miércoles, 19 de julio de 2017

Braufactum The Brale, una cerveza alemana diferente


Si pensamos en cerveza alemana, lo primero que se nos viene a la cabeza son estilos tradicionales germanos como las Hefeweizen y otras cervezas de trigo, las intensas Dopplebock, o los diferentes estilos de Lager propios de cada parte del país. Pero el mercado cervecero alemán es mucho más que eso y también disfruta del auge de las craft beers. Un buen número de cerveceras "modernas" como Ratsherrn Brauerei, de la que hablamos hace tiempo a raíz de un tour cervecívoro por Hamburgo, florecen a lo largo y ancho del país, estableciendo una peculiar relación de amor-odio con la Reinheitsgebot, puesto que a algunas de ellas les gustaría introducir innovaciones que violarían esta ley (que por otra parte resulta tan beneficiosa para los paladares alemanes). Una de las cerveceras pioneras de la craft beer en Alemania es Braufactum, fundada en 2010 por dos amantes de la cerveza que previamente habían trabajado en Radeberger Gruppe. A finales de 2009, estos dos amigos iniciaron un viaje que les llevó a visitar magníficas cerveceras de Europa y Estados Unidos y, una vez de vuelta en Frankfurt, crearon su propia cervecera para mezclar el espíritu craft del que se habían empapado con la tradición cervecera alemana. Hoy en día elaboran un buen surtido de cervezas y, además, se encargan de distribuir en Alemania los productos de las cerveceras en las que se prepararon para crear Braufactum. Hoy probamos una de sus referencias: The Brale.

Esta Brown Ale alemana presenta un color castaño claro con reflejos ambarinos, prácticamente sin turbidez pues está filtrada. Al servirla se forma una abundante capa de espuma cremosa de color beige, que resulta ser consistente y duradera. El aroma es lupulado e intenso, principalmente resinoso, aunque también se distinguen notas florales y cítricas, además de un suave toque de miel. La sensación en boca es de cuerpo medio, y el sabor se caracteriza por un amargor moderadamente intenso, apenas matizado por un ligero punto de dulzor. Las notas resinosas están ahora acompañadas de naranja amarga, y de fondo se percibe un toque de frutos secos. El final del trago deja un gusto suavemente amargo y una ligera sequedad.

The Brale resulta alejarse un poco de las Brown Ales al uso, pues en ella el lúpulo parece hacerse con el papel protagonista en detrimento de la malta. En las Brown Ale americanas es de rigor un aumento del carácter lupulado como el que se observa en esta cerveza, pero en ellas esto va acompañado de una mayor intensidad de las notas maltosas, cosa que no se aprecia en The Brale que, por otra parte, se supone que sigue más bien el estilo británico de Brown Ale. Si bien ofrece un aroma delicioso, las sensaciones en boca son mejorables. En cualquier caso, se trata de una buena cerveza que podemos recomendar para acompañar carnes a la plancha o a la brasa, y también embutidos.

Estilo: English Brown Ale
ABV: 5,0%
Amargor: 30 IBU
Lúpulos: Mosaic, East Kent Golding, Hallertauer Mittelfrüh y Magnum
Maltas: Pale Ale y Caramel

miércoles, 12 de julio de 2017

Gredos Rubia, no es oro todo lo que reluce


A estas alturas, a nadie le cabe duda de que la cerveza artesana es un mundo en expansión en España. Cada vez se hacen más cervezas artesanas en nuestro país, la mayoría de ellas son buenas, algunas incluso verdaderamente espectaculares, pero por supuesto hay excepciones. Entre un montón de grandes cerveceras que sólo se conforman con elaborar y vender lo mejor, hay ejemplos mucho menos brillantes. Esas cervezas con estándares de calidad más bajos no son precisamente una ayuda en el ya de por sí difícil camino que la cerveza artesana está recorriendo en España, pero la buena noticia es que, llegado el momento, sólo quien hace bien las cosas será capaz de sobrevivir en el mercado. Hoy hablamos de una de esas cervezas que no nos han dejado muy buen sabor de boca, la Gredos Rubia. La cervecera abulense Gredos se precia de usar agua de la sierra homónima, lo cual garantiza que este importante ingrediente es de una gran calidad; la cerveza resultante, sin embargo, no lo es tanto.

En la botella, esta cerveza se ve perfectamente transparente a través del vidrio de color verde (inciso, el vidrio marrón es sin duda el mejor para una correcta conservación de la cerveza, algún día hablaremos de ello), pero también se ve que en el fondo hay una acumulación de sedimentos de casi un centímetro de espesor. Esto no tendría porqué ser un problema si no fuera porque, al abrirla, se libera una gran cantidad del gas disuelto en la cerveza, el cual no llega a provocar el típico "efecto géiser" pero sí a generar una fuerte turbulencia dentro de la botella que remueve los abundantes sedimentos. Así, al verterla en el vaso, la cerveza presenta un color ocre oscuro y una gran turbidez. Su espuma es de color blanco hueso, bastante abundante, pero jabonosa y más bien poco persistente. Tiene un aroma suave, caracterizado por notas cítricas y herbáceas. En boca tiene un cuerpo ligero, tirando a medio por el efecto de los sedimentos en suspensión, y presenta un sabor más bien flojo, casi aguado, con notas dulces y agrias, además de cierto amargor al final. En el paladar es afrutada, con toques terrosos y de frutos secos.

