sábado, 18 de noviembre de 2017

Escocia + Caribe = Innis & Gunn Rum Finish


Tras el éxito cosechado con Original, de la que hablábamos hace un tiempo, los escoceses Innis & Gunn comenzaron a experimentar y elaborar diferentes cervezas, todas ellas con algo en común, el sello de la marca, el envejecimiento con madera de roble. Esta experimentación los ha llevado a ser verdaderamente prolíficos, con multitud de cervezas diferentes creadas en los últimos años, aunque sólo unas pocas han llegado a ser elaboradas de forma continuada. Es el caso de nuestra protagonista de hoy, Rum Finish (también conocida como Rum Cask), que comenzó siendo una edición limitada pero logró tal popularidad que pasó a formar parte del catálogo permanente de Innis & Gunn. Esta cerveza se envejecía durante 57 días en el "Oakerator®", un artilugio patentado por Innis & Gunn que consiste en una especie de cafetera o tetera gigante en la que la cerveza es bombeada a través de astillas de madera, que en este caso es duramen (parte interna del tronco, la más seca y oscura) de roble americano previamente impregnado en ron Demerara de Guayana. Al igual que en el caso de la Original, este proceso da a la cerveza unas características muy peculiares. Recientemente, Innis & Gunn ha sustituido esta referencia por otra muy similar, Blood Red Sky, en la que supuestamente ganan relevancia las notar aportadas por el ron gracias a su maduración realizada enteramente en barricas de ron jamaicano. Sin embargo, aun se puede encontrar alguna que otra Rum Finish por ahí, así que si os interesa no perdáis el tiempo.

La Rum Finish es de color castaño, como de miel oscura, con reflejos ámbar y sin turbidez. Sin apenas carbónico, su espuma es escasa y poco duradera, de color blanco hueso. En su aroma se distinguen notas que recuerdan a licor, ron, azúcar moreno y caramelo. Presenta un cuerpo entre ligero y medio, menos denso de lo que quizá esperéis, y no se aprecia en ella casi nada de carbónico. Su sabor es predominantemente dulce, tal vez incluso un poco empalagoso para algunos gustos, con un amargor apenas testimonial. En el paladar apreciamos ron, madera, caramelo y fruta, mientras que su 6,8% de alcohol se encuentra bastante bien integrado.

Para gustos hay colores pero, así entre nosotros, se puede decir que esta Rum Finish supera a Original, su hermana mayor (mayor en edad y en tiempo de maduración). Habrá que ver si la jovencita Blood Red Sky supera a su vez a su predecesora. Una buena opción para disfrutar esta cerveza será tomarla sola, de forma relajada después de cenar. Pero si queréis ponerle algo sólido al lado, los quesos fuertes y las carnes asadas serán buenos candidatos, y si sois golosos también podéis probar con algunos postres, sobre todo aquellos que lleven fruta asada o confitada.

Estilo: Scottish Export - Specialty Wood-Aged Beer
ABV: 6,8%
Lúpulos: Super Styrian
Maltas: Innis & Gunn Ale, Crystal, Chocolate y cebada tostada

jueves, 9 de noviembre de 2017

Probamos el surtido completo de Cervecería Allende, cervezas mexicanas y artesanas


Hace un tiempo descubrimos en Instagram a Cervecería Allende, una cervecera artesana mexicana que hace poco ha comenzado a exportar sus productos a España. El caso es que ellos también descubrieron Cervecívoros, y nos escribieron para preguntar si nos gustaría probar sus cervezas. Vaya pregunta... obviamente aceptamos, y al poco tiempo recibimos una muestra de las cuatro referencias que componen el catálogo de Allende. A continuación os contamos nuestras impresiones sobre las cuatro cervezas con las que esta marca nos demuestra que en México también se hace buena cerveza artesana, rompiendo con los estereotipos forjados en base a las pocas cervezas industriales que hasta hace poco recibíamos de ese hermoso país. Habrá que estar pendientes del mercado mexicano, seguro que hay más gratas sorpresas por venir.

Agave Lager


Esta Lager presenta un color entre dorado intenso y ámbar claro, apenas nublado por una finísima turbidez. Su espuma, de color blanco hueso, resulta más bien escasa y poco persistente. En nariz nos sorprende con un aroma suave pero agradable, sutil, con un ligero toque lupulado de hierbas y cítricos que se combina con notas de cereal y suaves toques de miel y ahumado. En boca percibimos una sensación refrescante y un cuerpo entre ligero y medio. Su sabor es suave y equilibrado, con notas dulces y amargas. Se distinguen notas herbáceas muy frescas, claramente proporcionadas por el agave, que al ganar temperatura van cediendo terreno a toques frutales y, sobre todo, a un suave y característico toque de ahumado.

Se trata de una cerveza suave y fresca, pero también original y relativamente compleja, desde luego es la que más nos ha llamado la atención de las cuatro. El uso de ingredientes extravagantes no siempre da buenos resultados, pero el agave parece encajar bien en esta cerveza, aunque desde luego no gustará a todo el mundo. Puede funcionar como acompañamiento para mariscos que no lleven una salsa muy fuerte, pescados ahumados o carnes blancas de sabor suave.

Estilo: Pale Lager - Spiced Beer
ABV: 4,2 %
Amargor: 15 IBU
Ingredientes adicionales: Agave

Golden Ale


He aquí una cerveza algo turbia, de color entre amarillo pajizo y dorado claro, coronado por una fina y efímera capa de espuma de color blanco. Su aroma es muy suave, basado fundamentalmente en notas cítricas, aunque también se perciben ligeros toques florales y herbáceos, acompañados de cierto recuerdo a cereal. Al probarla descubrimos una cerveza refrescante, de cuerpo ligero y con una presencia notable del carbónico. Su sabor es suave y está dominado por un leve amargor, acompañado de un ligero toque ácido y con un suave fondo dulce que se nota más al final del trago. Se distinguen notas herbáceas y cítricas, además de un ligero toque de frutos secos.

Se trata de una cerveza sencilla, ligera y refrescante. Es correcta, con potencial como cerveza de sesión, aunque la verdad es que sabe a poco después de haber probado la Agave Lager y es la que menos nos ha convencido de este surtido. En la mesa, puede ser un buen acompañamiento para ensaladas y pescados blancos, y también puede servir como contrapunto refrescante para platos picantes o muy grasos. 

Estilo: Blonde Ale
ABV: 4,5 %
Amargor: 22 IBU

IPA


En este caso nos encontramos con una cerveza bastante turbia, de color ámbar claro. Su espuma, cremosa y de color beige claro, aparece en cantidad moderada pero resulta poco duradera. Tiene un aroma intenso, claramente dominado por el lúpulo, sobre todo por notas cítricas y de frutas tropicales, pero también con notas de resina y pino, e incluso un toque especiado. La ligera presencia de la malta se manifiesta en forma de suaves toques de bizcocho y frutos secos. En boca percibimos un cuerpo de densidad media y un sabor caracterizado por un amargor bastante intenso. De nuevo predominan las notas cítricas y de frutas tropicales, complementadas con un toque de resina y aportaciones de la malta que recuerdan a miel y frutos secos.

Se trata de una buena American IPA, perfectamente correcta. De hecho, podría definirse como una American IPA estándar, sin innovaciones ni rasgos distintivos o exóticos, algo que para algunos será una virtud y para otros un defecto, todo depende de lo que estéis buscando. En cualquier caso, es una cerveza aromática y sabrosa, la más intensa de las cuatro. En la mesa será una excelente compañía para platos especiados y para quesos algo grasos y de sabor fuerte.

Estilo: American IPA
ABV: 6,5 %
Amargor: 60 IBU

Brown Ale


Terminamos con la cerveza más oscura de la familia, de color castaño claro con reflejos rojizos y algo turbia. Presenta una espuma más bien escasa y efímera, de color entre blanco hueso y beige claro. Su aroma es suave, con notas maltosas de panadería y toques de caramelo y tofe, pero también con un suave toque de lúpulo terroso de fondo. En boca nos encontramos con un cuerpo entre ligero y medio, envuelto en un suave sabor dulce hasta llegar a un final ligeramente amargo. Se distinguen notas maltosas suaves, como corteza de pan, y también ligeros toques de caramelo, madera, licor, fruta o frutos secos. 

Lo que tenemos aquí es una Brown Ale correcta y sutil, no muy intensa pero sí con cierta riqueza en matices. Se trata de la apuesta más maltosa de Allende hasta el momento, aunque no estaría mal complementar este catálogo con una cerveza negra, quizá una English Porter o una Sweet Stout, ahí dejamos la idea. El mejor lugar para esta cerveza será acompañando a embutidos y carnes rojas o de cerdo, preferiblemente asadas o guisadas.

