jueves, 21 de septiembre de 2017

Maisel & Friends Pale Ale, una APA que vale la pena probar


La cerveza que os presentamos hoy es de esas que te encuentras por casualidad en un hipermercado y te las compras pensando "bueno, a ver qué tal...". Son cervezas de precio moderado y apariencia discreta, elaboradas por cerveceras que no conoces o no reconoces en el momento, cervezas de las que no esperas mucho. Pero resulta que a veces te llevas una grata sorpresa y te encuentras con algo que, como mínimo, vale la pena repetir. Ese fue el caso de esta Pale Ale de Maisel & Friends, la rama "craft" de Brauerei Gebr. Maisel, una cervecera alemana más conocida por su gama de cervezas de trigo, las Maisel's Weisse. Esta APA, que pertenece a la colección Session de Maisel & Friends, está elaborada con una selección de lúpulos que quita el hipo sólo con verla, con lo que no es de extrañar que el resultado sea bueno.

Esta Pale Ale alemana es transparente y brillante, de color dorado. Al servirla forma una buena capa de espuma de color blanco hueso, que además resulta muy persistente. Tiene un rico aroma lupulado, dominado por notas cítricas acompañadas de toques de frutas tropicales y pino, aunque pierde algo de intensidad al cabo de un tiempo. En boca se caracteriza por un cuerpo ligero y un sabor agradable y refrescante, en el que domina un amargor moderado pero muy notable, ligeramente astringente. De nuevo destacan notas cítricas como el pomelo, pero también se distinguen frutas tropicales como el mango.

Se trata, en resumen, de una APA muy recomendable, más que correcta y a un precio muy competitivo. Resultará muy polivalente en cuanto a maridaje, aunque las carnes blancas con un toque especiado o los platos ligeramente picantes serán probablemente las mejores opciones para acompañarla. 

Estilo: American Pale Ale
ABV: 5,2 %
Amargor: 32 IBU
Lúpulos: Herkules, Chinook, Amarillo, Simcoe y Citra
Maltas: Pale Ale

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Duvel, el origen de un estilo


La cerveza que protagoniza esta entrada es, seguramente, una vieja conocida de la mayoría de los amantes de la cerveza en España. Es uno de esos clásicos belgas que desde hace tiempo resulta fácil encontrar en supermercados, y también en esos bares que apostaron por la cerveza variada y de calidad mucho antes de que la cerveza artesana comenzase a triunfar en nuestro país. Hablamos de Duvel, de la compañía Duvel Moortgat, responsable de otras marcas bien conocidas como Maredsous, Liefmans, La Chouffe o De Koninck, entre otras. La Brouwerij Moortgat original fue fundada en 1871 por Jan-Léonard Moortgat, y pronto se convirtió en una cervecera de éxito en diferentes partes de Bélgica. Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) se estrecharon las relaciones entre este país y el Reino Unido, y los cerveceros de Moortgat desarrollaron un gran interés por las ales británicas, un interés que les llevó a decidir elaborar una cerveza basada en las mismas. Para ello, y tras un periplo por el Reino Unido, Albert Moortgat (hijo de Jan-Léonard) consiguió hacerse con una cepa de levadura (los cerveceros belgas dan más importancia que nadie a la levadura) usada en una cervecera escocesa, la cual emplearon para crear su nueva receta. Se trataba de una cerveza dorada, como las Pilsner que triunfaban en otras partes de Europa, pero con la intensidad característica de las cervezas belgas y con un toque lupulado fruto de la influencia de las ales británicas. En un principio, tras conseguir perfeccionar la receta, la llamaron "Victory Ale" para conmemorar el fin de la Primera Guerra Mundial con la victoria del Triple Entente. Sin embargo, en una sesión de cata celebrada en 1923, un empresario local muy impresionado por la cerveza exclamó que era "nen echten duvel" ("un verdadero diablo" en flamenco), una afirmación que caló tan hondo entre los aficionados a esta cerveza y gustó tanto a sus creadores que estos últimos decidieron llamarla Duvel de ahí en adelante. Este diabólico nombre bien lo merece su 8,5% ABV, obtenido tras un cuidado proceso de fermentación y maduración que consta de cuatro fases: 1) fermentación a 20-26 ºC, realizada aun hoy en día con la misma cepa de levadura traída de Escocia en torno a 1920; 2) maduración en tanques a -2 ºC; 3) tras la adición de levadura y azúcar, 2 semanas de fermentación en botella a 24 ºC; y finalmente 4) 6 semanas de maduración en frío. Así se hace esta cerveza, y así nació un estilo, ya que Duvel fue la primera Belgian Golden Strong Ale de la historia, la que sentó las bases para otras grandes cervezas de este tipo que han ido apareciendo posteriormente. Pero este no es el único punto en el que Duvel ha sido una cerveza pionera, en 1960 fue diseñado su característico vaso, y fue nada menos que la primera copa tipo tulipa de la historia. No es de extrañar, por tanto, que a pesar de su relativa juventud se codee con los grandes clásicos del país cervecero por excelencia, y que figure en el libro Great Beer Guide - 500 Classic Brews del eterno Michael Jackson.

Duvel es una cerveza de color dorado claro, nublado por una levísima turbidez. Al servirla aparece la gruesa capa de espuma blanca que la caracteriza, cremosa y persistente, la cual va dejando un auténtico "encaje de Bruselas" que forra el interior de la copa. Al acercar la nariz encontramos un aroma complejo que recuerda a manzana verde al principio, para luego evolucionar con la aparición de notas de fruta madura con toques de levadura y especias. En boca presenta un cuerpo medio y una textura sedosa. El sabor es algo dulce con un final suavemente amargo y algo seco. Resulta bastante alcohólica en el primer trago, pero no es así por mucho tiempo, en tragos sucesivos la sensación es de que el alcohol está muy bien integrado. En el paladar dominan las notas frutales, acompañadas de un toque de bizcocho.

Este clásico belga es una auténtica delicia, por algo ha creado escuela. Es una cerveza intensa que hay que disfrutar con calma, de lo contrario puede ser muy peligrosa (con su frescura y su alcohol bien integrado que no deja de ser un 8,5% ABV, os podéis hacer una idea). En cuanto al maridaje, la Duvel es ideal para acompañar platos de pescado, sobre todo pescados blancos al horno.

Estilo: Belgian Golden Strong Ale
ABV: 8,5%
Amargor: 33 IBU
Lúpulos: Saaz y Styrian Goldings
Malta: Pilsner
Ingredientes adicionales: Glucosa

martes, 5 de septiembre de 2017

Lindemans Gueuze, la Lambic moderada según Lindemans


Hoy tenemos entre manos una cerveza de los belgas Lindemans, grandes especialistas en cervezas de fermentación espontánea, tal y como pudimos constatar al probar  Lindemans Faro. Como la experiencia fue buena, ahora vamos a probar Lindemans Gueuze, descrita como una versión algo más dulce de su conocida Old Gueuze Cuvée René. Las cervezas de estilo Gueuze se elaboran mezclando Lambics envejecidas durante 1, 2 y 3 años, respectivamente, con el fin de obtener cervezas más equilibradas y fáciles de beber que las Lambics sin mezclar. Además, al contrario que las Lambics originales, las cervezas de estilo Gueuze están carbonatadas. Al parecer, este estilo nació como respuesta a la popularidad de las Pilsner, en busca de un público más amplio que el de las Lambics. Existen dos teorías acerca del origen de su nombre; mientras que algunos afirman que se debe a que la primera cerveza de este tipo fue creada en la bruselense Rue de Gueuze, otras fuentes apuntan a que este nombre deriva del término francés "gazeux", que significa "gaseoso". 

La Lindemans Gueuze es una cerveza transparente, de color entre dorado viejo y ámbar claro. Al servirla forma una cantidad moderada de espuma de color blanco hueso, de la cual una fina capa persiste hasta el final. En su aroma se aprecia el carácter típico de las cervezas de fermentación espontánea, con notas agrias y frutales que recuerdan a sidra, además de un toque maltoso de fondo que recuerda a caramelo. En boca percibimos un cuerpo ligero y un intenso sabor agrio. Predominan las notas frutales, especialmente la manzana verde.

Amantes de las cervezas agrias no demasiado radicales, aquí tenéis una apuesta segura. En cuanto a los acompañamientos para esta Gueuze, cualquier plato al que le siente bien un toque de acidez, como por ejemplo mariscos y pescados a la plancha, será una buena opción. Las carnes rojas a la plancha pueden ser una buena idea si lo que buscáis es un poco de contraste.

Estilo: Gueuze
ABV: 5,0 %
Cereales: Maltas de cebada y trigo
Ingredientes adicionales: Azúcar

miércoles, 23 de agosto de 2017

La Goudale, una Bière de Garde potente


La cerveza que probamos hoy es La Goudale, una Bière de Garde variedad Blonde elaborada por la cervecera francesa Les Brasseurs de Gayant. Se trata de una cerveza "de alta fermentación" (Ale), hecho que es necesario mencionar en este caso dado que las Bière de Garde pueden ser fermentadas tanto al estilo Lager como al estilo Ale. Su nombre hace referencia a una expresión utilizada en el siglo XIV para referirse a las "buenas cervezas": "Goudale", "Goudalle" o "Good ale". La verdad es que mala no está, os contamos qué nos ha parecido.