Bastante decepcionante, la verdad. El primer instinto fue pensar que quizá la cerveza se había estropeado, o que tal vez pertenecía a un lote defectuoso, o al menos "poco agraciado". Pero lo cierto es que, tras leer varias opiniones en diferentes webs especializadas, no parece que se tratase de un caso aislado. Si alguien ha tenido una mejor experiencia con esta cerveza u otra cerveza de la marca, agradecemos que nos la contéis en los comentarios. 

Estilo: Pale Ale
ABV: 4,7 %

jueves, 6 de julio de 2017

Santo Cristo Magnum Series Citra Dry Hopping. ¡Feliz Aniversario, Entre Cervezas!


Los que nos seguís en Twitter ya os habréis enterado de que la semana pasada estuvimos celebrando el 5º aniversario de Entre Cervezas, uno de los principales referentes del mercado cervecero en Galicia. Si es así, es probable que también sepáis que la cervecera orensana Santo Cristo (hace ya tiempo comentábamos su Imperial IPA Costa Oeste) elaboró una serie de cervezas especialmente para la ocasión: Magnum Series. Se trata de una colección de Session IPAs, todas ellas elaboradas de la misma forma y empleando únicamente la variedad de lúpulo Magnum en la fase de cocción. ¿Cuál es, entonces, la diferencia entre ellas? Pues "simplemente" la variedad de lúpulo empleada en el dry hopping. Y decimos "simplemente", entre comillas, porque esta diferencia, que para algunos puede parecer poco más que una sutileza, da lugar a cervezas muy diferenciadas tanto en aroma como en sabor. Según nos explicaba su creador, la técnica empleada no fue un dry hopping al uso, sino un procedimiento algo más complejo y en el que se emplea una mayor cantidad de lúpulo, un método habitualmente empleado para catar este ingrediente. El caso es que durante la celebración del aniversario se pincharon cinco cervezas de la Magnum Series, en las que se habían empleado otras tantas variedades de lúpulo: Hallertau Blanc, la más discreta de la serie; Pilgrim, suave y sencilla, pero muy agradable y bien equilibrada; Simcoe, la más intensa; Mosaic, algo más suave que la anterior, pero posiblemente la de mejor aroma; y Chinook, similar a la anterior, pero no tan bien redondeada. Y una vez probadas estas cinco, el premio fue una botella de la sexta cerveza de la serie, sólo disponible en este formato. En este caso el lúpulo añadido es Citra, y aprovechando que ya nos la hemos tomado en la tranquilidad del hogar, vamos a contaros algo más de ella.

Se trata de una cerveza de color amarillo pajizo con reflejos dorados, nublada por una turbidez bastante densa que comparte con sus compañeras de la Magnum Series. Al servirla se forma sólo una pequeña cantidad de espuma de color blanco hueso, pero ésta resulta bastante persistente. En nariz ofrece un aroma lupulado bastante intenso, quizá el más fuerte de las seis, sobre todo cuando está recién abierta. En él podemos distinguir notas como pomelo, pino o resina, además de un toque herbáceo. La probamos para descubrir un cuerpo de densidad media y un sabor que, si bien se presenta con una entrada en boca más bien suave, rápidamente destapa un amargor bastante intenso y ligeramente astringente, probablemente el más punzante de toda la serie. Su principal defecto es que en algunos momentos la sensación en boca es ligeramente aguada, probablemente a causa de su carbonatación muy débil y de que la presencia del alcohol es apenas perceptible. En el paladar dominan las notas herbáceas, acompañadas de toques cítricos y un ligero recuerdo a pino.

En resumen, una cerveza de contrastes, con un aroma y un amargor relativamente intensos, pero también muy bebible. Se podría decir que ofrece un buen golpe de lúpulo sin casi interferencias de ningún tipo. Para acompañarla recomendamos platos ligeramente especiados, aunque también pude funcionar con pescados a la plancha.

Ante todo, gracias a Santo Cristo por el despliegue de lúpulos y muchas felicidades a Entre Cervezas, esperamos poder celebrar muchos aniversarios más.

Estilo: (Session) American IPA
ABV: 5,5 % (eso pone la etiqueta, pero aparenta mucho menos)
Lúpulos: Magnum y dry hopping con Citra

jueves, 29 de junio de 2017

Schneider Weisse TAP1, Meine blonde Weisse


A ver, hay que reconocer que igual somos un poco pesados con las cervezas de Schneider Weisse, pero es que se trata de una de las mejores cerveceras de Alemania, que no es poco. En ocasiones anteriores hemos hablado de la Kristallweizen TAP2, la Weizenbock TAP5 o la Hefeweizen TAP7, y es que tratándose de cervezas de trigo pocos se pueden medir con estos bávaros que, de hecho, fueron los primeros plebeyos en adquirir el derecho a elaborar cervezas de estas características, algo reservado a la familia real de Baviera hasta 1872. Desde ese momento han estado elaborando la hoy llamada TAP7 Unser Original, una de las mejores Hefeweizen que existen, aunque la que os traemos hoy tampoco está mal: TAP1 Meine blonde Weisse (que recientemente ha sido rebautizada como Meine helle Weisse). Se trata de una cerveza similar a la TAP7, pero de color más claro y con un poco menos de alcohol, además de presentar un cuerpo algo más ligero y una mayor presencia del lúpulo.