Estilo: English Brown Ale
ABV: 5,0 %
Amargor: 18 IBU

jueves, 2 de noviembre de 2017

Bitters y Pale Ales, un trocito de la historia británica

En un nuevo capítulo de nuestra sección dedicada a descubrir los diferentes estilos de cerveza, hoy hablaremos de las diferentes variedades de Bitter y de las Pale Ales al estilo británico. 

Sitios como estos son los ideales para disfrutar
de una buena pinta de Bitter o Pale Ale
Se trata de estilos tipo Ale nacidos en Reino Unido, donde se encuentran entre los favoritos de los amantes de las real ales; en todo pub que se precie habrá al menos un grifo dedicado a un cask de algún tipo de Bitter. Pale Ale y Bitter son dos estilos emparentados y con importantes similitudes, residiendo la principal diferencia entre ellos en que las Bitters están pensadas para ser envasadas en cask, mientras que las Pale Ales son más apropiadas para envasar en botella o keg. Así, algunas de las diferencias en sus características están precisamente relacionadas con el formato en el que son más comúnmente envasadas. Por norma general, las Pale Ales son más carbónicas, con mayor graduación alcohólica y más lupuladas.

Algunos expertos utilizan los términos Bitter y Pale Ale de forma casi indiferente, considerando que las diferencias entre estos estilos se han diluido con el tiempo y que hoy en día son equivalentes. Otros, por el contrario, prefieren diferenciarlos. Por ejemplo, de entre las guías de estilos más conocidas internacionalmente, la del Beer Judge Certification Program (BJCP) no considera las Pale Ales actuales como un estilo aparte, aunque sí indica que históricamente se ha tratado de un estilo independiente. Sin embargo, la guía de la Brewers Association sí separa la Pale Ale de los diferentes tipos de Bitter. Ante una duda así, lo único que se puede hacer es consultar a quien más sabe, y nadie sabe más de cervezas tradicionales británicas que la Campaign for Real Ale (CAMRA). Pues bien, según CAMRA, si bien la mayoría de Pale Ales actuales son básicamente Bitters adaptadas al formato botella, históricamente se ha tratado de estilos diferentes que deben ser diferenciados. La verdad, por tanto, parece encontrarse en un punto intermedio.

De lo que no cabe duda es de la relación entre estos estilos, aunque de nuevo hay diferentes versiones sobre el desarrollo histórico de dicha relación. Hay quien afirma que las Pale Ales nacieron como versiones embotelladas de las Bitters, pero esta idea es errónea, probablemente surgida de la situación actual en la que, como hemos comentado, la mayoría de Pale Ales son efectivamente Bitters adaptadas. Pero lo cierto es que fue el estilo Pale Ale el que nació antes, y las primeras Bitters se desarrollaron a partir del mismo. Y ya que hablamos de si fue antes el huevo o la gallina, ¿qué cervezas surgieron primero, las Pale Ales o las IPAs? Pues aunque está muy extendida la idea de que las IPAs derivaron de las Pale Ales, la realidad es que fue al revés.

A la gente de Adnams se le dan bien estos estilos. En esta foto del taproom de su fábrica podemos ver a la izquierda Southwold Bitter (Ordinary Bitter), a la derecha Ghost Ship (Pale Ale) y justo a su lado Broadside (Best Bitter), tres excelentes ejemplos de sus respectivos estilos.

La historia de Pale Ales y Bitters, por tanto, viene a comenzar con el éxito de las IPAs producidas en Burton upon Trent a principios del siglo XIX (podéis encontrar más información en la entrada dedicada a la historia de los diferentes estilos de IPA). El agua rica en sulfatos de esta localidad no sólo era buena para elaborar las IPAs que resultaban ideales para exportar a las colonias, sino también para hacer cervezas de apariencia similar pero más suaves y menos lupuladas, más adaptadas al mercado doméstico. Así fue como nacieron las Pale Ales, que de hecho también eran conocidas como Burton Ales, nombre que aun reciben las cervezas más fieles a los orígenes del estilo. Antes de esto ya existían cervezas a las que se llamaba pale ales ("ales pálidas") por ser mucho más claras que las cervezas más populares en aquella época en el Reino Unido (Porter, Stout, etc.), pero distaban del estilo Pale Ale tal y como lo entendemos en la actualidad.

Unas décadas más tarde, a finales del siglo XIX, las cerveceras británicas dedicaron gran parte de sus esfuerzos a la elaboración de "running beers", lo que podríamos traducir como "cervezas corrientes". Se trataba de cervezas que podían ser servidas en los pubs sólo unos pocos días después de su salida de los tanques de fermentación, en lugar de necesitar ser maduradas durante meses. Este acortamiento del periodo de maduración abarataba los costes y facilitaba el abastecimiento de cerveza para las cadenas de pubs vinculados a las propias cerveceras, una forma de negocio que comenzaba a extenderse en aquella época. Un estilo popular de "running beer" fueron las Milds, de carácter más bien maltoso. Por el contrario, las Bitters, inspiradas en las Pales Ales, surgieron como "running beers" con un carácter más lupulado. Su color era más oscuro que el de las Pales Ales puesto que en ellas se usaban variedades de malta algo más oscuras, como la malta Crystal.

Dicho todo esto, vamos a ver las principales características de estos estilos:

Ordinary Bitter


Adnams Southwold Bitter,
una Ordinary Bitter de primera, 
aunque en este caso el vaso
no estuviese a la altura.
Que el adjetivo "ordinaria" no os lleve a engaño, una buena Ordinary Bitter puede ser todo un placer, sobre todo en un auténtico pub británico, donde nos la servirán en un vaso de pinta, recién salida de su cask, sin gas añadido y a temperatura ambiente (o sólo ligeramente refrigerada). Sus consumidores habituales se refieren a ellas como Bitters a secas, siendo los fabricantes los artífices del término Ordinary Bitter, con el fin de diferenciarlas explícitamente del resto de estilos de Bitter. Se trata del estilo más suave de esta familia, una cerveza de sesión, ideal para tomar varias pintas mientras se habla del tiempo y se disfruta de una partida de billar o un partido de fútbol en la tele. Suelen elaborarse con maltas Pale Ale, Amber o Crystal, habitualmente acompañadas de trigo y, en las versiones menos puristas, adjuntos como azúcar o maíz. Admiten todo tipo de lúpulos, aunque lo más habitual es el empleo de lúpulos británicos, sobre todo Goldings y Fuggles.

Las cervezas de este estilo presentan un color que puede ir del ámbar claro al cobrizo, y estarán típicamente coronadas por una fina capa de espuma de color entre blanco y blanco hueso. En su aroma encontraremos notas maltosas suaves que recuerdan a caramelo, pan o galleta, incluso con un ligero toque tostado. Las acompaña la presencia sutil pero evidente de los lúpulos británicos, que aportan principalmente notas florales, especiadas y terrosas, aunque también se pueden percibir toques resinosos y frutales. En boca presentan un cuerpo de ligero a medio, con una presencia nula o escasa del carbónico. Su sabor suele estar marcado por un amargor no demasiado intenso sobre una base de suave dulzor maltoso. Por parte del lúpulo, al igual que en el aroma, son frecuentes las notas florales y especiadas, y a veces terrosas, resinosas o frutales, siempre con una intensidad moderada. La malta, por su parte, suele aportar notas suaves de pan y galleta, y en ocasiones caramelo y tofe.

Características habituales:
ABV: 3,0 - 3,9 %
Amargor: 20 - 35 IBU
Color: 4 - 14 SRM

Best Bitter


Fuller's London Pride, uno de los paradigmas del estilo,
junto a otros ejemplos del mismo: Green Jack Trawlerboys,
Black Sheep Ale, St. Peter's Best Bitter, Conwy Welsh Pride
Marston's Double Drop y Stonehenge Heel Stone.
Sucede habitualmente que en el término medio está la virtud, y es por ello que, como su nombre indica, las cerveceras británicas suelen considerar que las cervezas que entran en este estilo son las mejor logradas de su gama de Bitters. Algo parecido deben de opinar los consumidores, pues las Best Bitters, en ocasiones también llamadas Special Bitter o Premium Bitter, son las más comunes de entre los diferentes tipos de Bitter, y algunas de ellas se encuentran entre las real ales más consumidas. Eso sí, no os dejéis engañar, pues algunas marcas llaman Best Bitter a cervezas que realmente encajan más bien en el estilo Ordinary Bitter. Al igual que con su hermana pequeña, la mejor forma de disfrutar una Best Bitter es en un vaso de pinta, servida directamente del cask en un animado pub británico. Sin ser tan suaves como las Ordinary Bitters, las Best Bitters siguen siendo cervezas muy bebibles, ideales como cervezas de sesión.