Al descorchar la botella comienza a formarse una abundante espuma, pero ésta es poco persistente, una vez servida sólo se aprecia una fina capa de espuma blanca que se desvanece con rapidez. El color es dorado ambarino, totalmente transparente dado que la cerveza está filtrada. En nariz percibimos un aroma frutal, herbáceo y maltoso, en el que se distinguen notas de drupáceas y cítricos. En boca se impone su carácter maltoso, con un sabor más bien dulzón. Predomina el caramelo, acompañado de naranja y un toque de trigo, y en el final se nota cierta sequedad.

A pesar de que el alcohol está muy bien integrado, esta cerveza es de las que se suben a la cabeza con facilidad, así que aconsejamos usarla para acompañar una comida copiosa. Algunas buenas opciones de maridaje serán cerdo a la plancha o pollo guisado, pero también tablas de quesos y/o embutidos.

Estilo: Bière de Garde Blonde
ABV: 7,2%
Amargor: 30 IBU
Lúpulos: Target, Tettnang, Strisselspalt
Cereales: Malta de cebada, trigo, arroz
Ingredientes adicionales: Piel de naranja, cilantro, azúcar, ácido ascórbico (antioxidante)

jueves, 10 de agosto de 2017

Primátor, cara y cruz


Seguro que todos conocéis algún ejemplo de cervecera que elabora algunas cervezas muy buenas y otras que no lo son tanto. Lógico, es difícil destacar en todo. En esta entrada vamos a tratar un caso que creemos se ajusta bastante a esa descripción. Probamos dos cervezas elaboradas por la compañía checa fundada en 1872 Primátor: la Bohemian Pilsener "Primátor Premium" y la Hefeweizen "Primátor Weizenbier". La primera es el buque insignia de la marca, una gran muestra del estilo local por excelencia, mientras que la segunda pertenece a su colección "Top line" en la que exploran estilos "top-fermented" (Ales), más típicos de otras partes del mundo. 

La cara: Primátor Premium

En primer lugar probamos Premium, una Bohemian Pilsener con Indicación Geográfica Protegida České Pivo (Cerveza Checa). Se trata de una cerveza con múltiples galardones, entre ellos el título de "Mejor Lager del Mundo" en los World Beer Awards de 2010. Todos sabemos que a veces los premios no significan gran cosa, pero la verdad es que Premium es una gran cerveza, al menos dentro de su estilo.

Es de un color dorado tirando a ámbar, totalmente transparente, y al servirla forma una fugaz y fina capa de espuma blanca. Su aroma es suave pero con carácter, cargado de notas herbáceas y florales, con un marcado toque de polen. En boca es ligera y refrescante como cualquier Pilsner, con el carbónico muy marcado y un amargor suave equilibrado con un muy ligero dulzor maltoso. Se distinguen matices de hierbas o especias, malta y naranja amarga.

Es sin duda un claro ejemplo de cerveza de sesión, de trago largo e ideal para refrescarse en un día caluroso. Esto no significa que no pueda ser también un buen acompañamiento para comidas ligeras como ensaladas, salpicones, o determinados pescados y mariscos, y también para pastas o pizzas que estén condimentadas con ingredientes de sabor no muy fuerte.

Estilo: Bohemian Pilsener
ABV: 5%
Lúpulos: Saaz

La cruz: Primátor Weizenbier

Pasamos ahora a un estilo diferente, aunque también ligero y fresco. Nos referimos a Hefeweizen, un estilo que, visto lo visto, igual es mejor dejar a los alemanes, que para eso son sus creadores y los mayores expertos en el mismo. Weizenbier también ha recibido numerosos premios (aunque no tantos como Premium, por algo será), entre ellos el de "Mejor Cerveza de Trigo del Mundo" y "Mejor Cerveza del Mundo" en los World Beer Awards de 2013. En este caso no lo vemos tan claro, aunque no se puede descartar que los lotes producidos hace un par de años estuviesen más logrados.

Weizenbier es de color amarillo pajizo muy turbio. La espuma blanca que forma al ser servida es abundante, como mandan los cánones de este estilo intensamente carbónico, pero poco persistente. Su aroma es muy fresco, con notas de hierbas, cítricos y por supuesto plátano. En boca es ligera y muy refrescante gracias a la fuerza del carbónico y a un toque ácido que acompaña a su amargor moderado. Se distinguen matices de limón, hierba y bizcocho. Este último se va acentuando al subir la temperatura, dando a la cerveza un toque ligeramente dulce. Esto ayuda a equilibrar un poco la cerveza, que al principio está dominada por un gusto a limón un tanto químico, como si se tratase de un refresco industrial.

Como cualquier Hefeweizen, puede hacer las veces de cerveza de sesión, o acompañar un plato de pescado blanco a la plancha o frito. Sin embargo, al contrario que con otras cervezas de este estilo, no vemos muy claro su maridaje con salchichas o platos a base de huevo. No queremos decir que se trate de una mala cerveza, pero desde luego no nos parece tan buena como la pintan.

Estilo: Hefeweizen
ABV: 4,8%
Lúpulos: Saaz
Maltas: Cebada y trigo

jueves, 3 de agosto de 2017

7 Fjell Bryggeri Svartediket Black IPA, directa del frío norte


Hoy os traemos una cerveza que viene del norte, de muy al norte, más concretamente de la ciudad de Bergen, en Noruega. Bergen es la segunda ciudad más grande del país de los fiordos y fue su capital entre 1217 y 1314. Es popularmente conocida como "la ciudad de las siete montañas", puesto que se asienta en un valle que recibe ese mismo nombre por estar rodeado por "las siete montañas", que en noruego son llamadas "de syv fjell". De ahí toma su nombre la pequeña cervecera local 7 Fjell Bryggeri, que aspira a convertir Bergen en un referente en la producción de cerveza artesana, apostando por una mezcla equilibrada entre tradición e innovación para producir cervezas de gran calidad. De todas sus referencias, vamos a probar la Black IPA Svartediket, que toma su nombre del lago que abastece de agua potable a la ciudad de Bergen.

Esta cerveza no llega a ser tan negra como otras del mismo estilo, sino que presenta un color castaño muy oscuro, con reflejos cobrizos y sin apenas turbidez. Al servirla forma una gruesa capa de espuma de color beige, aunque al cabo de un rato sólo persiste una capa relativamente fina que sí resulta duradera. En nariz ofrece un aroma rico y complejo, con fuertes notas de pino y resina, acompañadas de toques de cítricos, frutas tropicales y caramelo. La sensación en boca es de cuerpo medio con bastante presencia del carbónico. Su sabor es dulce al principio, pero no tarda en abrirse paso un amargor moderadamente intenso. De nuevo dominan las notas resinosas, acompañadas de caramelo, un ligero regusto a cacao y un toque frutal. Además, si se vierten los posos, aparecen notas de pan y tofe.

Sin duda estos noruegos saben lo que hacen, o al menos eso da a entender esta Black IPA. Si os vais a conocer los fiordos o a cazar auroras boreales, ya sabéis, no perdáis la oportunidad de probar las cervezas autóctonas. Esta en concreto, irá de maravilla con una buena barbacoa, y probablemente también con ciertos postres, como por ejemplo un carrot cake.

Estilo: Black IPA
ABV: 7,0 %
Amargor: 75 IBU

martes, 25 de julio de 2017

Berserker II, una cerveza para los guerreros más feroces


La cerveza que probamos hoy es una creación de In Peccatum Craft Beer, de los que quizá recordéis otras referencias como Lilith Oporto Aged o Call of Cthulhu, en esta ocasión en colaboración con O Bandullo do Lambón, un moderno ultramarinos que no podéis dejar de visitar si pasáis por Santiago de Compostela. Concretamente, vamos a tratar la segunda edición de esta colaboración, elaborada en 2016. La primera versión fue creada en 2015, con una graduación alcohólica ligeramente más alta (6,7 % ABV frente al 6,2 % ABV de esta) y menos amargor (75 IBU frente a los 96 IBU de 2016). Además, los lúpulos y las maltas empleadas han sido diferentes en cada ocasión, de modo que, aunque no tuvimos el gusto de probar la edición de 2015, se podría decir que se trata de cervezas bastante diferentes. Sin embargo, sus creadores han decidido usar para esta cerveza el mismo nombre que para su primera colaboración (aclarando que se trata del segundo episodio, eso sí): Berserker. Este nombre hace referencia a unos temidos guerreros vikingos que combatían sin miedo a nada, en ocasiones sin armadura y siempre con una furia y una ferocidad inusitadas, pues entraban en un trance psicótico antes de la batalla. Existen diferentes teorías para explicar ese estado de alteración, como por ejemplo el consumo de hongos alucinógenos como la Amanita muscaria, pero una de ellas nos llama especialmente la atención: la psicosis de los Berserker podría deberse al consumo de cerveza contaminada con el hongo parásito Claviceps purpurea, más conocido como cornezuelo del centeno, el cual contiene importantes cantidades de ácido lisérgico, el compuesto precursor del LSD. Bueno, vamos a probar esta cerveza, que seguro que no está contaminada.

