteriormente, Lindemans empleaba concentrado de zumo de cereza para elaborar su Kriek, que no se pasteurizaba. Sin embargo, en la década de 1970, esta cerveza fue exportada a América en barco por primera vez, y los movimientos sufridos durante el viaje reactivaron la fermentación, haciendo que todas las botellas se descorchasen y vertiesen su contenido. Desde entonces se utiliza zumo de cereza fresco y, tras mezclarlo con la Lambic de base (25 % de zumo, 75 % de Lambic), se deja que la mezcla fermente y macere durante 3 días, para luego pasteurizarla, de modo que la fermentación no pueda continuar ni reactivarse.

Gracias al zumo de cereza, esta cerveza es de un intenso color morado, sin apenas turbidez y con reflejos de un vivo tono rojizo. Su espuma, de color rosa claro, aparece en cantidades moderadas y no resulta muy persistente. En nariz presenta un aroma bien marcado, aunque de intensidad discreta, claramente dominado por notas de frutos rojos, que se entrelazan con el agresivo aroma que caracteriza a las cervezas de fermentación espontánea. Al probarla nos encontramos con un cuerpo ligero, cierta presencia del carbónico y un sabor predominantemente dulce, algo empalagoso, sólo ligeramente equilibrado por el toque ácido que aparece bien adelantado el trago. Mientras tanto, las notas de frutos rojos y gominola o sirope de fruta envuelven el paladar.

No está mal esta clásica Fruit Lambic, salvo porque resulta demasiado dulzona, seguramente el azúcar y el edulcorante están de más. No obstante, este exceso de dulzor se equilibra notablemente si recurrimos a su acompañamiento ideal: quesos grasos, como por ejemplo un Camembert, o curados de sabor intenso, como un Manchego.

Estilo: Fruit Lambic
ABV: 3,5 %
Cereales: Trigo y malta de cebada
Ingredientes adicionales: Zumo de cereza, azúcar, aromatizante, glucósidos de esteviol (edulcorante) y ácido ascórbico (antioxidante)

domingo, 3 de junio de 2018

Yakka Brown, la Yakka más oscura


Continuamos nuestro viaje a través del surtido de Cervezas Yakka que tan amablemente nos hizo llegar Taninos Asesinos. Tras dos cervezas de sesión de inspiración alemana (Mare Nostrum Ale y German Ale Bio) y dos exhibiciones de lúpulo (Yapale y Serious Rye IPA), hoy vamos a probar la cerveza más oscura y maltosa del paquete. Nos referimos a Yakka Brown, una compleja English Brown Ale elaborada con ron, vainilla y astillas de roble americano. Se trata de una cerveza estacional, elaborada para el otoño y el invierno, aunque os podemos asegurar que entra de maravilla en una fresca noche de primavera, así que si podéis echarle el guante no esperéis para probarla.

Es una cerveza de intenso color castaño, con cierta turbidez y reflejos cobrizos. Su espuma, moderadamente abundante, es de color beige claro y resulta bastante persistente. En nariz nos deleita con un agradable y complejo aroma, marcado por notas de cereal y pan que nos transportan a una panadería en pleno apogeo, acompañadas de toques de castaña asada y vainilla. Al ganar temperatura, este aroma evoluciona y se envuelve en matices de licor y fruta madura. En boca encontramos un cuerpo entre ligero y medio, cargado de un sabor dulce bien marcado, aunque sin llegar a ser fuerte o empalagoso, equilibrado con toques de amargor torrefacto. Se perciben notas de pan y vainilla, sazonadas con un carácter licoroso que va ganando protagonismo al subir la temperatura, al igual que sucede con los sabrosos matices de fruta y madera, todo ello complementado con recuerdos a chocolate y frutos secos.

Desde luego una Brown Ale muy agradable, más que recomendable. Si hay que ponerle alguna pega, se podría agradecer un poco más de intensidad, puesto que cada trago deja cierta sensación de que se echa de menos "algo más". En cualquier caso, os recomendamos no tomarla demasiado fría, le hace falta algo de temperatura para sacar a relucir todos sus matices, así que sacadla de la nevera con algo de antelación o esperad un poco, vale la pena. Para acompañarla, nada mejor que carnes rojas a la plancha o aquellas que vayan acompañadas de salsas o condimentos caramelizados. 

Estilo: English Brown Ale - Spiced Beer - Wood-Aged Beer
ABV: 7,4 %
Amargor: 28 IBU
Lúpulos: Magnum y Tettnanger
Cereales: Copos de avena y maltas de cebada Pale, Imperial, Crystal, Brown y Chocolate
Ingredientes adicionales: Ron, vainilla y astillas de roble americano