Estas cervezas tienen una apariencia muy similar a la de las Ordinary Bitters, con la única diferencia de que tienden hacia colores sólo ligeramente más oscuros. Podemos esperar un aroma algo más intenso que en el estilo anterior, si ben el perfil será muy similar, con la principal diferencia de que las notas maltosas como el caramelo pueden tener algo más de importancia. En boca presentarán un cuerpo medio y la presencia del carbónico será de nuevo escasa o nula. Su sabor es equilibrado, protagonizado por un amargor moderado pero sin llegar a eclipsar un dulzor maltoso y afrutado. Al igual que con el aroma, en el paladar encontraremos notas muy similares a las de una Ordinary Bitter, pero con un punto más de intensidad y un mayor protagonismo de la malta a través de notas de pan, galleta, tostado, caramelo o tofe.

Características habituales:
ABV: 3,8 - 4,6 %
Amargor: 25 - 40 IBU
Color: 5 - 16 SRM

Strong Bitter / Extra Special Bitter


Morland Old Speckled Hen, una de las Strong Bitters
favoritas de los británicos, junto a otros ejemplos del estilo: 
Ringwood Old Thumper, Holden's Golden Special Bitter,
Courage Director's y Robinsons Trooper.
Subimos el último peldaño en la escalera de las Bitters para encontrarnos con la hermana mayor de esta familia. Generalmente conocido como Strong Bitter, este estilo recibe también en ocasiones el nombre Extra Special Bitter, frecuentemente abreviado con las siglas ESB. El primero de estos nombres es el más común en Reino Unido, donde el segundo es una marca registrada de la cervecera Fuller, Smith & Turner para su Fuller's ESB. Dicha cerveza no es una típica representante de este estilo, pero sí fue una de las primeras cervezas del mismo en ser exportada a Estados Unidos. Es por ello que ha tenido una gran influencia en ese país, en el cual el término Extra Special Bitter no está registrado y ha sido adoptado para referirse a cervezas similares a la Fuller's ESB, es decir, con un perfil más intensamente maltoso que una Strong Bitter al uso. En cualquier caso, las Stong Bitters son las más maltosas y alcohólicas de las Bitters, sin dejar de ser relativamente bebibles.

Las cervezas de este estilo tienen una apariencia muy similar al resto de Bitters, aunque el límite superior de su rango de colores es algo más oscuro que en las anteriores, pudiendo llegar a presentar un tono cobrizo intenso. En nariz sí que notaremos diferencias más importantes, no tanto en el perfil, que únicamente puede estar algo más inclinado hacia las notas maltosas, como en la intensidad, que será sensiblemente mayor que en los estilos anteriores. En boca encontraremos un cuerpo algo más denso y, en algunos casos, el carbónico estará algo más presente que en las Ordinary y Best Bitters. También puede aparecer un ligero toque de calidez alcohólica, acompañando a sabores amargos y dulces que suben en intensidad sin dejar de estar bien equilibrados. En el paladar seguiremos encontrando el mismo tipo notas que en los estilos anteriores, aunque con mayor intensidad, particularmente en el caso de aquellas proporcionadas por el lúpulo. Del lado de la malta puede aparecer un toque de frutos secos y el final del trago puede ser algo más seco que en las otras Bitters.

Características habituales:
ABV: 4,6 - 6,2 %
Amargor: 30 - 50 IBU
Color: 6 - 18 SRM

Pale Ale


Algunos ejemplos de auténticas Pale Ales británicas:
Marston's EPA, Adnams Ghost Ship, Hook Norton
Hooky Gold y Meantime London Pale Ale.
Como los primeros serán los últimos, terminamos con el estilo del que nacieron los anteriores. Como ya hemos comentado, las Pale Ales guardan importantes similitudes con las Bitters, aunque tienden a ser algo más carbónicas e intensas, moviéndose generalmente en un rango de graduación alcohólica cercano al de las Best y Strong Bitters. Como no podía ser de otra forma al tratarse de descendientes directas de las IPAs de Burton upon Trent, una característica importante de estas cervezas será el protagonismo del lúpulo, usándose preferiblemente lúpulos británicos como Goldings y Fuggles. Otro ingrediente muy relacionado con sus orígenes es el agua, ya que muchas cerveceras "burtonizan" el agua que emplean en la elaboración de cervezas de este estilo (al igual que para elaborar IPAs), enriqueciéndola en sulfatos para que sea similar a la de los manantiales de Burton, y de este modo ideal para hacer cervezas lupuladas. En cuanto al cereal, la mayoría de las Pale Ales se hacen exclusivamente con malta de cebada, siendo el uso de trigo o adjuntos mucho menos frecuente que en las Bitters.

Generalmente presentan un color ambarino, aunque éste puede variar desde un dorado intenso hasta un cobrizo claro. Su espuma, habitualmente de color blanco hueso, es más abundante, densa y persistente que la de una Bitter. En nariz percibiremos notas maltosas de pan, galleta y caramelo, pero sobre todo las aportaciones del lúpulo, principalmente a través de notas especiadas y herbáceas, que pueden ir acompañadas de toques terrosos y frutales. En boca presentarán un cuerpo medio con cierta presencia del carbónico y habitualmente una ligera sequedad. Su sabor, de intensidad moderada, estará dominado por el amargor, aunque siempre notaremos la presencia de un toque dulce. Por parte de la malta, encontraremos notas de frutos secos y galleta, quizá con un toque de caramelo. El lúpulo, por otro lado, se manifestará sobre todo en notas especiadas y herbáceas, complementadas con suaves toques frutales.

Características habituales:
ABV: 3,8 - 6,2 %
Amargor: 20 - 50 IBU
Color: 5 - 14 SRM

Varias marcas españolas se han animado con el estilo Pale Ale, he aquí algunos ejemplos:

Maridaje


Para terminar, veamos qué platos pueden ser los apropiados para acompañar estas cervezas británicas. En primer lugar, y dado que se trata de cervezas claras en las que el lúpulo tiene cierto protagonismo, los platos especiados o ligeramente picantes de la gastronomía italiana, india o del sureste asiático siempre pueden ser una buena opción. Pero no olvidemos que no estamos hablando de IPAs, sino de cervezas más suaves, de modo que es mejor no optar por sabores demasiado intensos.

Las carnes blancas son otra posibilidad, y en el caso de las Strong Bitters también debemos considerar los guisos y las carnes rojas. Las Bitters más suaves pueden funcionar como acompañamiento de mariscos a la plancha, mientras que las Pale Ales van bien con pescados blancos. En el mundo de los quesos siempre encontraremos una buena opción de maridaje, y lo mejor en este caso serán los quesos ingleses por una cuestión de coherencia, desde quesos suaves a quesos azules como el Stilton, pasando por el Cheddar, siempre buscando cierta paridad entre la intensidad del mismo y la de la cerveza.

Por último, una recomendación personal para las Bitters. Estamos hablando de cervezas de pub, así que lo ideal es acompañarlas de platos tradicionales ingleses como las salchichas con puré, el shepherd's pie o diferentes platos de carnes rojas con verduras, guisadas o a la plancha.

Platos de pub como estos maridan a la perfección con una Bitter o una Pale Ale

martes, 24 de octubre de 2017

1984 Imperial Stout, el lado oscuro de Cerveza Nurse


Tal vez recordéis Cerveza Nurse, la cervecera fundada en Oviedo por dos enfermeros aficionados a la elaboración casera de cerveza. Os hablamos de ella cuando probamos Ipaprofeno, una rica American IPA que es la cerveza insignia de la marca. Hoy probamos otra de sus creaciones: 1984 Imperial Stout. Se trata, según los chicos de Nurse, de su cerveza más personal, tanto que la han bautizado con el año en que ambos nacieron y en su etiqueta, que mantiene la temática de la enfermería, podemos verles a ellos con su uniforme de trabajo (de su otro trabajo, claro).