Esta IPA de color ocre presenta una apariencia especialmente turbia, mientras que su espuma de color blanco hueso es jabonosa pero duradera. En nariz nos ofrece un delicioso aroma floral y frutal, con toques de cítricos y drupáceas, pero sobre todo de frutas tropicales. Al probarla se nota un cuerpo entre ligero y medio, pero lo que más destaca es su intenso sabor, decididamente amargo. En el paladar dominan las notas de frutas drupáceas y resina.

Como suele pasar con esta marca, una IPA claramente recomendable, sobre todo por su aroma. Para su maridaje es necesario que elijáis platos con un sabor fuerte, la abundancia de especias e incluso el picante le irán de maravilla.

Estilo: American IPA
ABV: 6,2 %
Amargor: 96 IBU
Lúpulos: Cascade, Citra y Mosaic
Maltas: Pilsen y Crystal
Ingredientes adicionales: Azúcar

miércoles, 19 de julio de 2017

Braufactum The Brale, una cerveza alemana diferente


Si pensamos en cerveza alemana, lo primero que se nos viene a la cabeza son estilos tradicionales germanos como las Hefeweizen y otras cervezas de trigo, las intensas Dopplebock, o los diferentes estilos de Lager propios de cada parte del país. Pero el mercado cervecero alemán es mucho más que eso y también disfruta del auge de las craft beers. Un buen número de cerveceras "modernas" como Ratsherrn Brauerei, de la que hablamos hace tiempo a raíz de un tour cervecívoro por Hamburgo, florecen a lo largo y ancho del país, estableciendo una peculiar relación de amor-odio con la Reinheitsgebot, puesto que a algunas de ellas les gustaría introducir innovaciones que violarían esta ley (que por otra parte resulta tan beneficiosa para los paladares alemanes). Una de las cerveceras pioneras de la craft beer en Alemania es Braufactum, fundada en 2010 por dos amantes de la cerveza que previamente habían trabajado en Radeberger Gruppe. A finales de 2009, estos dos amigos iniciaron un viaje que les llevó a visitar magníficas cerveceras de Europa y Estados Unidos y, una vez de vuelta en Frankfurt, crearon su propia cervecera para mezclar el espíritu craft del que se habían empapado con la tradición cervecera alemana. Hoy en día elaboran un buen surtido de cervezas y, además, se encargan de distribuir en Alemania los productos de las cerveceras en las que se prepararon para crear Braufactum. Hoy probamos una de sus referencias: The Brale.

Esta Brown Ale alemana presenta un color castaño claro con reflejos ambarinos, prácticamente sin turbidez pues está filtrada. Al servirla se forma una abundante capa de espuma cremosa de color beige, que resulta ser consistente y duradera. El aroma es lupulado e intenso, principalmente resinoso, aunque también se distinguen notas florales y cítricas, además de un suave toque de miel. La sensación en boca es de cuerpo medio, y el sabor se caracteriza por un amargor moderadamente intenso, apenas matizado por un ligero punto de dulzor. Las notas resinosas están ahora acompañadas de naranja amarga, y de fondo se percibe un toque de frutos secos. El final del trago deja un gusto suavemente amargo y una ligera sequedad.

The Brale resulta alejarse un poco de las Brown Ales al uso, pues en ella el lúpulo parece hacerse con el papel protagonista en detrimento de la malta. En las Brown Ale americanas es de rigor un aumento del carácter lupulado como el que se observa en esta cerveza, pero en ellas esto va acompañado de una mayor intensidad de las notas maltosas, cosa que no se aprecia en The Brale que, por otra parte, se supone que sigue más bien el estilo británico de Brown Ale. Si bien ofrece un aroma delicioso, las sensaciones en boca son mejorables. En cualquier caso, se trata de una buena cerveza que podemos recomendar para acompañar carnes a la plancha o a la brasa, y también embutidos.

Estilo: English Brown Ale
ABV: 5,0%
Amargor: 30 IBU
Lúpulos: Mosaic, East Kent Golding, Hallertauer Mittelfrüh y Magnum
Maltas: Pale Ale y Caramel

miércoles, 12 de julio de 2017

Gredos Rubia, no es oro todo lo que reluce


A estas alturas, a nadie le cabe duda de que la cerveza artesana es un mundo en expansión en España. Cada vez se hacen más cervezas artesanas en nuestro país, la mayoría de ellas son buenas, algunas incluso verdaderamente espectaculares, pero por supuesto hay excepciones. Entre un montón de grandes cerveceras que sólo se conforman con elaborar y vender lo mejor, hay ejemplos mucho menos brillantes. Esas cervezas con estándares de calidad más bajos no son precisamente una ayuda en el ya de por sí difícil camino que la cerveza artesana está recorriendo en España, pero la buena noticia es que, llegado el momento, sólo quien hace bien las cosas será capaz de sobrevivir en el mercado. Hoy hablamos de una de esas cervezas que no nos han dejado muy buen sabor de boca, la Gredos Rubia. La cervecera abulense Gredos se precia de usar agua de la sierra homónima, lo cual garantiza que este importante ingrediente es de una gran calidad; la cerveza resultante, sin embargo, no lo es tanto.

En la botella, esta cerveza se ve perfectamente transparente a través del vidrio de color verde (inciso, el vidrio marrón es sin duda el mejor para una correcta conservación de la cerveza, algún día hablaremos de ello), pero también se ve que en el fondo hay una acumulación de sedimentos de casi un centímetro de espesor. Esto no tendría porqué ser un problema si no fuera porque, al abrirla, se libera una gran cantidad del gas disuelto en la cerveza, el cual no llega a provocar el típico "efecto géiser" pero sí a generar una fuerte turbulencia dentro de la botella que remueve los abundantes sedimentos. Así, al verterla en el vaso, la cerveza presenta un color ocre oscuro y una gran turbidez. Su espuma es de color blanco hueso, bastante abundante, pero jabonosa y más bien poco persistente. Tiene un aroma suave, caracterizado por notas cítricas y herbáceas. En boca tiene un cuerpo ligero, tirando a medio por el efecto de los sedimentos en suspensión, y presenta un sabor más bien flojo, casi aguado, con notas dulces y agrias, además de cierto amargor al final. En el paladar es afrutada, con toques terrosos y de frutos secos.

Bastante decepcionante, la verdad. El primer instinto fue pensar que quizá la cerveza se había estropeado, o que tal vez pertenecía a un lote defectuoso, o al menos "poco agraciado". Pero lo cierto es que, tras leer varias opiniones en diferentes webs especializadas, no parece que se tratase de un caso aislado. Si alguien ha tenido una mejor experiencia con esta cerveza u otra cerveza de la marca, agradecemos que nos la contéis en los comentarios. 

Estilo: Pale Ale
ABV: 4,7 %

jueves, 6 de julio de 2017

Santo Cristo Magnum Series Citra Dry Hopping. ¡Feliz Aniversario, Entre Cervezas!


Los que nos seguís en Twitter ya os habréis enterado de que la semana pasada estuvimos celebrando el 5º aniversario de Entre Cervezas, uno de los principales referentes del mercado cervecero en Galicia. Si es así, es probable que también sepáis que la cervecera orensana Santo Cristo (hace ya tiempo comentábamos su Imperial IPA Costa Oeste) elaboró una serie de cervezas especialmente para la ocasión: Magnum Series. Se trata de una colección de Session IPAs, todas ellas elaboradas de la misma forma y empleando únicamente la variedad de lúpulo Magnum en la fase de cocción. ¿Cuál es, entonces, la diferencia entre ellas? Pues "simplemente" la variedad de lúpulo empleada en el dry hopping. Y decimos "simplemente", entre comillas, porque esta diferencia, que para algunos puede parecer poco más que una sutileza, da lugar a cervezas muy diferenciadas tanto en aroma como en sabor. Según nos explicaba su creador, la técnica empleada no fue un dry hopping al uso, sino un procedimiento algo más complejo y en el que se emplea una mayor cantidad de lúpulo, un método habitualmente empleado para catar este ingrediente. El caso es que durante la celebración del aniversario se pincharon cinco cervezas de la Magnum Series, en las que se habían empleado otras tantas variedades de lúpulo: Hallertau Blanc, la más discreta de la serie; Pilgrim, suave y sencilla, pero muy agradable y bien equilibrada; Simcoe, la más intensa; Mosaic, algo más suave que la anterior, pero posiblemente la de mejor aroma; y Chinook, similar a la anterior, pero no tan bien redondeada. Y una vez probadas estas cinco, el premio fue una botella de la sexta cerveza de la serie, sólo disponible en este formato. En este caso el lúpulo añadido es Citra, y aprovechando que ya nos la hemos tomado en la tranquilidad del hogar, vamos a contaros algo más de ella.