Al servir esta cerveza observamos su color amarillo ocre, nublado por una espesa turbidez, como debe suceder en una buena Hefeweizen. En cuanto a su espuma, es de color blanco y muy abundante, aunque no especialmente persistente. En su intenso aroma el plátano destaca sobre cualquier otro matiz, acompañado de toques de bizcocho y vainilla, y con una marcada presencia de notas herbáceas. En boca nos encontramos con una cerveza de cuerpo entre ligero y medio, bastante carbónica y muy refrescante. Su sabor presenta un importante componente dulce, pero también es ácido, mientras que el amargor es poco más que testimonial. De nuevo domina el plátano, seguimos encontrando bizcocho y vainilla, pero ganan protagonismo las notas herbáceas y aparecen especias y un ligero toque cítrico.

Estamos ante algo así como la hermana pequeña de la TAP7, una hermanita con bastante carácter, eso sí. Es decir, sin llegar al nivelón de la Unser Original, la TAP1 es una Hefeweizen auténtica y totalmente recomendable. De hecho, es probable que mucha gente la prefiera. Sobre gustos, ya sabéis, no hay nada escrito. Si os decidís a probarla y queréis acompañarla con algo para picar, que sepáis que será una cerveza muy versátil en este aspecto, siendo especialmente recomendables los platos a base de huevo y las salchichas, pero también ensaladas y otros platos ligeros.

Estilo: Hefeweizen
ABV: 5,2%
Amargor: 14 IBU
Lúpulos: Hallertauer Tradition y Saphir
Maltas: 60% trigo y 40% cebada

martes, 20 de junio de 2017

Hitachino Nest White Ale, la Witbier del sol naciente


Como muchos sabréis, el estilo Witbier es originario de Bélgica, y allí se hacen algunas de las mejores cervezas de este tipo. Pero estas cervezas efervescentes y refrescantes, elaboradas con trigo no malteado y habitualmente condimentadas con cilantro y piel de naranja, cuentan con muchos adeptos en todo el mundo. En Estados Unidos son particularmente populares, y por eso de allí salen también muchas grandes cervezas de este estilo. Sin embargo, la cerveza a la que está dedicada esta entrada no es ni belga ni norteamericana, sino que viene nada menos que de Japón. Más concretamente viene de la ciudad de Naka, en la prefectura de Ibaraki, donde se encuentra Kiuchi Brewery, responsable de la marca Hitachino Nest Beer. Kiuchi fue fundada en 1823 y, durante más de un siglo, se dedicó principalmente a la elaboración de sake. Pero en 1996, después de un importante cambio en la legislación japonesa sobre producción de cerveza a pequeña escala, Kiuchi empezó a elaborar las cervezas Hitachino Nest, que hoy en día están sin duda entre las craft beers de origen nipón más conocidas y apreciadas alrededor del mundo. Su Witbier se llama Hitachino Nest White Ale y es, con diferencia, una de las cervezas más populares de la marca, además de una de las mejor valoradas. Aparte de cilantro y piel de naranja, en Kiuchi añaden zumo de naranja y nuez moscada a esta cerveza cuyas características os contamos a continuación.

Esta "cerveza blanca" es en realidad de color amarillo pajizo y bastante turbia. Su espuma sí que es blanca, aunque no tendréis mucho tiempo para comprobarlo, pues es jabonosa y se desvanece rápido. Presenta un aroma muy fresco, con notas de limón, hierba, especias como pimienta o cilantro y, sólo al principio, un ligero toque asidrado. En boca es muy refrescante y presenta un cuerpo de ligero a medio, con una presencia del carbónico notable pero moderada. En su sabor se equilibran una suave acidez con un toque dulce de malta suave, mientras que el amargor es apenas perceptible. Sobre un fondo maltoso que recuerda a pan, encontramos notas como hierba o naranja y, sobre todo, un frescor especiado que casi recuerda a jengibre.

Muy buena esta Witbier japonesa, refrescante y a la vez con cierta complejidad. Puede resultar bastante polivalente para tomar con comida, por ejemplo con ensaladas, aunque la mejor opción son los pescados blancos.

Estilo: Witbier
ABV: 5,5 %
Amargor: 13 IBU
Lúpulos: Perle, Celleia, Amarillo y Styrian Goldings
Cereales: Malta de cebada tipo Lager, malta de trigo y trigo sin maltear (en copos y tostado)
Ingredientes adicionales: Cilantro, piel de naranja, zumo de naranja y nuez moscada

viernes, 2 de junio de 2017

Trío de Arriacas


En esta entrada vamos a hablar de tres de las referencias de Arriaca, una de las cerveceras artesanas más conocidas y premiadas de España, y también una de las más innovadoras. Y es que esta empresa con sede en Yunquera de Henares, provincia de Guadalajara, ha sido la primera cervecera artesana española en envasar en lata, un formato que está ganando mucha fuerza en otros mercados. Además, sus cervezas han sido premiadas en certámenes internacionales de prestigio como el Brussels Beer Challenge, el Nordic Beer Challenge, el World Beer Idol o la Dublin Craft Beer Cup, entre otros. De las seis referencias que comercializan actualmente, las tres que vamos a tratar pertenecen a estilos muy conocidos y apreciados; se trata de una Pale Lager, una Hefeweizen y una American IPA.