Como buena Stout, 1984 presenta un color caoba intenso casi negro, con reflejos cobrizos. Al servirla, nos llamó poderosamente la atención la forma en que se generaba la espuma de esta cerveza. Y es que en un principio apenas se formaron unas pocas burbujas de tipo jabonoso, de gran tamaño, que desaparecieron rápidamente, pero inmediatamente después, tras haber terminado de verterla, comenzó a formarse lentamente una espuma cremosa de color beige. La fina capa, si bien duró más que las burbujas iniciales, no fue muy persistente. Todavía contrariados por la extraña formación de la espuma, pasamos a apreciar su aroma en el que distinguimos suaves notas de chocolate, tofe y regaliz, acompañadas de un toque licoroso y de leche quemada. En boca percibimos un cuerpo de medio a denso, muy agradable. Si bien la entrada en boca es predominantemente dulce con un punto de acidez, el final del trago es algo seco y más equilibrado con un amargor moderado. Domina el caramelo, envuelto en toques de chocolate y café, y de nuevo cierto gusto a leche quemada.

Como cualquier Imperial Stout que se precie, la 1984 puede ser un buen postre en sí misma, pero si queréis acompañarla con algo sólido os recomendamos optar por flanes o postres a base de crema pastelera.

Estilo: Russian Imperial Stout
ABV: 7,5%

sábado, 14 de octubre de 2017

Tesela Tostada Roble, una castellana con un toque de madera


En Aranda de Duero, provincia de Burgos, en pleno corazón de Castilla y León, se encuentra Tesela, una cervecera que lleva por símbolo el roble que puebla los bosques de estas tierras. Y llevando al roble por bandera, ¿por qué no utilizarlo en la elaboración de su cerveza? Eso debieron de pensar estos burgaleses cuando un buen día decidieron añadir virutas de roble francés a una American Amber Ale durante su proceso de maduración. El resultado se llama Tesela Tostada Roble, y presenta un leve gusto a madera en boca; un toque original, característico y agradable al paladar.

Se trata de una cerveza de intenso color castaño anaranjado, como de miel oscura, y ligeramente turbia. Cuando la servimos forma una cremosa espuma de color beige que será muy persistente. Su aroma es complejo, con notas herbáceas, frutales y florales, acompañadas de un toque de galleta. En boca presenta un cuerpo medio, y su sabor se caracteriza por un amargor moderado equilibrado con cierto dulzor. Se aprecian notas de madera, naranja amarga o plátano y un suave toque herbáceo de fondo, todo ello envuelto en una sensación ligeramente terrosa con un final que recuerda a frutos secos.

Con su toque de madera, esta cerveza nos ofrece un buen acompañamiento para carnes de cerdo a la plancha o a la brasa.

Estilo: American Amber Ale - Wood-Aged Beer
ABV: 5%
Amargor: 23 IBU

jueves, 5 de octubre de 2017

Erdinger Pikantus, un clásico recomendable


Los amantes de las cervezas de trigo alemanas sin duda conoceréis Erdinger, la mayor cervecera especializada en cervezas de trigo del mundo. Tiene su sede en la localidad bávara de Erding, unos pocos kilómetros al noreste de Múnich; allí fue fundada en 1886, aunque no adoptó su nombre actual hasta 1949. Sus cervezas son muy populares en toda Europa, y en España son fáciles de conseguir gracias a su distribución a cargo de Hijos de Rivera (los productores de Estrella Galicia). La cerveza de la que vamos a hablar hoy es Pikantus, una de las más emblemáticas y apreciadas de Erdinger, y también un ejemplo clásico de Weizenbock, el estilo más fuerte de entre las cervezas de trigo. Para que os hagáis una idea, las Weizenbocks son Ales de trigo con la fuerza, el cuerpo y el sabor maltoso de una Doppelbock.

La Pikantus es de un profundo color castaño oscuro con reflejos ámbar, muy turbia. Se trata de una cerveza bastante carbónica, de modo que forma una gruesa y persistente capa de cremosa espuma de color beige claro. Con sólo acercar la nariz podemos apreciar una amplia gama de aromas, entre los que no faltan fruta madura, especias, levadura, bizcocho, galleta o vainilla. En boca presenta una agradable textura sedosa y su sabor es predominantemente dulce aunque de forma sutil, sin resultar empalagoso. Al igual que en la fase olfativa, encontramos una diversa gama de matices tales como caramelo, especias, bizcocho, levadura, vainilla y fruta. El alcohol está bien integrado, pero se deja notar ligeramente.

Sin ser la mejor, la Pikantus es una buena Weizenbock, a medio camino entre una Dunkelweizen, una Doppelbock y una American Brown Ale. Sus peculiares características la hacen muy apetecible en una tarde fría y, si queremos combinarla con algo de comer, hará una buena pareja con quesos fuertes, sobre todo quesos azules, carnes rojas asadas o un buen strudel.

Estilo: Weizenbock
ABV: 7,3%
Maltas: Cebada y trigo

jueves, 21 de septiembre de 2017

Maisel & Friends Pale Ale, una APA que vale la pena probar


La cerveza que os presentamos hoy es de esas que te encuentras por casualidad en un hipermercado y te las compras pensando "bueno, a ver qué tal...". Son cervezas de precio moderado y apariencia discreta, elaboradas por cerveceras que no conoces o no reconoces en el momento, cervezas de las que no esperas mucho. Pero resulta que a veces te llevas una grata sorpresa y te encuentras con algo que, como mínimo, vale la pena repetir. Ese fue el caso de esta Pale Ale de Maisel & Friends, la rama "craft" de Brauerei Gebr. Maisel, una cervecera alemana más conocida por su gama de cervezas de trigo, las Maisel's Weisse. Esta APA, que pertenece a la colección Session de Maisel & Friends, está elaborada con una selección de lúpulos que quita el hipo sólo con verla, con lo que no es de extrañar que el resultado sea bueno.

Esta Pale Ale alemana es transparente y brillante, de color dorado. Al servirla forma una buena capa de espuma de color blanco hueso, que además resulta muy persistente. Tiene un rico aroma lupulado, dominado por notas cítricas acompañadas de toques de frutas tropicales y pino, aunque pierde algo de intensidad al cabo de un tiempo. En boca se caracteriza por un cuerpo ligero y un sabor agradable y refrescante, en el que domina un amargor moderado pero muy notable, ligeramente astringente. De nuevo destacan notas cítricas como el pomelo, pero también se distinguen frutas tropicales como el mango.

Se trata, en resumen, de una APA muy recomendable, más que correcta y a un precio muy competitivo. Resultará muy polivalente en cuanto a maridaje, aunque las carnes blancas con un toque especiado o los platos ligeramente picantes serán probablemente las mejores opciones para acompañarla. 

Estilo: American Pale Ale
ABV: 5,2 %
Amargor: 32 IBU
Lúpulos: Herkules, Chinook, Amarillo, Simcoe y Citra
Maltas: Pale Ale

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Duvel, el origen de un estilo


La cerveza que protagoniza esta entrada es, seguramente, una vieja conocida de la mayoría de los amantes de la cerveza en España. Es uno de esos clásicos belgas que desde hace tiempo resulta fácil encontrar en supermercados, y también en esos bares que apostaron por la cerveza variada y de calidad mucho antes de que la cerveza artesana comenzase a triunfar en nuestro país. Hablamos de Duvel, de la compañía Duvel Moortgat, responsable de otras marcas bien conocidas como Maredsous, Liefmans, La Chouffe o De Koninck, entre otras. La Brouwerij Moortgat original fue fundada en 1871 por Jan-Léonard Moortgat, y pronto se convirtió en una cervecera de éxito en diferentes partes de Bélgica. Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) se estrecharon las relaciones entre este país y el Reino Unido, y los cerveceros de Moortgat desarrollaron un gran interés por las ales británicas, un interés que les llevó a decidir elaborar una cerveza basada en las mismas. Para ello, y tras un periplo por el Reino Unido, Albert Moortgat (hijo de Jan-Léonard) consiguió hacerse con una cepa de levadura (los cerveceros belgas dan más importancia que nadie a la levadura) usada en una cervecera escocesa, la cual emplearon para crear su nueva receta. Se trataba de una cerveza dorada, como las Pilsner que triunfaban en otras partes de Europa, pero con la intensidad característica de las cervezas belgas y con un toque lupulado fruto de la influencia de las ales británicas. En un principio, tras conseguir perfeccionar la receta, la llamaron "Victory Ale" para conmemorar el fin de la Primera Guerra Mundial con la victoria del Triple Entente. Sin embargo, en una sesión de cata celebrada en 1923, un empresario local muy impresionado por la cerveza exclamó que era "nen echten duvel" ("un verdadero diablo" en flamenco), una afirmación que caló tan hondo entre los aficionados a esta cerveza y gustó tanto a sus creadores que estos últimos decidieron llamarla Duvel de ahí en adelante. Este diabólico nombre bien lo merece su 8,5% ABV, obtenido tras un cuidado proceso de fermentación y maduración que consta de cuatro fases: 1) fermentación a 20-26 ºC, realizada aun hoy en día con la misma cepa de levadura traída de Escocia en torno a 1920; 2) maduración en tanques a -2 ºC; 3) tras la adición de levadura y azúcar, 2 semanas de fermentación en botella a 24 ºC; y finalmente 4) 6 semanas de maduración en frío. Así se hace esta cerveza, y así nació un estilo, ya que Duvel fue la primera Belgian Golden Strong Ale de la historia, la que sentó las bases para otras grandes cervezas de este tipo que han ido apareciendo posteriormente. Pero este no es el único punto en el que Duvel ha sido una cerveza pionera, en 1960 fue diseñado su característico vaso, y fue nada menos que la primera copa tipo tulipa de la historia. No es de extrañar, por tanto, que a pesar de su relativa juventud se codee con los grandes clásicos del país cervecero por excelencia, y que figure en el libro Great Beer Guide - 500 Classic Brews del eterno Michael Jackson.