Se trata de una cerveza de color amarillo pajizo con reflejos dorados, nublada por una turbidez bastante densa que comparte con sus compañeras de la Magnum Series. Al servirla se forma sólo una pequeña cantidad de espuma de color blanco hueso, pero ésta resulta bastante persistente. En nariz ofrece un aroma lupulado bastante intenso, quizá el más fuerte de las seis, sobre todo cuando está recién abierta. En él podemos distinguir notas como pomelo, pino o resina, además de un toque herbáceo. La probamos para descubrir un cuerpo de densidad media y un sabor que, si bien se presenta con una entrada en boca más bien suave, rápidamente destapa un amargor bastante intenso y ligeramente astringente, probablemente el más punzante de toda la serie. Su principal defecto es que en algunos momentos la sensación en boca es ligeramente aguada, probablemente a causa de su carbonatación muy débil y de que la presencia del alcohol es apenas perceptible. En el paladar dominan las notas herbáceas, acompañadas de toques cítricos y un ligero recuerdo a pino.

En resumen, una cerveza de contrastes, con un aroma y un amargor relativamente intensos, pero también muy bebible. Se podría decir que ofrece un buen golpe de lúpulo sin casi interferencias de ningún tipo. Para acompañarla recomendamos platos ligeramente especiados, aunque también pude funcionar con pescados a la plancha.

Ante todo, gracias a Santo Cristo por el despliegue de lúpulos y muchas felicidades a Entre Cervezas, esperamos poder celebrar muchos aniversarios más.

Estilo: (Session) American IPA
ABV: 5,5 % (eso pone la etiqueta, pero aparenta mucho menos)
Lúpulos: Magnum y dry hopping con Citra

jueves, 29 de junio de 2017

Schneider Weisse TAP1, Meine blonde Weisse


A ver, hay que reconocer que igual somos un poco pesados con las cervezas de Schneider Weisse, pero es que se trata de una de las mejores cerveceras de Alemania, que no es poco. En ocasiones anteriores hemos hablado de la Kristallweizen TAP2, la Weizenbock TAP5 o la Hefeweizen TAP7, y es que tratándose de cervezas de trigo pocos se pueden medir con estos bávaros que, de hecho, fueron los primeros plebeyos en adquirir el derecho a elaborar cervezas de estas características, algo reservado a la familia real de Baviera hasta 1872. Desde ese momento han estado elaborando la hoy llamada TAP7 Unser Original, una de las mejores Hefeweizen que existen, aunque la que os traemos hoy tampoco está mal: TAP1 Meine blonde Weisse (que recientemente ha sido rebautizada como Meine helle Weisse). Se trata de una cerveza similar a la TAP7, pero de color más claro y con un poco menos de alcohol, además de presentar un cuerpo algo más ligero y una mayor presencia del lúpulo.

Al servir esta cerveza observamos su color amarillo ocre, nublado por una espesa turbidez, como debe suceder en una buena Hefeweizen. En cuanto a su espuma, es de color blanco y muy abundante, aunque no especialmente persistente. En su intenso aroma el plátano destaca sobre cualquier otro matiz, acompañado de toques de bizcocho y vainilla, y con una marcada presencia de notas herbáceas. En boca nos encontramos con una cerveza de cuerpo entre ligero y medio, bastante carbónica y muy refrescante. Su sabor presenta un importante componente dulce, pero también es ácido, mientras que el amargor es poco más que testimonial. De nuevo domina el plátano, seguimos encontrando bizcocho y vainilla, pero ganan protagonismo las notas herbáceas y aparecen especias y un ligero toque cítrico.

Estamos ante algo así como la hermana pequeña de la TAP7, una hermanita con bastante carácter, eso sí. Es decir, sin llegar al nivelón de la Unser Original, la TAP1 es una Hefeweizen auténtica y totalmente recomendable. De hecho, es probable que mucha gente la prefiera. Sobre gustos, ya sabéis, no hay nada escrito. Si os decidís a probarla y queréis acompañarla con algo para picar, que sepáis que será una cerveza muy versátil en este aspecto, siendo especialmente recomendables los platos a base de huevo y las salchichas, pero también ensaladas y otros platos ligeros.

Estilo: Hefeweizen
ABV: 5,2%
Amargor: 14 IBU
Lúpulos: Hallertauer Tradition y Saphir
Maltas: 60% trigo y 40% cebada

martes, 20 de junio de 2017

Hitachino Nest White Ale, la Witbier del sol naciente


Como muchos sabréis, el estilo Witbier es originario de Bélgica, y allí se hacen algunas de las mejores cervezas de este tipo. Pero estas cervezas efervescentes y refrescantes, elaboradas con trigo no malteado y habitualmente condimentadas con cilantro y piel de naranja, cuentan con muchos adeptos en todo el mundo. En Estados Unidos son particularmente populares, y por eso de allí salen también muchas grandes cervezas de este estilo. Sin embargo, la cerveza a la que está dedicada esta entrada no es ni belga ni norteamericana, sino que viene nada menos que de Japón. Más concretamente viene de la ciudad de Naka, en la prefectura de Ibaraki, donde se encuentra Kiuchi Brewery, responsable de la marca Hitachino Nest Beer. Kiuchi fue fundada en 1823 y, durante más de un siglo, se dedicó principalmente a la elaboración de sake. Pero en 1996, después de un importante cambio en la legislación japonesa sobre producción de cerveza a pequeña escala, Kiuchi empezó a elaborar las cervezas Hitachino Nest, que hoy en día están sin duda entre las craft beers de origen nipón más conocidas y apreciadas alrededor del mundo. Su Witbier se llama Hitachino Nest White Ale y es, con diferencia, una de las cervezas más populares de la marca, además de una de las mejor valoradas. Aparte de cilantro y piel de naranja, en Kiuchi añaden zumo de naranja y nuez moscada a esta cerveza cuyas características os contamos a continuación.

Esta "cerveza blanca" es en realidad de color amarillo pajizo y bastante turbia. Su espuma sí que es blanca, aunque no tendréis mucho tiempo para comprobarlo, pues es jabonosa y se desvanece rápido. Presenta un aroma muy fresco, con notas de limón, hierba, especias como pimienta o cilantro y, sólo al principio, un ligero toque asidrado. En boca es muy refrescante y presenta un cuerpo de ligero a medio, con una presencia del carbónico notable pero moderada. En su sabor se equilibran una suave acidez con un toque dulce de malta suave, mientras que el amargor es apenas perceptible. Sobre un fondo maltoso que recuerda a pan, encontramos notas como hierba o naranja y, sobre todo, un frescor especiado que casi recuerda a jengibre.

Muy buena esta Witbier japonesa, refrescante y a la vez con cierta complejidad. Puede resultar bastante polivalente para tomar con comida, por ejemplo con ensaladas, aunque la mejor opción son los pescados blancos.

Estilo: Witbier
ABV: 5,5 %
Amargor: 13 IBU
Lúpulos: Perle, Celleia, Amarillo y Styrian Goldings
Cereales: Malta de cebada tipo Lager, malta de trigo y trigo sin maltear (en copos y tostado)
Ingredientes adicionales: Cilantro, piel de naranja, zumo de naranja y nuez moscada

viernes, 2 de junio de 2017

Trío de Arriacas


En esta entrada vamos a hablar de tres de las referencias de Arriaca, una de las cerveceras artesanas más conocidas y premiadas de España, y también una de las más innovadoras. Y es que esta empresa con sede en Yunquera de Henares, provincia de Guadalajara, ha sido la primera cervecera artesana española en envasar en lata, un formato que está ganando mucha fuerza en otros mercados. Además, sus cervezas han sido premiadas en certámenes internacionales de prestigio como el Brussels Beer Challenge, el Nordic Beer Challenge, el World Beer Idol o la Dublin Craft Beer Cup, entre otros. De las seis referencias que comercializan actualmente, las tres que vamos a tratar pertenecen a estilos muy conocidos y apreciados; se trata de una Pale Lager, una Hefeweizen y una American IPA.

Rubia


Cerveza de color dorado intenso, perfectamente transparente pues está filtrada. La carbonatación es más bien débil, por lo que la espuma, de color entre blanco y blanco hueso, es escasa y efímera. Presenta un agradable aroma dominado por las notas florales, acompañadas de un toque frutal que recuerda sobre todo a drupáceas como el melocotón. En boca tiene un cuerpo entre ligero y medio, mientras que su sabor está dominado por un amargor suave, aunque también se nota cierto dulzor maltoso. Se trata de un sabor suave y equilibrado, pero agradable y vivo. En el paladar vuelven a aparecer las frutas drupáceas, envueltas en notas maltosas que recuerdan a bizcocho.

Esta Rubia es una Pale Lager poco convencional, más lupulada y con más cuerpo que la mayoría de cervezas de este tipo, con un aroma más intenso y complejo. Además de ser una buena cerveza de sesión, puede ser un acompañamiento muy adecuado para ensaladas de frutas o pescados blancos a la plancha, también para platos ligeramente especiados. 

Estilo: Pale Lager
ABV: 4,3 %
Amargor: 18 IBU

Trigo


La Hefeweizen de Arriaca es de color dorado con reflejos ambarinos, perfectamente transparente si no se agita, pero tan turbia como cabe esperar de una cerveza de este estilo si removemos y vertemos los posos. Lo que no es tan esperable es su débil carbonatación, que incluso forzando la generación de espuma sólo da lugar a una finísima y efímera capa de color blanco. Su aroma es suave y rico, recordando a hierbas, limón y plátano. En boca notamos un cuerpo de densidad media y un sabor suavemente dulce equilibrado con un ligero amargor. Su paso por el paladar recuerda a pan, bizcocho, plátano y un mínimo toque de vainilla.