Rubia


Cerveza de color dorado intenso, perfectamente transparente pues está filtrada. La carbonatación es más bien débil, por lo que la espuma, de color entre blanco y blanco hueso, es escasa y efímera. Presenta un agradable aroma dominado por las notas florales, acompañadas de un toque frutal que recuerda sobre todo a drupáceas como el melocotón. En boca tiene un cuerpo entre ligero y medio, mientras que su sabor está dominado por un amargor suave, aunque también se nota cierto dulzor maltoso. Se trata de un sabor suave y equilibrado, pero agradable y vivo. En el paladar vuelven a aparecer las frutas drupáceas, envueltas en notas maltosas que recuerdan a bizcocho.

Esta Rubia es una Pale Lager poco convencional, más lupulada y con más cuerpo que la mayoría de cervezas de este tipo, con un aroma más intenso y complejo. Además de ser una buena cerveza de sesión, puede ser un acompañamiento muy adecuado para ensaladas de frutas o pescados blancos a la plancha, también para platos ligeramente especiados. 

Estilo: Pale Lager
ABV: 4,3 %
Amargor: 18 IBU

Trigo


La Hefeweizen de Arriaca es de color dorado con reflejos ambarinos, perfectamente transparente si no se agita, pero tan turbia como cabe esperar de una cerveza de este estilo si removemos y vertemos los posos. Lo que no es tan esperable es su débil carbonatación, que incluso forzando la generación de espuma sólo da lugar a una finísima y efímera capa de color blanco. Su aroma es suave y rico, recordando a hierbas, limón y plátano. En boca notamos un cuerpo de densidad media y un sabor suavemente dulce equilibrado con un ligero amargor. Su paso por el paladar recuerda a pan, bizcocho, plátano y un mínimo toque de vainilla.

No está mal pero no es lo mejor de la marca. Tiene un aroma y un sabor más que correctos, muy agradables, pero le falta chispa en boca, quizá por la carbonatación excesivamente baja, que puede ser un error puntual. Para acompañarla, unas salchichas alemanas o un plato a base de huevo, como por ejemplo una tortilla de patata, son apuestas seguras.

Estilo: Hefeweizen
ABV: 4,7 %
Amargor: 16 IBU
Cereales: Cebada y trigo

IPA


La más lupulada de las tres presenta un atractivo color ámbar claro con reflejos dorados y es bastante turbia. De carbonatación moderada, al servirla forma una discreta capa de espuma de color blanco hueso que resulta ser bastante persistente. Al abrirla detectamos inmediatamente un intenso y agradable aroma que recuerda a fruta tropical y drupáceas, pero en pocos minutos estas notas frutales desaparecen y dejan paso a un aroma más resinoso con un toque floral. En boca notamos un cuerpo entre ligero y medio, así como un sabor caracterizado por un amargor dominante pero moderado, con un toque dulce bastante marcado sin resultar excesivo. Apreciamos notas frutales, principalmente cítricas, de pomelo y naranja amarga, además de un toque dulce de bizcocho y galleta. El final es suave y equilibrado, y el alcohol está muy bien integrado, nadie diría que tiene casi un 7 % ABV.

Sin duda una buena American IPA, más que correcta. Platos especiados o ligeramente picantes, como por ejemplo una carne de ave a la brasa sazonada con pimienta negra, resultarán muy adecuados para maridar con esta cerveza. Un queso curado, más bien graso, es otra excelente opción.

Estilo: American IPA
ABV: 6,9 %
Amargor: 60 IBU

miércoles, 24 de mayo de 2017

Welsh Pride, Bitter galesa de Conwy Brewery


La cerveza que probamos hoy es un regalito venido de tierras galesas. Se trata de Welsh Pride, producida por la cervecera Conwy Brewery (Bragdy Conwy en galés), fundada hace poco menos de quince años en la localidad del mismo nombre, en la costa norte de Gales. Esta pequeña cervecera produce un surtido bastante amplio de cervezas que incluye varias real ales permanentes, unas cuantas referencias estacionales y una pequeña selección de cervezas inspiradas en las craft beers norteamericanas. La Welsh Pride es una de las primeras, una Best Bitter, el estilo que suele señalar la referencia insignia en la mayoría de cerveceras británicas.

Resulta ser una cerveza de color entre oro viejo y ámbar claro, nublada por una ligera y fina turbidez. Su espuma, de color entre blanco hueso y beige claro, no tarda mucho en desaparecer. Presenta un suave aroma floral y cítrico, con toques herbáceos y de otras frutas. En boca percibimos un cuerpo ligero y una sensación algo astringente. Su sabor es moderadamente amargo, equilibrado con un ligero toque dulce. En el paladar recuerda a naranja amarga y frutos secos, con un suave toque de malta.

No es la mejor Bitter que hemos probado, pero no está mal. Además, para ser justos hay que reconocer que es posible que su mejor momento ya hubiese pasado. Para acompañarla, un buen plato de pollo asado o frito no puede fallar.