Duvel es una cerveza de color dorado claro, nublado por una levísima turbidez. Al servirla aparece la gruesa capa de espuma blanca que la caracteriza, cremosa y persistente, la cual va dejando un auténtico "encaje de Bruselas" que forra el interior de la copa. Al acercar la nariz encontramos un aroma complejo que recuerda a manzana verde al principio, para luego evolucionar con la aparición de notas de fruta madura con toques de levadura y especias. En boca presenta un cuerpo medio y una textura sedosa. El sabor es algo dulce con un final suavemente amargo y algo seco. Resulta bastante alcohólica en el primer trago, pero no es así por mucho tiempo, en tragos sucesivos la sensación es de que el alcohol está muy bien integrado. En el paladar dominan las notas frutales, acompañadas de un toque de bizcocho.

Este clásico belga es una auténtica delicia, por algo ha creado escuela. Es una cerveza intensa que hay que disfrutar con calma, de lo contrario puede ser muy peligrosa (con su frescura y su alcohol bien integrado que no deja de ser un 8,5% ABV, os podéis hacer una idea). En cuanto al maridaje, la Duvel es ideal para acompañar platos de pescado, sobre todo pescados blancos al horno.

Estilo: Belgian Golden Strong Ale
ABV: 8,5%
Amargor: 33 IBU
Lúpulos: Saaz y Styrian Goldings
Malta: Pilsner
Ingredientes adicionales: Glucosa

martes, 5 de septiembre de 2017

Lindemans Gueuze, la Lambic moderada según Lindemans


Hoy tenemos entre manos una cerveza de los belgas Lindemans, grandes especialistas en cervezas de fermentación espontánea, tal y como pudimos constatar al probar  Lindemans Faro. Como la experiencia fue buena, ahora vamos a probar Lindemans Gueuze, descrita como una versión algo más dulce de su conocida Old Gueuze Cuvée René. Las cervezas de estilo Gueuze se elaboran mezclando Lambics envejecidas durante 1, 2 y 3 años, respectivamente, con el fin de obtener cervezas más equilibradas y fáciles de beber que las Lambics sin mezclar. Además, al contrario que las Lambics originales, las cervezas de estilo Gueuze están carbonatadas. Al parecer, este estilo nació como respuesta a la popularidad de las Pilsner, en busca de un público más amplio que el de las Lambics. Existen dos teorías acerca del origen de su nombre; mientras que algunos afirman que se debe a que la primera cerveza de este tipo fue creada en la bruselense Rue de Gueuze, otras fuentes apuntan a que este nombre deriva del término francés "gazeux", que significa "gaseoso". 

La Lindemans Gueuze es una cerveza transparente, de color entre dorado viejo y ámbar claro. Al servirla forma una cantidad moderada de espuma de color blanco hueso, de la cual una fina capa persiste hasta el final. En su aroma se aprecia el carácter típico de las cervezas de fermentación espontánea, con notas agrias y frutales que recuerdan a sidra, además de un toque maltoso de fondo que recuerda a caramelo. En boca percibimos un cuerpo ligero y un intenso sabor agrio. Predominan las notas frutales, especialmente la manzana verde.

Amantes de las cervezas agrias no demasiado radicales, aquí tenéis una apuesta segura. En cuanto a los acompañamientos para esta Gueuze, cualquier plato al que le siente bien un toque de acidez, como por ejemplo mariscos y pescados a la plancha, será una buena opción. Las carnes rojas a la plancha pueden ser una buena idea si lo que buscáis es un poco de contraste.

Estilo: Gueuze
ABV: 5,0 %
Cereales: Maltas de cebada y trigo
Ingredientes adicionales: Azúcar

miércoles, 23 de agosto de 2017

La Goudale, una Bière de Garde potente


La cerveza que probamos hoy es La Goudale, una Bière de Garde variedad Blonde elaborada por la cervecera francesa Les Brasseurs de Gayant. Se trata de una cerveza "de alta fermentación" (Ale), hecho que es necesario mencionar en este caso dado que las Bière de Garde pueden ser fermentadas tanto al estilo Lager como al estilo Ale. Su nombre hace referencia a una expresión utilizada en el siglo XIV para referirse a las "buenas cervezas": "Goudale", "Goudalle" o "Good ale". La verdad es que mala no está, os contamos qué nos ha parecido.

Al descorchar la botella comienza a formarse una abundante espuma, pero ésta es poco persistente, una vez servida sólo se aprecia una fina capa de espuma blanca que se desvanece con rapidez. El color es dorado ambarino, totalmente transparente dado que la cerveza está filtrada. En nariz percibimos un aroma frutal, herbáceo y maltoso, en el que se distinguen notas de drupáceas y cítricos. En boca se impone su carácter maltoso, con un sabor más bien dulzón. Predomina el caramelo, acompañado de naranja y un toque de trigo, y en el final se nota cierta sequedad.

A pesar de que el alcohol está muy bien integrado, esta cerveza es de las que se suben a la cabeza con facilidad, así que aconsejamos usarla para acompañar una comida copiosa. Algunas buenas opciones de maridaje serán cerdo a la plancha o pollo guisado, pero también tablas de quesos y/o embutidos.

Estilo: Bière de Garde Blonde
ABV: 7,2%
Amargor: 30 IBU
Lúpulos: Target, Tettnang, Strisselspalt
Cereales: Malta de cebada, trigo, arroz
Ingredientes adicionales: Piel de naranja, cilantro, azúcar, ácido ascórbico (antioxidante)

jueves, 10 de agosto de 2017

Primátor, cara y cruz


Seguro que todos conocéis algún ejemplo de cervecera que elabora algunas cervezas muy buenas y otras que no lo son tanto. Lógico, es difícil destacar en todo. En esta entrada vamos a tratar un caso que creemos se ajusta bastante a esa descripción. Probamos dos cervezas elaboradas por la compañía checa fundada en 1872 Primátor: la Bohemian Pilsener "Primátor Premium" y la Hefeweizen "Primátor Weizenbier". La primera es el buque insignia de la marca, una gran muestra del estilo local por excelencia, mientras que la segunda pertenece a su colección "Top line" en la que exploran estilos "top-fermented" (Ales), más típicos de otras partes del mundo. 

La cara: Primátor Premium

En primer lugar probamos Premium, una Bohemian Pilsener con Indicación Geográfica Protegida České Pivo (Cerveza Checa). Se trata de una cerveza con múltiples galardones, entre ellos el título de "Mejor Lager del Mundo" en los World Beer Awards de 2010. Todos sabemos que a veces los premios no significan gran cosa, pero la verdad es que Premium es una gran cerveza, al menos dentro de su estilo.

Es de un color dorado tirando a ámbar, totalmente transparente, y al servirla forma una fugaz y fina capa de espuma blanca. Su aroma es suave pero con carácter, cargado de notas herbáceas y florales, con un marcado toque de polen. En boca es ligera y refrescante como cualquier Pilsner, con el carbónico muy marcado y un amargor suave equilibrado con un muy ligero dulzor maltoso. Se distinguen matices de hierbas o especias, malta y naranja amarga.

Es sin duda un claro ejemplo de cerveza de sesión, de trago largo e ideal para refrescarse en un día caluroso. Esto no significa que no pueda ser también un buen acompañamiento para comidas ligeras como ensaladas, salpicones, o determinados pescados y mariscos, y también para pastas o pizzas que estén condimentadas con ingredientes de sabor no muy fuerte.