No está mal pero no es lo mejor de la marca. Tiene un aroma y un sabor más que correctos, muy agradables, pero le falta chispa en boca, quizá por la carbonatación excesivamente baja, que puede ser un error puntual. Para acompañarla, unas salchichas alemanas o un plato a base de huevo, como por ejemplo una tortilla de patata, son apuestas seguras.

Estilo: Hefeweizen
ABV: 4,7 %
Amargor: 16 IBU
Cereales: Cebada y trigo

IPA


La más lupulada de las tres presenta un atractivo color ámbar claro con reflejos dorados y es bastante turbia. De carbonatación moderada, al servirla forma una discreta capa de espuma de color blanco hueso que resulta ser bastante persistente. Al abrirla detectamos inmediatamente un intenso y agradable aroma que recuerda a fruta tropical y drupáceas, pero en pocos minutos estas notas frutales desaparecen y dejan paso a un aroma más resinoso con un toque floral. En boca notamos un cuerpo entre ligero y medio, así como un sabor caracterizado por un amargor dominante pero moderado, con un toque dulce bastante marcado sin resultar excesivo. Apreciamos notas frutales, principalmente cítricas, de pomelo y naranja amarga, además de un toque dulce de bizcocho y galleta. El final es suave y equilibrado, y el alcohol está muy bien integrado, nadie diría que tiene casi un 7 % ABV.

Sin duda una buena American IPA, más que correcta. Platos especiados o ligeramente picantes, como por ejemplo una carne de ave a la brasa sazonada con pimienta negra, resultarán muy adecuados para maridar con esta cerveza. Un queso curado, más bien graso, es otra excelente opción.

Estilo: American IPA
ABV: 6,9 %
Amargor: 60 IBU

miércoles, 24 de mayo de 2017

Welsh Pride, Bitter galesa de Conwy Brewery


La cerveza que probamos hoy es un regalito venido de tierras galesas. Se trata de Welsh Pride, producida por la cervecera Conwy Brewery (Bragdy Conwy en galés), fundada hace poco menos de quince años en la localidad del mismo nombre, en la costa norte de Gales. Esta pequeña cervecera produce un surtido bastante amplio de cervezas que incluye varias real ales permanentes, unas cuantas referencias estacionales y una pequeña selección de cervezas inspiradas en las craft beers norteamericanas. La Welsh Pride es una de las primeras, una Best Bitter, el estilo que suele señalar la referencia insignia en la mayoría de cerveceras británicas.

Resulta ser una cerveza de color entre oro viejo y ámbar claro, nublada por una ligera y fina turbidez. Su espuma, de color entre blanco hueso y beige claro, no tarda mucho en desaparecer. Presenta un suave aroma floral y cítrico, con toques herbáceos y de otras frutas. En boca percibimos un cuerpo ligero y una sensación algo astringente. Su sabor es moderadamente amargo, equilibrado con un ligero toque dulce. En el paladar recuerda a naranja amarga y frutos secos, con un suave toque de malta.

No es la mejor Bitter que hemos probado, pero no está mal. Además, para ser justos hay que reconocer que es posible que su mejor momento ya hubiese pasado. Para acompañarla, un buen plato de pollo asado o frito no puede fallar.

Estilo: Best Bitter
ABV: 4,3 %

martes, 16 de mayo de 2017

Call of Cthulhu, un monstruo de In Peccatum by Keltius


Hora de probar una verdadera bomba, tal y como suele suceder cuando lo que tenemos entre manos ha sido creado por In Peccatum Craft Beer, la rama especial, potente, radical, pecadora, desenfrenada, tentadora, o como queráis llamarla, de Cerveza Keltius. De su rama más tradicional, de inspiración principalmente belga, hemos probado en Cervecívoros la Keltius Trashno, mientras que de la propia In Peccatum hemos tratado Lilith Oporto AgedEstío, una de sus colaboraciones con Cervezoteca Malte. Y lo que os traemos en esta ocasión es Call of Cthulhu, definida como Imperial Red Ale, aunque nosotros la hemos etiquetado como American Strong Ale, siguiendo la clasificación del BJCP. Una cerveza de categoría y con personalidad, en cualquier caso, que debe su nombre al relato de 1926 "The call of Cthulhu" ("La llamada de Cthulhu"), obra más representativa de los "Mitos de Cthulhu", serie creada por el maestro del "horror cósmico" o "cosmicismo" H. P. Lovecraft. En este relato, la humanidad se encuentra bajo la amenaza Cthulhu, una deidad extraterrestre de forma grotesca (¿os habéis fijado en la etiqueta?) y nombre impronunciable, que antes de la aparición del ser humano dominó nuestro planeta junto a los otros "Primigenios", y actualmente reposa encerrado en la ciudad sumergida de R'lyeh. Pero sus seguidores quieren ayudarle a regresar... No temáis en sacar a este monstruo de su letargo, dejaos seducir por su incalculable poder, ¡no os arrepentiréis!

Esta "monstruosa" cerveza es de color castaño claro con reflejos ambarinos, ligeramente turbia. Al servirla, nos ofrece una abundante y cremosa capa de espuma de color blanco hueso, muy persistente. Su aroma es intenso y penetrante, dominado por notas florales y cítricas al principio, que se van rodeando de toques de resina y licor según gana temperatura. En poca presenta un cuerpo entre medio y denso, y un sabor dominado por un intenso amargor acompañado de un ligero toque dulce. Destacan claramente la resina y la naranja amarga, aunque se pueden buscar numerosos matices buceando en su complejidad. Su final es largo y ligeramente seco.

Una bestia así sólo puede ser acompañada de platos fuertes, preferiblemente bien especiados o picantes. La cocina asiática puede ser la mejor opción, especialmente los platos condimentados con salsa de soja.

Estilo: American Strong Ale
ABV; 8,0%
Amargor: 90 IBU
Maltas: Pale, Carared y Crystal
Lúpulos: Equinox y Galaxy (este último también en dry hopping)

sábado, 6 de mayo de 2017

Duelo bohemio: Pilsner Urquell vs. Budějovický Budvár Original


El estilo que hoy nos ocupa es un verdadero clásico, nació en el siglo XIX en la región de Bohemia, en la actual República Checa (entonces parte del Imperio Austrohúngaro), y hoy en día es apreciado en todo el mundo por su carácter equilibrado, sutil y refrescante. Hablamos, como no, del estilo Bohemian Pilsener, que en su momento sirvió de inspiración para el nacimiento de las Pale Lagers industriales que más tarde se harían con el dominio del mercado cervecero a nivel mundial. Lo que os proponemos es comparar dos de las cervezas más representativas de este estilo (desde luego las más representativas en España), dos verdaderos clasicazos que figuran en la obra "Great Beer Guide. 500 Classic Brews" del maestro Michael Jackson.

Por un lado tenemos Pilsner Urquell, el gran paradigma del estilo y, de hecho, la cerveza a la que se considera fundadora del mismo. Fue elaborada por primera vez en 1842 en la ciudad bohemia de Pilsen (Plzeň en checo), acorde a los gustos y tradiciones locales, con el objetivo de hacer una cerveza de mejor calidad que las que se hacían entonces en la localidad. Como podéis intuir, la ciudad que la vio nacer es precisamente la que da nombre a esta cerveza y a su estilo, aunque esto requiere que aclaremos un par de cuestiones: 1) al contrario de lo que sucede en buena parte del resto del mundo, en la República Checa la palabra "Pilsner" se usa únicamente para referirse a esta cerveza en concreto, y no al estilo (en otra ocasión comentaremos las clasificaciones y términos que usan los checos); y 2) el BJCP, en su edición de 2015 del Beer Style Guidelines, recomienda el nombre "Czech Premium Pale Lager" para referirse a este estilo, al contrario que en la edición anterior, de 2008, en la que empleaba el término "Bohemian Pilsener" (que, personalmente, nos gusta más).

Por otra parte está la Budějovický Budvár Original, famosa por los litigios con Anheuser-Busch (ahora parte de AB InBev) por el nombre "Budweiser", el cual hace referencia a Budweis, nombre alemán de la ciudad bohemia de České Budějovice, donde se elabora esta cerveza desde 1896. La Original no es la primera cerveza de la marca que tratamos aquí, hace ya tiempo hablábamos de su Czech Dark LagerBudějovický Budvar Dark, que muy probablemente es la cerveza de dicho estilo más conocida en España.

Pero hoy no toca hablar de Dark Lagers, sino de Bohemian Pilseners. Como probablemente sepáis, se trata de cervezas Lager de color claro, generalmente filtradas, coronadas por una blanca espuma. Su aroma y su sabor son suaves y sutiles, y resultan muy refrescantes, ideales para calmar la sed y como cervezas de sesión. Su suavidad no debe ser confundida con simpleza, pues pueden ofrecer matices muy diversos y, según muchos expertos, es uno de los estilos más difíciles de elaborar, pues cualquier defecto resulta muy visible y no hay posibilidad de "enmascararlo". Vamos entonces a ver qué diferencias hay entre estas dos Bohemian Pilseners.