Estilo: Best Bitter
ABV: 4,3 %

martes, 16 de mayo de 2017

Call of Cthulhu, un monstruo de In Peccatum by Keltius


Hora de probar una verdadera bomba, tal y como suele suceder cuando lo que tenemos entre manos ha sido creado por In Peccatum Craft Beer, la rama especial, potente, radical, pecadora, desenfrenada, tentadora, o como queráis llamarla, de Cerveza Keltius. De su rama más tradicional, de inspiración principalmente belga, hemos probado en Cervecívoros la Keltius Trashno, mientras que de la propia In Peccatum hemos tratado Lilith Oporto AgedEstío, una de sus colaboraciones con Cervezoteca Malte. Y lo que os traemos en esta ocasión es Call of Cthulhu, definida como Imperial Red Ale, aunque nosotros la hemos etiquetado como American Strong Ale, siguiendo la clasificación del BJCP. Una cerveza de categoría y con personalidad, en cualquier caso, que debe su nombre al relato de 1926 "The call of Cthulhu" ("La llamada de Cthulhu"), obra más representativa de los "Mitos de Cthulhu", serie creada por el maestro del "horror cósmico" o "cosmicismo" H. P. Lovecraft. En este relato, la humanidad se encuentra bajo la amenaza Cthulhu, una deidad extraterrestre de forma grotesca (¿os habéis fijado en la etiqueta?) y nombre impronunciable, que antes de la aparición del ser humano dominó nuestro planeta junto a los otros "Primigenios", y actualmente reposa encerrado en la ciudad sumergida de R'lyeh. Pero sus seguidores quieren ayudarle a regresar... No temáis en sacar a este monstruo de su letargo, dejaos seducir por su incalculable poder, ¡no os arrepentiréis!

Esta "monstruosa" cerveza es de color castaño claro con reflejos ambarinos, ligeramente turbia. Al servirla, nos ofrece una abundante y cremosa capa de espuma de color blanco hueso, muy persistente. Su aroma es intenso y penetrante, dominado por notas florales y cítricas al principio, que se van rodeando de toques de resina y licor según gana temperatura. En poca presenta un cuerpo entre medio y denso, y un sabor dominado por un intenso amargor acompañado de un ligero toque dulce. Destacan claramente la resina y la naranja amarga, aunque se pueden buscar numerosos matices buceando en su complejidad. Su final es largo y ligeramente seco.

Una bestia así sólo puede ser acompañada de platos fuertes, preferiblemente bien especiados o picantes. La cocina asiática puede ser la mejor opción, especialmente los platos condimentados con salsa de soja.

Estilo: American Strong Ale
ABV; 8,0%
Amargor: 90 IBU
Maltas: Pale, Carared y Crystal
Lúpulos: Equinox y Galaxy (este último también en dry hopping)

sábado, 6 de mayo de 2017

Duelo bohemio: Pilsner Urquell vs. Budějovický Budvár Original


El estilo que hoy nos ocupa es un verdadero clásico, nació en el siglo XIX en la región de Bohemia, en la actual República Checa (entonces parte del Imperio Austrohúngaro), y hoy en día es apreciado en todo el mundo por su carácter equilibrado, sutil y refrescante. Hablamos, como no, del estilo Bohemian Pilsener, que en su momento sirvió de inspiración para el nacimiento de las Pale Lagers industriales que más tarde se harían con el dominio del mercado cervecero a nivel mundial. Lo que os proponemos es comparar dos de las cervezas más representativas de este estilo (desde luego las más representativas en España), dos verdaderos clasicazos que figuran en la obra "Great Beer Guide. 500 Classic Brews" del maestro Michael Jackson.

Por un lado tenemos Pilsner Urquell, el gran paradigma del estilo y, de hecho, la cerveza a la que se considera fundadora del mismo. Fue elaborada por primera vez en 1842 en la ciudad bohemia de Pilsen (Plzeň en checo), acorde a los gustos y tradiciones locales, con el objetivo de hacer una cerveza de mejor calidad que las que se hacían entonces en la localidad. Como podéis intuir, la ciudad que la vio nacer es precisamente la que da nombre a esta cerveza y a su estilo, aunque esto requiere que aclaremos un par de cuestiones: 1) al contrario de lo que sucede en buena parte del resto del mundo, en la República Checa la palabra "Pilsner" se usa únicamente para referirse a esta cerveza en concreto, y no al estilo (en otra ocasión comentaremos las clasificaciones y términos que usan los checos); y 2) el BJCP, en su edición de 2015 del Beer Style Guidelines, recomienda el nombre "Czech Premium Pale Lager" para referirse a este estilo, al contrario que en la edición anterior, de 2008, en la que empleaba el término "Bohemian Pilsener" (que, personalmente, nos gusta más).

Por otra parte está la Budějovický Budvár Original, famosa por los litigios con Anheuser-Busch (ahora parte de AB InBev) por el nombre "Budweiser", el cual hace referencia a Budweis, nombre alemán de la ciudad bohemia de České Budějovice, donde se elabora esta cerveza desde 1896. La Original no es la primera cerveza de la marca que tratamos aquí, hace ya tiempo hablábamos de su Czech Dark LagerBudějovický Budvar Dark, que muy probablemente es la cerveza de dicho estilo más conocida en España.