Estilo: Bohemian Pilsener
ABV: 5%
Lúpulos: Saaz

La cruz: Primátor Weizenbier

Pasamos ahora a un estilo diferente, aunque también ligero y fresco. Nos referimos a Hefeweizen, un estilo que, visto lo visto, igual es mejor dejar a los alemanes, que para eso son sus creadores y los mayores expertos en el mismo. Weizenbier también ha recibido numerosos premios (aunque no tantos como Premium, por algo será), entre ellos el de "Mejor Cerveza de Trigo del Mundo" y "Mejor Cerveza del Mundo" en los World Beer Awards de 2013. En este caso no lo vemos tan claro, aunque no se puede descartar que los lotes producidos hace un par de años estuviesen más logrados.

Weizenbier es de color amarillo pajizo muy turbio. La espuma blanca que forma al ser servida es abundante, como mandan los cánones de este estilo intensamente carbónico, pero poco persistente. Su aroma es muy fresco, con notas de hierbas, cítricos y por supuesto plátano. En boca es ligera y muy refrescante gracias a la fuerza del carbónico y a un toque ácido que acompaña a su amargor moderado. Se distinguen matices de limón, hierba y bizcocho. Este último se va acentuando al subir la temperatura, dando a la cerveza un toque ligeramente dulce. Esto ayuda a equilibrar un poco la cerveza, que al principio está dominada por un gusto a limón un tanto químico, como si se tratase de un refresco industrial.

Como cualquier Hefeweizen, puede hacer las veces de cerveza de sesión, o acompañar un plato de pescado blanco a la plancha o frito. Sin embargo, al contrario que con otras cervezas de este estilo, no vemos muy claro su maridaje con salchichas o platos a base de huevo. No queremos decir que se trate de una mala cerveza, pero desde luego no nos parece tan buena como la pintan.

Estilo: Hefeweizen
ABV: 4,8%
Lúpulos: Saaz
Maltas: Cebada y trigo

jueves, 3 de agosto de 2017

7 Fjell Bryggeri Svartediket Black IPA, directa del frío norte


Hoy os traemos una cerveza que viene del norte, de muy al norte, más concretamente de la ciudad de Bergen, en Noruega. Bergen es la segunda ciudad más grande del país de los fiordos y fue su capital entre 1217 y 1314. Es popularmente conocida como "la ciudad de las siete montañas", puesto que se asienta en un valle que recibe ese mismo nombre por estar rodeado por "las siete montañas", que en noruego son llamadas "de syv fjell". De ahí toma su nombre la pequeña cervecera local 7 Fjell Bryggeri, que aspira a convertir Bergen en un referente en la producción de cerveza artesana, apostando por una mezcla equilibrada entre tradición e innovación para producir cervezas de gran calidad. De todas sus referencias, vamos a probar la Black IPA Svartediket, que toma su nombre del lago que abastece de agua potable a la ciudad de Bergen.

Esta cerveza no llega a ser tan negra como otras del mismo estilo, sino que presenta un color castaño muy oscuro, con reflejos cobrizos y sin apenas turbidez. Al servirla forma una gruesa capa de espuma de color beige, aunque al cabo de un rato sólo persiste una capa relativamente fina que sí resulta duradera. En nariz ofrece un aroma rico y complejo, con fuertes notas de pino y resina, acompañadas de toques de cítricos, frutas tropicales y caramelo. La sensación en boca es de cuerpo medio con bastante presencia del carbónico. Su sabor es dulce al principio, pero no tarda en abrirse paso un amargor moderadamente intenso. De nuevo dominan las notas resinosas, acompañadas de caramelo, un ligero regusto a cacao y un toque frutal. Además, si se vierten los posos, aparecen notas de pan y tofe.

Sin duda estos noruegos saben lo que hacen, o al menos eso da a entender esta Black IPA. Si os vais a conocer los fiordos o a cazar auroras boreales, ya sabéis, no perdáis la oportunidad de probar las cervezas autóctonas. Esta en concreto, irá de maravilla con una buena barbacoa, y probablemente también con ciertos postres, como por ejemplo un carrot cake.

Estilo: Black IPA
ABV: 7,0 %
Amargor: 75 IBU

martes, 25 de julio de 2017

Berserker II, una cerveza para los guerreros más feroces


La cerveza que probamos hoy es una creación de In Peccatum Craft Beer, de los que quizá recordéis otras referencias como Lilith Oporto Aged o Call of Cthulhu, en esta ocasión en colaboración con O Bandullo do Lambón, un moderno ultramarinos que no podéis dejar de visitar si pasáis por Santiago de Compostela. Concretamente, vamos a tratar la segunda edición de esta colaboración, elaborada en 2016. La primera versión fue creada en 2015, con una graduación alcohólica ligeramente más alta (6,7 % ABV frente al 6,2 % ABV de esta) y menos amargor (75 IBU frente a los 96 IBU de 2016). Además, los lúpulos y las maltas empleadas han sido diferentes en cada ocasión, de modo que, aunque no tuvimos el gusto de probar la edición de 2015, se podría decir que se trata de cervezas bastante diferentes. Sin embargo, sus creadores han decidido usar para esta cerveza el mismo nombre que para su primera colaboración (aclarando que se trata del segundo episodio, eso sí): Berserker. Este nombre hace referencia a unos temidos guerreros vikingos que combatían sin miedo a nada, en ocasiones sin armadura y siempre con una furia y una ferocidad inusitadas, pues entraban en un trance psicótico antes de la batalla. Existen diferentes teorías para explicar ese estado de alteración, como por ejemplo el consumo de hongos alucinógenos como la Amanita muscaria, pero una de ellas nos llama especialmente la atención: la psicosis de los Berserker podría deberse al consumo de cerveza contaminada con el hongo parásito Claviceps purpurea, más conocido como cornezuelo del centeno, el cual contiene importantes cantidades de ácido lisérgico, el compuesto precursor del LSD. Bueno, vamos a probar esta cerveza, que seguro que no está contaminada.

Esta IPA de color ocre presenta una apariencia especialmente turbia, mientras que su espuma de color blanco hueso es jabonosa pero duradera. En nariz nos ofrece un delicioso aroma floral y frutal, con toques de cítricos y drupáceas, pero sobre todo de frutas tropicales. Al probarla se nota un cuerpo entre ligero y medio, pero lo que más destaca es su intenso sabor, decididamente amargo. En el paladar dominan las notas de frutas drupáceas y resina.

Como suele pasar con esta marca, una IPA claramente recomendable, sobre todo por su aroma. Para su maridaje es necesario que elijáis platos con un sabor fuerte, la abundancia de especias e incluso el picante le irán de maravilla.

Estilo: American IPA
ABV: 6,2 %
Amargor: 96 IBU
Lúpulos: Cascade, Citra y Mosaic
Maltas: Pilsen y Crystal
Ingredientes adicionales: Azúcar

miércoles, 19 de julio de 2017

Braufactum The Brale, una cerveza alemana diferente


Si pensamos en cerveza alemana, lo primero que se nos viene a la cabeza son estilos tradicionales germanos como las Hefeweizen y otras cervezas de trigo, las intensas Dopplebock, o los diferentes estilos de Lager propios de cada parte del país. Pero el mercado cervecero alemán es mucho más que eso y también disfruta del auge de las craft beers. Un buen número de cerveceras "modernas" como Ratsherrn Brauerei, de la que hablamos hace tiempo a raíz de un tour cervecívoro por Hamburgo, florecen a lo largo y ancho del país, estableciendo una peculiar relación de amor-odio con la Reinheitsgebot, puesto que a algunas de ellas les gustaría introducir innovaciones que violarían esta ley (que por otra parte resulta tan beneficiosa para los paladares alemanes). Una de las cerveceras pioneras de la craft beer en Alemania es Braufactum, fundada en 2010 por dos amantes de la cerveza que previamente habían trabajado en Radeberger Gruppe. A finales de 2009, estos dos amigos iniciaron un viaje que les llevó a visitar magníficas cerveceras de Europa y Estados Unidos y, una vez de vuelta en Frankfurt, crearon su propia cervecera para mezclar el espíritu craft del que se habían empapado con la tradición cervecera alemana. Hoy en día elaboran un buen surtido de cervezas y, además, se encargan de distribuir en Alemania los productos de las cerveceras en las que se prepararon para crear Braufactum. Hoy probamos una de sus referencias: The Brale.

Esta Brown Ale alemana presenta un color castaño claro con reflejos ambarinos, prácticamente sin turbidez pues está filtrada. Al servirla se forma una abundante capa de espuma cremosa de color beige, que resulta ser consistente y duradera. El aroma es lupulado e intenso, principalmente resinoso, aunque también se distinguen notas florales y cítricas, además de un suave toque de miel. La sensación en boca es de cuerpo medio, y el sabor se caracteriza por un amargor moderadamente intenso, apenas matizado por un ligero punto de dulzor. Las notas resinosas están ahora acompañadas de naranja amarga, y de fondo se percibe un toque de frutos secos. El final del trago deja un gusto suavemente amargo y una ligera sequedad.