Apariencia: En ambos casos se trata de cervezas filtradas, de modo que son transparentes y tienen un aspecto brillante en el vaso. Si bien las dos presentan un color que podríamos definir como dorado, la Pilsner Urquell es algo más oscura, como si su dorado fuese un poco más viejo. La espuma, por su parte, es de un perfecto color blanco en la Budějovický, mientras que en la Urquell se aproxima más a un tono blanco hueso. En ambos casos la cantidad formada es moderada y la retención más bien mala.

Aroma: Como corresponde al estilo, el aroma de estas dos cervezas es más bien suave, con notas especiadas, herbales y florales, acompañadas de un sutil toque maltoso que recuerda a pan. Sin embargo, el aroma de la Urquell es considerablemente más intenso que el de la Budějovický, especialmente en lo relativo a las notas maltaosas, que recuerdan a cereal e incluso a miel en la primera, mientras que son extremadamente tenues en la segunda.

Sabor y sensaciones en boca: Aunque ambas presentan un cuerpo más bien ligero, el de la Urquell es algo más denso y en la Budějovický se aprecia un mayor carácter carbónico. Las dos tienen un sabor suave, caracterizado por el equilibrio entre dulzor y amargor, siendo este último más aparente en la Urquell, cuyo sabor es más intenso en general. En la Budějovický, por su parte, aparece un ligerísimo toque ácido. Las notas que distinguimos en el paladar recuerdan sobre todo a hierba y cereal en ambas cervezas, pero en la Urquell se distinguen también miel y polen, matices que se ven equilibrados con una mayor visibilidad de las notas herbáceas. 

Global: A la vista de los comentarios anteriores, está claro que la Pilsner Urquell es una cerveza bastante más intensa, con más carácter y más riqueza de matices. Esto, sin embargo, no quiere decir que sea mejor, pues la Budějovický Budvár Original es una cerveza más sutil y equilibrada, más limpia y refrescante. El momento y los gustos determinarán cual es la más adecuada.

Maridaje: Para acompañar la Budějovický resulta aconsejable optar por pescados blancos a la plancha, ensaladas o escabeches, mientras que la Urquell resulta más apropiada para combinar con salchichas alemanas o hamburguesas. 

Pilsner Urquell
Estilo: Bohemian Pilsener
ABV: 4,4%
Amargor: 40 IBU
Lúpulos: Saaz

Budějovický Budvár Original
Estilo: Bohemian Pilsener
ABV: 5,0%
Amargor: 22 IBU
Lúpulos: Saaz

miércoles, 26 de abril de 2017

Baltika 6 Porter, desde Rusia con amor


La cervecera rusa Baltika tiene una curiosa costumbre, numerar sus cervezas. También les dan un nombre corto y sencillo, generalmente descriptivo del tipo de cerveza del que se trata, pero sobre todo las identifican con un número. La que ha caído en nuestras manos es la número 6, una Porter que resulta ser una de las cervezas más apreciadas de la marca, y de hecho figura en el libro Great Beer Guide - 500 Classic Brews del genial Michael Jackson. Comenzó siendo una elaboración ocasional como cerveza especial de invierno pero, gracias a su popularidad, en 1995 pasó a formar parte del catálogo permanente de la marca. Baltika fue fundada en San Petersburgo (entonces Leningrado) en 1990, poco antes del fin de la URSS, siendo lógicamente una empresa de propiedad estatal. Tras la caída del comunismo en 1991, la compañía fue privatizada en 1992. Actualmente forma parte del grupo Carlsberg, es uno de los mayores productores de cerveza de Europa y su fábrica de San Petersburgo es la más grande del continente. 

La número 6 es de un color caoba intenso con reflejos de color entre ámbar y caramelo. Dado que es una cerveza filtrada, no presenta turbidez alguna. Es poco carbónica, de modo que su espuma de color entre beige y canela resulta muy poco persistente. Al acercar la nariz nos encontramos con aromas de naturaleza claramente maltosa como regaliz, chocolate, tofe, toques de torrefacto, algo de cereal y frutas rojas. Ya en boca descubrimos un cuerpo de ligero a medio y un sabor dulce y amargo. Resulta más bien dulce al principio pero el final del trago domina un amargor bastante duradero. De entrada distinguimos chocolate, regaliz, algo de caramelo y cereal, mientras que el café predomina en el final y el retrogusto.

Resumiendo, podemos decir que estamos ante una buena Baltic Porter, más que correcta sin llegar a ser excelente. Eso sí, mucho ojo porque tiende a subirse a la cabeza con facilidad. La número 6 puede ser una buena cerveza para tomar sola en una noche fría, pero también para acompañar carnes rojas o postres a base de chocolate.

Estilo: Baltic Porter
ABV: 7,0%

viernes, 14 de abril de 2017

Paulaner Salvator, la madre de todas las Doppelbocks


Resulta difícil hablar del estilo Doppelbock sin mencionar la cerveza de la que vamos a hablar hoy, y es que la Paulaner Salvator no sólo es descendiente directa de la primera Doppelbock de la historia, también es el paradigma de este estilo hasta el punto de que, originalmente, todas las cervezas de este tipo llevaban el nombre Salvator. Más tarde se asentó el término Doppelbock y Paulaner registró la marca Salvator, pero muchas cerveceras continuaron bautizando sus Doppelbocks con nombres acabados en "-ator", ya fuera en su honor o simplemente para aprovechar su popularidad.

Frontal de una antigua barrica en la fábrica de Paulaner.
En su decoración tallada a mano se pueden
observar varias referencias a "Salvator".
Los monjes de la orden de San Francisco de Paula fueron los responsables del nacimiento de la cervecera Paulaner en 1634, así como de la creación de Salvator con la finalidad de sustituir a la comida sólida durante el ayuno propio de la Cuaresma. Tan bien cumplía esta cerveza dicha función que aun hoy en día las Doppelbocks reciben habitualmente el sobrenombre de "pan líquido". A los monjes les gustaba tanto la Salvator que decidieron enviar un cargamento de la misma a Roma para que el papa le diese su bendición, así se aseguraban de que nadie les pudiese acusar de estar siendo demasiado laxos en su seguimiento del ayuno. Afortunadamente para ellos, la cerveza no resistió el viaje de Baviera a Roma y, cuando el pontífice tuvo la oportunidad de probarla, se había estropeado y su sabor era tan malo que el papa la consideró una penitencia apropiada para la Cuaresma.

En un principio sólo los monjes disfrutaban de esta Lager fuerte y maltosa, pero en el año 1780 el conde Karl Theodor, príncipe elector de Baviera, tuvo la oportunidad de probar esta cerveza y quedó prendado de ella. Fue a partir de entonces cuando los monjes comenzaron a comercializarla. Siguiendo la tradición iniciada entonces, cada primavera Paulaner celebra la apertura del primer barril de Salvator con el Starkbierfest. Este festival, celebrado en el biergärten de Nockherberg, en plena ciudad de Múnich, comienza a mediados de marzo y se prolonga durante diecisiete días. Como parte de la tradición, la primera jarra es ofrecida al "soberano de la nación", un honor que en la actualidad corresponde al Primer Ministro de Baviera, quien acude fielmente cada año a pesar del escarnio y las burlas de los que es objeto durante el acto (también en base a la tradición, claro está). La apertura del primer barril en Nockherberg es uno de los eventos más vistos (a veces el más visto) del año en la televisión alemana.

En las profundidades de 
las bodegas de Paulaner
En cuanto a la cerveza en sí, como curiosidad, cabe mencionar que sólo se elabora una vez al año, poco antes del Starkbierfest y la Cuaresma, y que es madurada en la bodega de lagering más profunda del mundo, nada menos que 23 m por debajo de la superficie. Como podéis imaginar dado su carácter icónico, la Paulaner Salvator está incluida en el libro "Great Beer Guide. 500 Classic Brews", una de las obras más conocidas del genial Michael Jackson

La Salvator es de un intenso color castaño ambarino y presenta bastante turbidez. Su cabeza está coronada por una densa capa de espuma de color crema, que si bien no es demasiado abundante sí resulta ser muy persistente. Acercamos la nariz para descubrir un rico aroma maltoso en el que predominan el pan y el bizcocho, con toques de caramelo, tofe y licor, todo ello matizado con un suave toque de lúpulo floral. En boca nos ofrece sensaciones muy agradables, un cuerpo denso y una textura sedosa envueltos en una calidez alcohólica bastante marcada sin ser excesiva. Su sabor es fuerte y dulce, pero sin resultar empalagoso, y sólo al final se detecta un muy ligero amargor. En el paladar aparecen de nuevo el pan y el bizcocho, acompañados de multitud de matices tales como frutas rojas, miel, tofe, licor e incluso un ligero toque torrefacto.

Seguramente la Salvator no es la mejor Doppelbock que existe, pero sí que merece su popularidad y su estatus de símbolo de este estilo. Una Lager fuerte y de marcado carácter maltoso que encontrará su lugar en la mesa junto a carnes rojas asadas o guisadas.