Pero hoy no toca hablar de Dark Lagers, sino de Bohemian Pilseners. Como probablemente sepáis, se trata de cervezas Lager de color claro, generalmente filtradas, coronadas por una blanca espuma. Su aroma y su sabor son suaves y sutiles, y resultan muy refrescantes, ideales para calmar la sed y como cervezas de sesión. Su suavidad no debe ser confundida con simpleza, pues pueden ofrecer matices muy diversos y, según muchos expertos, es uno de los estilos más difíciles de elaborar, pues cualquier defecto resulta muy visible y no hay posibilidad de "enmascararlo". Vamos entonces a ver qué diferencias hay entre estas dos Bohemian Pilseners.

Apariencia: En ambos casos se trata de cervezas filtradas, de modo que son transparentes y tienen un aspecto brillante en el vaso. Si bien las dos presentan un color que podríamos definir como dorado, la Pilsner Urquell es algo más oscura, como si su dorado fuese un poco más viejo. La espuma, por su parte, es de un perfecto color blanco en la Budějovický, mientras que en la Urquell se aproxima más a un tono blanco hueso. En ambos casos la cantidad formada es moderada y la retención más bien mala.

Aroma: Como corresponde al estilo, el aroma de estas dos cervezas es más bien suave, con notas especiadas, herbales y florales, acompañadas de un sutil toque maltoso que recuerda a pan. Sin embargo, el aroma de la Urquell es considerablemente más intenso que el de la Budějovický, especialmente en lo relativo a las notas maltaosas, que recuerdan a cereal e incluso a miel en la primera, mientras que son extremadamente tenues en la segunda.

Sabor y sensaciones en boca: Aunque ambas presentan un cuerpo más bien ligero, el de la Urquell es algo más denso y en la Budějovický se aprecia un mayor carácter carbónico. Las dos tienen un sabor suave, caracterizado por el equilibrio entre dulzor y amargor, siendo este último más aparente en la Urquell, cuyo sabor es más intenso en general. En la Budějovický, por su parte, aparece un ligerísimo toque ácido. Las notas que distinguimos en el paladar recuerdan sobre todo a hierba y cereal en ambas cervezas, pero en la Urquell se distinguen también miel y polen, matices que se ven equilibrados con una mayor visibilidad de las notas herbáceas. 

Global: A la vista de los comentarios anteriores, está claro que la Pilsner Urquell es una cerveza bastante más intensa, con más carácter y más riqueza de matices. Esto, sin embargo, no quiere decir que sea mejor, pues la Budějovický Budvár Original es una cerveza más sutil y equilibrada, más limpia y refrescante. El momento y los gustos determinarán cual es la más adecuada.

Maridaje: Para acompañar la Budějovický resulta aconsejable optar por pescados blancos a la plancha, ensaladas o escabeches, mientras que la Urquell resulta más apropiada para combinar con salchichas alemanas o hamburguesas. 

Pilsner Urquell
Estilo: Bohemian Pilsener
ABV: 4,4%
Amargor: 40 IBU
Lúpulos: Saaz

Budějovický Budvár Original
Estilo: Bohemian Pilsener
ABV: 5,0%
Amargor: 22 IBU
Lúpulos: Saaz

miércoles, 26 de abril de 2017

Baltika 6 Porter, desde Rusia con amor


La cervecera rusa Baltika tiene una curiosa costumbre, numerar sus cervezas. También les dan un nombre corto y sencillo, generalmente descriptivo del tipo de cerveza del que se trata, pero sobre todo las identifican con un número. La que ha caído en nuestras manos es la número 6, una Porter que resulta ser una de las cervezas más apreciadas de la marca, y de hecho figura en el libro Great Beer Guide - 500 Classic Brews del genial Michael Jackson. Comenzó siendo una elaboración ocasional como cerveza especial de invierno pero, gracias a su popularidad, en 1995 pasó a formar parte del catálogo permanente de la marca. Baltika fue fundada en San Petersburgo (entonces Leningrado) en 1990, poco antes del fin de la URSS, siendo lógicamente una empresa de propiedad estatal. Tras la caída del comunismo en 1991, la compañía fue privatizada en 1992. Actualmente forma parte del grupo Carlsberg, es uno de los mayores productores de cerveza de Europa y su fábrica de San Petersburgo es la más grande del continente. 

La número 6 es de un color caoba intenso con reflejos de color entre ámbar y caramelo. Dado que es una cerveza filtrada, no presenta turbidez alguna. Es poco carbónica, de modo que su espuma de color entre beige y canela resulta muy poco persistente. Al acercar la nariz nos encontramos con aromas de naturaleza claramente maltosa como regaliz, chocolate, tofe, toques de torrefacto, algo de cereal y frutas rojas. Ya en boca descubrimos un cuerpo de ligero a medio y un sabor dulce y amargo. Resulta más bien dulce al principio pero el final del trago domina un amargor bastante duradero. De entrada distinguimos chocolate, regaliz, algo de caramelo y cereal, mientras que el café predomina en el final y el retrogusto.

Resumiendo, podemos decir que estamos ante una buena Baltic Porter, más que correcta sin llegar a ser excelente. Eso sí, mucho ojo porque tiende a subirse a la cabeza con facilidad. La número 6 puede ser una buena cerveza para tomar sola en una noche fría, pero también para acompañar carnes rojas o postres a base de chocolate.