The Brale resulta alejarse un poco de las Brown Ales al uso, pues en ella el lúpulo parece hacerse con el papel protagonista en detrimento de la malta. En las Brown Ale americanas es de rigor un aumento del carácter lupulado como el que se observa en esta cerveza, pero en ellas esto va acompañado de una mayor intensidad de las notas maltosas, cosa que no se aprecia en The Brale que, por otra parte, se supone que sigue más bien el estilo británico de Brown Ale. Si bien ofrece un aroma delicioso, las sensaciones en boca son mejorables. En cualquier caso, se trata de una buena cerveza que podemos recomendar para acompañar carnes a la plancha o a la brasa, y también embutidos.

Estilo: English Brown Ale
ABV: 5,0%
Amargor: 30 IBU
Lúpulos: Mosaic, East Kent Golding, Hallertauer Mittelfrüh y Magnum
Maltas: Pale Ale y Caramel

miércoles, 12 de julio de 2017

Gredos Rubia, no es oro todo lo que reluce


A estas alturas, a nadie le cabe duda de que la cerveza artesana es un mundo en expansión en España. Cada vez se hacen más cervezas artesanas en nuestro país, la mayoría de ellas son buenas, algunas incluso verdaderamente espectaculares, pero por supuesto hay excepciones. Entre un montón de grandes cerveceras que sólo se conforman con elaborar y vender lo mejor, hay ejemplos mucho menos brillantes. Esas cervezas con estándares de calidad más bajos no son precisamente una ayuda en el ya de por sí difícil camino que la cerveza artesana está recorriendo en España, pero la buena noticia es que, llegado el momento, sólo quien hace bien las cosas será capaz de sobrevivir en el mercado. Hoy hablamos de una de esas cervezas que no nos han dejado muy buen sabor de boca, la Gredos Rubia. La cervecera abulense Gredos se precia de usar agua de la sierra homónima, lo cual garantiza que este importante ingrediente es de una gran calidad; la cerveza resultante, sin embargo, no lo es tanto.

En la botella, esta cerveza se ve perfectamente transparente a través del vidrio de color verde (inciso, el vidrio marrón es sin duda el mejor para una correcta conservación de la cerveza, algún día hablaremos de ello), pero también se ve que en el fondo hay una acumulación de sedimentos de casi un centímetro de espesor. Esto no tendría porqué ser un problema si no fuera porque, al abrirla, se libera una gran cantidad del gas disuelto en la cerveza, el cual no llega a provocar el típico "efecto géiser" pero sí a generar una fuerte turbulencia dentro de la botella que remueve los abundantes sedimentos. Así, al verterla en el vaso, la cerveza presenta un color ocre oscuro y una gran turbidez. Su espuma es de color blanco hueso, bastante abundante, pero jabonosa y más bien poco persistente. Tiene un aroma suave, caracterizado por notas cítricas y herbáceas. En boca tiene un cuerpo ligero, tirando a medio por el efecto de los sedimentos en suspensión, y presenta un sabor más bien flojo, casi aguado, con notas dulces y agrias, además de cierto amargor al final. En el paladar es afrutada, con toques terrosos y de frutos secos.

Bastante decepcionante, la verdad. El primer instinto fue pensar que quizá la cerveza se había estropeado, o que tal vez pertenecía a un lote defectuoso, o al menos "poco agraciado". Pero lo cierto es que, tras leer varias opiniones en diferentes webs especializadas, no parece que se tratase de un caso aislado. Si alguien ha tenido una mejor experiencia con esta cerveza u otra cerveza de la marca, agradecemos que nos la contéis en los comentarios. 

Estilo: Pale Ale
ABV: 4,7 %

jueves, 6 de julio de 2017

Santo Cristo Magnum Series Citra Dry Hopping. ¡Feliz Aniversario, Entre Cervezas!


Los que nos seguís en Twitter ya os habréis enterado de que la semana pasada estuvimos celebrando el 5º aniversario de Entre Cervezas, uno de los principales referentes del mercado cervecero en Galicia. Si es así, es probable que también sepáis que la cervecera orensana Santo Cristo (hace ya tiempo comentábamos su Imperial IPA Costa Oeste) elaboró una serie de cervezas especialmente para la ocasión: Magnum Series. Se trata de una colección de Session IPAs, todas ellas elaboradas de la misma forma y empleando únicamente la variedad de lúpulo Magnum en la fase de cocción. ¿Cuál es, entonces, la diferencia entre ellas? Pues "simplemente" la variedad de lúpulo empleada en el dry hopping. Y decimos "simplemente", entre comillas, porque esta diferencia, que para algunos puede parecer poco más que una sutileza, da lugar a cervezas muy diferenciadas tanto en aroma como en sabor. Según nos explicaba su creador, la técnica empleada no fue un dry hopping al uso, sino un procedimiento algo más complejo y en el que se emplea una mayor cantidad de lúpulo, un método habitualmente empleado para catar este ingrediente. El caso es que durante la celebración del aniversario se pincharon cinco cervezas de la Magnum Series, en las que se habían empleado otras tantas variedades de lúpulo: Hallertau Blanc, la más discreta de la serie; Pilgrim, suave y sencilla, pero muy agradable y bien equilibrada; Simcoe, la más intensa; Mosaic, algo más suave que la anterior, pero posiblemente la de mejor aroma; y Chinook, similar a la anterior, pero no tan bien redondeada. Y una vez probadas estas cinco, el premio fue una botella de la sexta cerveza de la serie, sólo disponible en este formato. En este caso el lúpulo añadido es Citra, y aprovechando que ya nos la hemos tomado en la tranquilidad del hogar, vamos a contaros algo más de ella.

Se trata de una cerveza de color amarillo pajizo con reflejos dorados, nublada por una turbidez bastante densa que comparte con sus compañeras de la Magnum Series. Al servirla se forma sólo una pequeña cantidad de espuma de color blanco hueso, pero ésta resulta bastante persistente. En nariz ofrece un aroma lupulado bastante intenso, quizá el más fuerte de las seis, sobre todo cuando está recién abierta. En él podemos distinguir notas como pomelo, pino o resina, además de un toque herbáceo. La probamos para descubrir un cuerpo de densidad media y un sabor que, si bien se presenta con una entrada en boca más bien suave, rápidamente destapa un amargor bastante intenso y ligeramente astringente, probablemente el más punzante de toda la serie. Su principal defecto es que en algunos momentos la sensación en boca es ligeramente aguada, probablemente a causa de su carbonatación muy débil y de que la presencia del alcohol es apenas perceptible. En el paladar dominan las notas herbáceas, acompañadas de toques cítricos y un ligero recuerdo a pino.

En resumen, una cerveza de contrastes, con un aroma y un amargor relativamente intensos, pero también muy bebible. Se podría decir que ofrece un buen golpe de lúpulo sin casi interferencias de ningún tipo. Para acompañarla recomendamos platos ligeramente especiados, aunque también pude funcionar con pescados a la plancha.

Ante todo, gracias a Santo Cristo por el despliegue de lúpulos y muchas felicidades a Entre Cervezas, esperamos poder celebrar muchos aniversarios más.

Estilo: (Session) American IPA
ABV: 5,5 % (eso pone la etiqueta, pero aparenta mucho menos)
Lúpulos: Magnum y dry hopping con Citra

jueves, 29 de junio de 2017

Schneider Weisse TAP1, Meine blonde Weisse


A ver, hay que reconocer que igual somos un poco pesados con las cervezas de Schneider Weisse, pero es que se trata de una de las mejores cerveceras de Alemania, que no es poco. En ocasiones anteriores hemos hablado de la Kristallweizen TAP2, la Weizenbock TAP5 o la Hefeweizen TAP7, y es que tratándose de cervezas de trigo pocos se pueden medir con estos bávaros que, de hecho, fueron los primeros plebeyos en adquirir el derecho a elaborar cervezas de estas características, algo reservado a la familia real de Baviera hasta 1872. Desde ese momento han estado elaborando la hoy llamada TAP7 Unser Original, una de las mejores Hefeweizen que existen, aunque la que os traemos hoy tampoco está mal: TAP1 Meine blonde Weisse (que recientemente ha sido rebautizada como Meine helle Weisse). Se trata de una cerveza similar a la TAP7, pero de color más claro y con un poco menos de alcohol, además de presentar un cuerpo algo más ligero y una mayor presencia del lúpulo.