Estilo: Doppelbock
ABV: 7,9%
Maltas: Múnich y Pilsen
Lúpulos: Herkules, Taurus y Hallertauer Tradition

jueves, 6 de abril de 2017

Fuller's London Pride, orgullosamente británica


En estos días en los que tanto se habla del Brexit, nosotros, algo apenados porque somos muy fans de la cultura británica (sobre todo de la cultura cervecera, claro), os traemos una de las cervezas más populares y emblemáticas del Reino Unido, un "orgullo" británico que se puede disfrutar en medio mundo. A pesar de no haber nacido hasta la década de 1950, es una de las Bitter más conocidas y premiadas, y está incluida en el libro "Great Beer Guide. 500 Classic Brews", del genial Michael Jackson. Hablamos de London Pride, el buque insignia de la cervecera Fuller, Smith & Turner, más conocida como Fuller's. Esta compañía fue fundada en 1845 en Griffin Brewery, una fábrica ubicada en el distrito londinense de Chiswick en la cual se producía cerveza ya desde el siglo XVII. A pesar de que la London Pride llegó mucho más tarde, no es de extrañar que sea la principal referencia de la marca, pues se trata de su Best Bitter. Pertenece por tanto a uno de los estilos tradicionales británicos por excelencia, un estilo que las cerveceras de este país se toman muy en serio y también uno de los más consumidos en los pubs. En ellos lo habitual es que esta cerveza sea servida desde un cask, el formato preferido de los amantes de las real ales

Se trata de una cerveza de color ámbar cobrizo, brillante, sólo con una ligera turbidez apenas perceptible pues está pasteurizada, motivo por el cual no puede ser considerada real ale en este formato. Su espuma es escasa y efímera, de color entre blanco hueso y beige claro. Presenta un aroma suave, en el cual se equilibran las contribuciones del lúpulo y la malta. El primero aporta notas frutales y especiadas, acompañadas de algún toque floral. La malta, por su parte, añade notas de miel y bizcocho. En boca tiene un cuerpo medio, y su sabor es relativamente suave pero con mucha presencia, caracterizado por un equilibrio casi total entre amargor y dulzor. En el paladar se mezclan notas frutales con miel y un toque de frutos secos.

He aquí un auténtico clásico. Desde luego es una cerveza ideal para tomar en el pub durante una partida de dardos o viendo un partido de la Premier League, pero también para acompañar quesos fuertes o platos de pollo o cerdo a la brasa. En fin, amigos británicos, marchaos si queréis, pero seguid mandando cerveza.

Estilo: Best Bitter
ABV: 4.7 %
Amargor: 35 IBU
Lúpulos: Goldings, Target, Challenger y Northdown
Maltas: Crystal y Chocolate

martes, 28 de marzo de 2017

Jakobsland Brewers Dumbstruck Super Citra Ale


En esta entrada traemos una cerveza a la que le teníamos ganas desde hace tiempo, de modo que cuando finalmente se dio la oportunidad de echarle el guante nos abalanzamos sobre ella. Se trata de Dumbstruck Super Citra Ale, la referencia insignia de Jakobsland Brewers, una cervecera muy joven, fundada en 2016, pero que ya ha tenido tiempo de arrasar en los IBEERian Awards 2016. Jakobsland es una de las incorporaciones más recientes al panorama de la cerveza artesana en Galicia, pero camina a hombros de gigantes, elaborando sus recetas en la fábrica de Keltius - In Peccatum (que recordaréis de otras entradas como Keltius Trashno o In Peccatum Lilith Oporto Aged). De Jakobsland cabe destacar sus originales y atractivas etiquetas, diseñadas por Santi Jiménez, además de la calidad de sus cervezas, claro. La que hoy nos ocupa, Dumbstruck (que significa "boquiabierto" o "pasmado"), aparece clasificada en todas partes como American Pale Ale, pero lo cierto es que tiene todas las características de una American IPA, más concretamente una monovarietal de lúpulo Citra. Veamos si nos deja pasmados o no.

La Dumbstruck presenta un color ámbar intenso y vivo, algo acastañado, que recuerda a la carne de un melocotón, un color apenas nublado por una ligera turbidez. Su carbonatación es intensa, de modo que la espuma es muy abundante y persistente, de color entre blanco hueso y beige claro. En la fase olfativa nos deleita con un intenso aroma lupulado, que al principio recuerda a resina y pino, pero que también tiene un toque de fruta tropical que se va acentuando con el tiempo, según la cerveza gana un poco de temperatura. En boca percibimos que tiene un cuerpo más bien ligero y un intenso sabor amargo, sólo complementado con un ligero toque dulce, aunque su final es suave. Encontramos de nuevo un toque de resina, envuelto en frutas drupáceas y tropicales.

Sin duda una buena cerveza: atractiva, rica e intensa a la par que bebible. Recomendamos probarla y la verdad es que tenemos muchas ganas de hacer lo propio con las demás referencias de Jakobsland. Como buena cerveza lupulada, hará buena compañía a platos especiados y carnes de ave. Una opción especialmente buena para esta cerveza nos la darán algunos mariscos, como por ejemplo unas gambas rebozadas. También irá muy bien con algunos tipos de quesos, como por ejemplo gouda o emmental.

Estilo: American IPA
ABV: 6,3 %
Amargor: 60 IBU
Lúpulos: Citra

martes, 21 de marzo de 2017

Ámbar Centeno, la tercera Ambiciosa


Hace un tiempo publicábamos una entrada dedicada a las dos primeras cervezas de la serie Ambiciosas Ámbar: Ámbar 10 y Ámbar Picante. La opinión que dimos de las mismas fue más bien mala y, a raíz de publicar en Twitter el enlace a la entrada, surgió una conversación con la gente de Ámbar. En dicha conversación, entre otras cosas, comentamos que la tercera cerveza de la serie, Ámbar Centeno, parecía más prometedora que las dos anteriores. Ante ese comentario, la gente de Ámbar se ofreció a enviarnos una para probar, cosa que aceptamos porque en Galicia no hemos podido encontrarla hasta el momento. Por supuesto, vamos a contaros qué nos ha parecido.  

Se trata de una cerveza de color entre ámbar oscuro y castaño claro, muy turbia. Al servirla se forma una buena cantidad de espuma de color beige, aunque no dura mucho. Su aroma es fundamentalmente frutal y especiado, moderadamente intenso. En boca es algo untuosa, con un cuerpo entre medio y denso. Su sabor es bastante dulce, aunque sin llegar a empalagar, y al final se complementa con un toque de amargor. En el paladar presenta cierta complejidad, ofreciendo notas de fruta madura, pasas, cítricos y miel. El toque picante propio del centeno es sutil pero no pasa desapercibido.

Sin duda nos parece la mejor Ambiciosa hasta el momento (aunque si alguien es fan de las cervezas de jengibre preferirá la Ámbar Picante), y también la que mejor acogida puede tener en el mercado (aunque con eso nunca se sabe). No es que sea un birrote si la comparamos con lo que se hace "en otros círculos", pero no está mal y desde luego resulta original dentro del mundo de las cervezas industriales españolas, un mundo en el que le puede corresponder un buen lugar. Eso sí, si hay que elegir una cerveza del catálogo de Ámbar, no sería esta, la 1900 es seguramente su mejor creación hasta la fecha (o al menos ese es el recuerdo que tenemos, ha pasado tiempo desde la última). Es aconsejable tomarla con algo de comida, y las mejores opciones serán los guisos y las carnes rojas.

Estilo: Amber Lager - Alternative Grain Beer
ABV: 6,4 %
Cereales: Arroz y maltas de cebada y centeno

lunes, 13 de marzo de 2017

Lindemans Faro, una referencia en su estilo


Es posible que la cerveza que probamos hoy os resulte conocida, a pesar de ser ciertamente curiosa y peculiar, nos referimos a Lindemans Faro. Lindemans es, como muchos sabréis, una cervecera belga especializada en cervezas de fermentación espontánea, es decir, en la familia de estilos Lambic. Tiene su sede en la pequeña localidad de Vlezenbeek, en la región de Brabante, al suroeste de Bruselas. Allí fue fundada en 1822 y allí sigue funcionando como empresa familiar dedicada a elaborar estos estilos de cerveza tradicionales de la región. Faro es posiblemente una de sus cervezas más conocidas, aunque quizá no tanto como algunas de sus Fruit Lambics, como Kriek o Framboise. Esta cerveza lleva el nombre del estilo al que pertenece, un estilo que llevaba décadas en el olvido cuando, en 1978, Lindemans elaboró esta cerveza por primera vez y con ella resucitó las Faro. Aun a día de hoy, Lindemans Faro es la cerveza más conocida de este estilo, el cual se obtiene a partir de una Lambic o una Gueuze a la que se añade azúcar moreno, caramelo, melaza o algún otro tipo de edulcorante. Así se consigue mitigar la acidez propia de las Lambics y dar lugar a una cerveza mucho más fácil de beber. En el caso concreto de la Lindemans Faro, se usa una Lambic envejecida en roble durante un año y se le añade sirope de azúcar en el momento del embotellado. A continuación, se pasteuriza la cerveza para matar la levadura y así evitar que el azúcar añadido sea fermentado. 