Estilo: Baltic Porter
ABV: 7,0%

viernes, 14 de abril de 2017

Paulaner Salvator, la madre de todas las Doppelbocks


Resulta difícil hablar del estilo Doppelbock sin mencionar la cerveza de la que vamos a hablar hoy, y es que la Paulaner Salvator no sólo es descendiente directa de la primera Doppelbock de la historia, también es el paradigma de este estilo hasta el punto de que, originalmente, todas las cervezas de este tipo llevaban el nombre Salvator. Más tarde se asentó el término Doppelbock y Paulaner registró la marca Salvator, pero muchas cerveceras continuaron bautizando sus Doppelbocks con nombres acabados en "-ator", ya fuera en su honor o simplemente para aprovechar su popularidad.

Frontal de una antigua barrica en la fábrica de Paulaner.
En su decoración tallada a mano se pueden
observar varias referencias a "Salvator".
Los monjes de la orden de San Francisco de Paula fueron los responsables del nacimiento de la cervecera Paulaner en 1634, así como de la creación de Salvator con la finalidad de sustituir a la comida sólida durante el ayuno propio de la Cuaresma. Tan bien cumplía esta cerveza dicha función que aun hoy en día las Doppelbocks reciben habitualmente el sobrenombre de "pan líquido". A los monjes les gustaba tanto la Salvator que decidieron enviar un cargamento de la misma a Roma para que el papa le diese su bendición, así se aseguraban de que nadie les pudiese acusar de estar siendo demasiado laxos en su seguimiento del ayuno. Afortunadamente para ellos, la cerveza no resistió el viaje de Baviera a Roma y, cuando el pontífice tuvo la oportunidad de probarla, se había estropeado y su sabor era tan malo que el papa la consideró una penitencia apropiada para la Cuaresma.

En un principio sólo los monjes disfrutaban de esta Lager fuerte y maltosa, pero en el año 1780 el conde Karl Theodor, príncipe elector de Baviera, tuvo la oportunidad de probar esta cerveza y quedó prendado de ella. Fue a partir de entonces cuando los monjes comenzaron a comercializarla. Siguiendo la tradición iniciada entonces, cada primavera Paulaner celebra la apertura del primer barril de Salvator con el Starkbierfest. Este festival, celebrado en el biergärten de Nockherberg, en plena ciudad de Múnich, comienza a mediados de marzo y se prolonga durante diecisiete días. Como parte de la tradición, la primera jarra es ofrecida al "soberano de la nación", un honor que en la actualidad corresponde al Primer Ministro de Baviera, quien acude fielmente cada año a pesar del escarnio y las burlas de los que es objeto durante el acto (también en base a la tradición, claro está). La apertura del primer barril en Nockherberg es uno de los eventos más vistos (a veces el más visto) del año en la televisión alemana.

En las profundidades de 
las bodegas de Paulaner
En cuanto a la cerveza en sí, como curiosidad, cabe mencionar que sólo se elabora una vez al año, poco antes del Starkbierfest y la Cuaresma, y que es madurada en la bodega de lagering más profunda del mundo, nada menos que 23 m por debajo de la superficie. Como podéis imaginar dado su carácter icónico, la Paulaner Salvator está incluida en el libro "Great Beer Guide. 500 Classic Brews", una de las obras más conocidas del genial Michael Jackson

La Salvator es de un intenso color castaño ambarino y presenta bastante turbidez. Su cabeza está coronada por una densa capa de espuma de color crema, que si bien no es demasiado abundante sí resulta ser muy persistente. Acercamos la nariz para descubrir un rico aroma maltoso en el que predominan el pan y el bizcocho, con toques de caramelo, tofe y licor, todo ello matizado con un suave toque de lúpulo floral. En boca nos ofrece sensaciones muy agradables, un cuerpo denso y una textura sedosa envueltos en una calidez alcohólica bastante marcada sin ser excesiva. Su sabor es fuerte y dulce, pero sin resultar empalagoso, y sólo al final se detecta un muy ligero amargor. En el paladar aparecen de nuevo el pan y el bizcocho, acompañados de multitud de matices tales como frutas rojas, miel, tofe, licor e incluso un ligero toque torrefacto.

Seguramente la Salvator no es la mejor Doppelbock que existe, pero sí que merece su popularidad y su estatus de símbolo de este estilo. Una Lager fuerte y de marcado carácter maltoso que encontrará su lugar en la mesa junto a carnes rojas asadas o guisadas.