Al servir esta cerveza observamos su color amarillo ocre, nublado por una espesa turbidez, como debe suceder en una buena Hefeweizen. En cuanto a su espuma, es de color blanco y muy abundante, aunque no especialmente persistente. En su intenso aroma el plátano destaca sobre cualquier otro matiz, acompañado de toques de bizcocho y vainilla, y con una marcada presencia de notas herbáceas. En boca nos encontramos con una cerveza de cuerpo entre ligero y medio, bastante carbónica y muy refrescante. Su sabor presenta un importante componente dulce, pero también es ácido, mientras que el amargor es poco más que testimonial. De nuevo domina el plátano, seguimos encontrando bizcocho y vainilla, pero ganan protagonismo las notas herbáceas y aparecen especias y un ligero toque cítrico.

Estamos ante algo así como la hermana pequeña de la TAP7, una hermanita con bastante carácter, eso sí. Es decir, sin llegar al nivelón de la Unser Original, la TAP1 es una Hefeweizen auténtica y totalmente recomendable. De hecho, es probable que mucha gente la prefiera. Sobre gustos, ya sabéis, no hay nada escrito. Si os decidís a probarla y queréis acompañarla con algo para picar, que sepáis que será una cerveza muy versátil en este aspecto, siendo especialmente recomendables los platos a base de huevo y las salchichas, pero también ensaladas y otros platos ligeros.

Estilo: Hefeweizen
ABV: 5,2%
Amargor: 14 IBU
Lúpulos: Hallertauer Tradition y Saphir
Maltas: 60% trigo y 40% cebada

martes, 20 de junio de 2017

Hitachino Nest White Ale, la Witbier del sol naciente


Como muchos sabréis, el estilo Witbier es originario de Bélgica, y allí se hacen algunas de las mejores cervezas de este tipo. Pero estas cervezas efervescentes y refrescantes, elaboradas con trigo no malteado y habitualmente condimentadas con cilantro y piel de naranja, cuentan con muchos adeptos en todo el mundo. En Estados Unidos son particularmente populares, y por eso de allí salen también muchas grandes cervezas de este estilo. Sin embargo, la cerveza a la que está dedicada esta entrada no es ni belga ni norteamericana, sino que viene nada menos que de Japón. Más concretamente viene de la ciudad de Naka, en la prefectura de Ibaraki, donde se encuentra Kiuchi Brewery, responsable de la marca Hitachino Nest Beer. Kiuchi fue fundada en 1823 y, durante más de un siglo, se dedicó principalmente a la elaboración de sake. Pero en 1996, después de un importante cambio en la legislación japonesa sobre producción de cerveza a pequeña escala, Kiuchi empezó a elaborar las cervezas Hitachino Nest, que hoy en día están sin duda entre las craft beers de origen nipón más conocidas y apreciadas alrededor del mundo. Su Witbier se llama Hitachino Nest White Ale y es, con diferencia, una de las cervezas más populares de la marca, además de una de las mejor valoradas. Aparte de cilantro y piel de naranja, en Kiuchi añaden zumo de naranja y nuez moscada a esta cerveza cuyas características os contamos a continuación.

Esta "cerveza blanca" es en realidad de color amarillo pajizo y bastante turbia. Su espuma sí que es blanca, aunque no tendréis mucho tiempo para comprobarlo, pues es jabonosa y se desvanece rápido. Presenta un aroma muy fresco, con notas de limón, hierba, especias como pimienta o cilantro y, sólo al principio, un ligero toque asidrado. En boca es muy refrescante y presenta un cuerpo de ligero a medio, con una presencia del carbónico notable pero moderada. En su sabor se equilibran una suave acidez con un toque dulce de malta suave, mientras que el amargor es apenas perceptible. Sobre un fondo maltoso que recuerda a pan, encontramos notas como hierba o naranja y, sobre todo, un frescor especiado que casi recuerda a jengibre.

Muy buena esta Witbier japonesa, refrescante y a la vez con cierta complejidad. Puede resultar bastante polivalente para tomar con comida, por ejemplo con ensaladas, aunque la mejor opción son los pescados blancos.

Estilo: Witbier
ABV: 5,5 %
Amargor: 13 IBU
Lúpulos: Perle, Celleia, Amarillo y Styrian Goldings
Cereales: Malta de cebada tipo Lager, malta de trigo y trigo sin maltear (en copos y tostado)
Ingredientes adicionales: Cilantro, piel de naranja, zumo de naranja y nuez moscada

viernes, 2 de junio de 2017

Trío de Arriacas


En esta entrada vamos a hablar de tres de las referencias de Arriaca, una de las cerveceras artesanas más conocidas y premiadas de España, y también una de las más innovadoras. Y es que esta empresa con sede en Yunquera de Henares, provincia de Guadalajara, ha sido la primera cervecera artesana española en envasar en lata, un formato que está ganando mucha fuerza en otros mercados. Además, sus cervezas han sido premiadas en certámenes internacionales de prestigio como el Brussels Beer Challenge, el Nordic Beer Challenge, el World Beer Idol o la Dublin Craft Beer Cup, entre otros. De las seis referencias que comercializan actualmente, las tres que vamos a tratar pertenecen a estilos muy conocidos y apreciados; se trata de una Pale Lager, una Hefeweizen y una American IPA.

Rubia


Cerveza de color dorado intenso, perfectamente transparente pues está filtrada. La carbonatación es más bien débil, por lo que la espuma, de color entre blanco y blanco hueso, es escasa y efímera. Presenta un agradable aroma dominado por las notas florales, acompañadas de un toque frutal que recuerda sobre todo a drupáceas como el melocotón. En boca tiene un cuerpo entre ligero y medio, mientras que su sabor está dominado por un amargor suave, aunque también se nota cierto dulzor maltoso. Se trata de un sabor suave y equilibrado, pero agradable y vivo. En el paladar vuelven a aparecer las frutas drupáceas, envueltas en notas maltosas que recuerdan a bizcocho.

Esta Rubia es una Pale Lager poco convencional, más lupulada y con más cuerpo que la mayoría de cervezas de este tipo, con un aroma más intenso y complejo. Además de ser una buena cerveza de sesión, puede ser un acompañamiento muy adecuado para ensaladas de frutas o pescados blancos a la plancha, también para platos ligeramente especiados. 

Estilo: Pale Lager
ABV: 4,3 %
Amargor: 18 IBU

Trigo


La Hefeweizen de Arriaca es de color dorado con reflejos ambarinos, perfectamente transparente si no se agita, pero tan turbia como cabe esperar de una cerveza de este estilo si removemos y vertemos los posos. Lo que no es tan esperable es su débil carbonatación, que incluso forzando la generación de espuma sólo da lugar a una finísima y efímera capa de color blanco. Su aroma es suave y rico, recordando a hierbas, limón y plátano. En boca notamos un cuerpo de densidad media y un sabor suavemente dulce equilibrado con un ligero amargor. Su paso por el paladar recuerda a pan, bizcocho, plátano y un mínimo toque de vainilla.

No está mal pero no es lo mejor de la marca. Tiene un aroma y un sabor más que correctos, muy agradables, pero le falta chispa en boca, quizá por la carbonatación excesivamente baja, que puede ser un error puntual. Para acompañarla, unas salchichas alemanas o un plato a base de huevo, como por ejemplo una tortilla de patata, son apuestas seguras.

Estilo: Hefeweizen
ABV: 4,7 %
Amargor: 16 IBU
Cereales: Cebada y trigo

IPA


La más lupulada de las tres presenta un atractivo color ámbar claro con reflejos dorados y es bastante turbia. De carbonatación moderada, al servirla forma una discreta capa de espuma de color blanco hueso que resulta ser bastante persistente. Al abrirla detectamos inmediatamente un intenso y agradable aroma que recuerda a fruta tropical y drupáceas, pero en pocos minutos estas notas frutales desaparecen y dejan paso a un aroma más resinoso con un toque floral. En boca notamos un cuerpo entre ligero y medio, así como un sabor caracterizado por un amargor dominante pero moderado, con un toque dulce bastante marcado sin resultar excesivo. Apreciamos notas frutales, principalmente cítricas, de pomelo y naranja amarga, además de un toque dulce de bizcocho y galleta. El final es suave y equilibrado, y el alcohol está muy bien integrado, nadie diría que tiene casi un 7 % ABV.

Sin duda una buena American IPA, más que correcta. Platos especiados o ligeramente picantes, como por ejemplo una carne de ave a la brasa sazonada con pimienta negra, resultarán muy adecuados para maridar con esta cerveza. Un queso curado, más bien graso, es otra excelente opción.

Estilo: American IPA
ABV: 6,9 %
Amargor: 60 IBU