Esta cerveza presenta un color entre ámbar oscuro y castaño claro, a contraluz muestra brillantes reflejos rojizos y es perfectamente transparente. Su espuma, de color beige claro, es escasa y efímera. Su característico aroma recuerda a sidra y lambrusco, a vinagre de Módena y madera mojada, y en él se perciben sutiles toques de caramelo y fruta. En boca muestra un cuerpo ligero y el carbónico es prácticamente imperceptible. Su sabor equilibra una suave acidez con un toque dulce. En el paladar distinguimos notas frutales como cereza o manzana roja, y un toque de caramelo. 

Se trata de una cerveza muy curiosa, diferente de las Lambic convencionales gracias a sus notas dulzonas. En boca recuerda muchísimo a sidra bretona (si nunca habéis probado esta bebida, podéis enmendar vuestro error en cualquier crepería que se precie). Esta Faro resultará especialmente apropiada para acompañar postres a base de fruta, como por ejemplo una crep de fresas y caramelo.

Estilo: Faro
ABV: 4,5 %
Cereales: Trigo y malta de cebada
Ingredientes adicionales: Sirope de azúcar

lunes, 6 de marzo de 2017

Mammooth Hécate, una diosa de ébano


A los pies de Sierra Nevada, a pocos kilómetros de la ciudad de Granada, se encuentra la localidad de Padul, y allí se encuentra Cervezas Mammooth. Esta cervecera, fundada en 2009, elabora cuatro cervezas diferentes de forma permanente. Hoy probamos la más oscura y potente de ellas: Hécate, una Russian Imperial Stout con un 9 % ABV. Esta cerveza debe su nombre a la diosa Hécate, originalmente venerada en la antigua región de Caria, en el suroeste de la actual Turquía, y más tarde integrada en la mitología griega. Aquellos que la veneraban la consideraban, entre otras cosas, la "Reina de los Fantasmas" y le atribuían numerosos poderes. La diosa Hécate era habitualmente asociada a un animal, que no era el mamut ni el elefante, sino el perro, y de hecho a veces era llamada la "perra negra", como negra es la cerveza que le han dedicado los granadinos Mammooth.

Hécate es de un intenso color caoba, casi totalmente negro. Presenta cierto exceso de carbonatación que se manifiesta en forma de géiser de espuma cuando la abrimos, pero al cabo de un rato lo que queda es una capa de espuma de tamaño medio, de color entre beige y café con leche. En su aroma predomina el caramelo, acompañado de tofe, también con toques de licor y chocolate. En boca nos ofrece un cuerpo de medio a denso y un sabor que, a pesar de tener un toque dulce, está dominado por el amargor, especialmente al final del trago. Distinguimos de nuevo licor, caramelo, tofe y un toque de chocolate. El final es amargo y seco, dejando un retrogusto de café y caramelo. 

Como buena Imperial Stout, Hécate es una cerveza fuerte, con personalidad. No es la mejor en su estilo, pero sí tiene un agradable sabor maltoso y cierta calidez alcohólica que la convierten en un buen postre para una noche de invierno. También será un buen acompañamiento para postres a base de crema o, si preferís algo salado, para un queso fuerte.

Estilo: Russian Imperial Stout
ABV: 9,0%
Amargor: 20 IBU
Lúpulos: Cascade
Cereales: Cebada tostada, malta de trigo y maltas de cebada (Pale Ale, Múnich, Carabohemian y Carafa)

lunes, 27 de febrero de 2017

Retrancus, una cerveza con mucho humor


Las cervezas de estilo Gose, caracterizadas por su toque salado, parecen estar de moda, sobre todo las elaboradas con agua de mar. Una de ellas es Retrancus, de los lucenses A Cova da Serpe, una cerveza para la que no se usa un agua de mar cualquiera, sino agua de mar "del fin del mundo", agua Brétema de la coruñesa Costa da Morte. Su curioso nombre viene de la "retranca", el característico e irónico humor gallego, un nombre muy adecuado para una cerveza "salada" (¿lo pilláis?, bueno, está claro que ha sido mejor idea dedicarse a la cerveza que al humor). Y si su nombre es curioso, no menos lo es su original envase, veamos lo que esconde esta botella de color azul. 

Retrancus es una cerveza de color dorado y perfectamente transparente. Su carbonatación es muy débil, por lo que la espuma es prácticamente inexistente. En nariz nos ofrece notas especiadas y muy frescas, con un toque muy peculiar que recuerda a jengibre. Al probarla resulta tener un cuerpo entre ligero y medio, pero lo más característico es que es muy refrescante. Su sabor presenta toques ácidos, casi picantes, que se combinan con algo de dulzor, mientras que el salado resulta muy sutil, apenas perceptible. De nuevo recuerda a jengibre, a pesar de que este no forme parte de la lista de ingredientes.

Lo que tenemos entre manos es una cerveza muy refrescante y especiada, quizá demasiado, que está bien aunque no para cualquier paladar. Como acompañamiento para comida, puede funcionar con ensaladas, carnes de ave, pescados o mariscos, sobre todo si están condimentados con salsa de soja.

Estilo: Gose
ABV: 6,0 %
Amargor: 20 IBU
Cereales: Maltas de cebada y trigo
Ingredientes adicionales: Pimienta

martes, 21 de febrero de 2017

Ambiciosas Ámbar, la ambición no es suficiente


Las cerveceras artesanas aprietan, su frescura, su imaginación, su autenticidad y su diversidad hacen temblar a las grandes cerveceras industriales que, presas del pánico, intentan aferrarse a un trozo del pastel, ese pastel que reclama toda una generación sedienta de sensaciones nuevas, de aromas intensos y sabores estimulantes. Es por ello que las cerveceras industriales cada vez invierten más en publicidad, una publicidad que cada vez busca más la asociación con valores que las acerquen a las cerveceras artesanales: la cercanía, el esfuerzo, la cuidada selección de ingredientes, la autenticidad e intensidad del sabor. Y no sólo se esfuerzan más en su marketing, también intentan crear productos nuevos que desde su nacimiento aparenten estar impregnados de dichos valores, cervezas que, en muchos casos, no tienen nada de original ni de especial, y no aportan nada al mercado actual. En esta entrada vamos a hablar de las dos primeras "Ambiciosas Ámbar", ediciones especiales creadas por Cervezas Ámbar (La Zaragozana S.A.) para tantear el mercado en busca de un hueco en el nuevo panorama cervecero.

Ámbar Picante


Desde luego una cerveza muy diferente de lo que se suele encontrar en los bares españoles, pero por otra parte muy similar a las ginger beers que son bastante comunes y apreciadas en Reino Unido, entre otros lugares. Si bien la mayoría de las ginger beers son sin alcohol (carbonatadas con dióxido de carbono a presión), existen versiones con alcohol (fermentadas) que se parecen mucho a esta Ámbar Picante. Especiada con jengibre, bergamota y cardamomo, nos parece una apuesta poco acertada.

Se trata de una cerveza de color entre dorado oscuro y ámbar claro, casi transparente aunque sí que se distingue una ligera turbidez. Su espuma es de color blanco, de abundancia moderada y con una persistencia más bien pobre. En nariz presenta un aroma muy fresco, especiado, dominado por el jengibre que inmediatamente hace pensar en las ginger beers. En boca se repiten las sensaciones, es refrescante, de cuerpo más bien ligero, y predomina claramente el jengibre, acompañado de notas cítricas y herbáceas, con un retrogusto picante no demasiado intenso.

Se puede decir que no está mal "dentro de su estilo", pero desde luego es una cerveza más bien difícil de beber, puro jengibre. Muy arriesgada para el mercado español, sin ser verdaderamente original, aporta poco y será difícil que el concepto llegue más allá de la edición especial. Probablemente guste a los amantes del jengibre y a los bebedores de ginebras muy especiadas.

Estilo: Pale Lager - Spiced Beer
ABV: 7,2%
Amargor: 18 IBU

Ámbar 10


En este caso la ambición ha pasado por meter un montón de variedades de lúpulo y una elevada graduación alcohólica en una misma cerveza. Nada menos que 10 variedades de lúpulo procedentes de 9 países diferentes y un 10,0% ABV. Las cifras impresionan, sí, pero no son más que eso, números elevados con poco significado, puesto que parece que el objetivo en la elaboración de esta cerveza ha sido el de presentar unos valores fuera de lo habitual sin que detrás de ellos haya el más mínimo criterio.

Cuando la servimos nos encontramos con una cerveza de color ámbar con reflejos rojizos, totalmente transparente. La escasa espuma es de color blanco hueso, jabonosa y efímera. En su aroma, no demasiado fuerte, se distinguen notas muy diversas: cítricas, florales y herbáceas, y ya se intuye que se trata de una cerveza muy alcohólica. En boca presenta un cuerpo entre ligero y medio, y se aprecia un sabor más bien dulzón, pero sobre todo se nota una exagerada presencia del alcohol. Sutilmente se pueden distinguir en el paladar notas tales como miel y caramelo, acompañadas de toques herbáceos.

Si queréis imaginaros esta cerveza sin probarla, pensad en una Alhambra Reserva 1925 sobrecargada de alcohol, totalmente desequilibrada. De nuevo, una apuesta que parece poco acertada y que no aporta absolutamente nada nuevo, salvo un alto riesgo de emborracharse. Dicho esto, está especialmente indicada para noches locas en las que alguien esté más interesado en ingerir alcohol que en beber cerveza.

Estilo: Doppelbock
ABV: 10,0%