Estilo: Doppelbock
ABV: 7,9%
Maltas: Múnich y Pilsen
Lúpulos: Herkules, Taurus y Hallertauer Tradition

jueves, 6 de abril de 2017

Fuller's London Pride, orgullosamente británica


En estos días en los que tanto se habla del Brexit, nosotros, algo apenados porque somos muy fans de la cultura británica (sobre todo de la cultura cervecera, claro), os traemos una de las cervezas más populares y emblemáticas del Reino Unido, un "orgullo" británico que se puede disfrutar en medio mundo. A pesar de no haber nacido hasta la década de 1950, es una de las Bitter más conocidas y premiadas, y está incluida en el libro "Great Beer Guide. 500 Classic Brews", del genial Michael Jackson. Hablamos de London Pride, el buque insignia de la cervecera Fuller, Smith & Turner, más conocida como Fuller's. Esta compañía fue fundada en 1845 en Griffin Brewery, una fábrica ubicada en el distrito londinense de Chiswick en la cual se producía cerveza ya desde el siglo XVII. A pesar de que la London Pride llegó mucho más tarde, no es de extrañar que sea la principal referencia de la marca, pues se trata de su Best Bitter. Pertenece por tanto a uno de los estilos tradicionales británicos por excelencia, un estilo que las cerveceras de este país se toman muy en serio y también uno de los más consumidos en los pubs. En ellos lo habitual es que esta cerveza sea servida desde un cask, el formato preferido de los amantes de las real ales

Se trata de una cerveza de color ámbar cobrizo, brillante, sólo con una ligera turbidez apenas perceptible pues está pasteurizada, motivo por el cual no puede ser considerada real ale en este formato. Su espuma es escasa y efímera, de color entre blanco hueso y beige claro. Presenta un aroma suave, en el cual se equilibran las contribuciones del lúpulo y la malta. El primero aporta notas frutales y especiadas, acompañadas de algún toque floral. La malta, por su parte, añade notas de miel y bizcocho. En boca tiene un cuerpo medio, y su sabor es relativamente suave pero con mucha presencia, caracterizado por un equilibrio casi total entre amargor y dulzor. En el paladar se mezclan notas frutales con miel y un toque de frutos secos.

He aquí un auténtico clásico. Desde luego es una cerveza ideal para tomar en el pub durante una partida de dardos o viendo un partido de la Premier League, pero también para acompañar quesos fuertes o platos de pollo o cerdo a la brasa. En fin, amigos británicos, marchaos si queréis, pero seguid mandando cerveza.

Estilo: Best Bitter
ABV: 4.7 %
Amargor: 35 IBU
Lúpulos: Goldings, Target, Challenger y Northdown
Maltas: Crystal y Chocolate

martes, 28 de marzo de 2017

Jakobsland Brewers Dumbstruck Super Citra Ale


En esta entrada traemos una cerveza a la que le teníamos ganas desde hace tiempo, de modo que cuando finalmente se dio la oportunidad de echarle el guante nos abalanzamos sobre ella. Se trata de Dumbstruck Super Citra Ale, la referencia insignia de Jakobsland Brewers, una cervecera muy joven, fundada en 2016, pero que ya ha tenido tiempo de arrasar en los IBEERian Awards 2016. Jakobsland es una de las incorporaciones más recientes al panorama de la cerveza artesana en Galicia, pero camina a hombros de gigantes, elaborando sus recetas en la fábrica de Keltius - In Peccatum (que recordaréis de otras entradas como Keltius Trashno o In Peccatum Lilith Oporto Aged). De Jakobsland cabe destacar sus originales y atractivas etiquetas, diseñadas por Santi Jiménez, además de la calidad de sus cervezas, claro. La que hoy nos ocupa, Dumbstruck (que significa "boquiabierto" o "pasmado"), aparece clasificada en todas partes como American Pale Ale, pero lo cierto es que tiene todas las características de una American IPA, más concretamente una monovarietal de lúpulo Citra. Veamos si nos deja pasmados o no.

La Dumbstruck presenta un color ámbar intenso y vivo, algo acastañado, que recuerda a la carne de un melocotón, un color apenas nublado por una ligera turbidez. Su carbonatación es intensa, de modo que la espuma es muy abundante y persistente, de color entre blanco hueso y beige claro. En la fase olfativa nos deleita con un intenso aroma lupulado, que al principio recuerda a resina y pino, pero que también tiene un toque de fruta tropical que se va acentuando con el tiempo, según la cerveza gana un poco de temperatura. En boca percibimos que tiene un cuerpo más bien ligero y un intenso sabor amargo, sólo complementado con un ligero toque dulce, aunque su final es suave. Encontramos de nuevo un toque de resina, envuelto en frutas drupáceas y tropicales.

Sin duda una buena cerveza: atractiva, rica e intensa a la par que bebible. Recomendamos probarla y la verdad es que tenemos muchas ganas de hacer lo propio con las demás referencias de Jakobsland. Como buena cerveza lupulada, hará buena compañía a platos especiados y carnes de ave. Una opción especialmente buena para esta cerveza nos la darán algunos mariscos, como por ejemplo unas gambas rebozadas. También irá muy bien con algunos tipos de quesos, como por ejemplo gouda o emmental.

Estilo: American IPA
ABV: 6,3 %
Amargor: 60 IBU
Lúpulos: Citra

martes, 21 de marzo de 2017

Ámbar Centeno, la tercera Ambiciosa


Hace un tiempo publicábamos una entrada dedicada a las dos primeras cervezas de la serie Ambiciosas Ámbar: Ámbar 10 y Ámbar Picante. La opinión que dimos de las mismas fue más bien mala y, a raíz de publicar en Twitter el enlace a la entrada, surgió una conversación con la gente de Ámbar. En dicha conversación, entre otras cosas, comentamos que la tercera cerveza de la serie, Ámbar Centeno, parecía más prometedora que las dos anteriores. Ante ese comentario, la gente de Ámbar se ofreció a enviarnos una para probar, cosa que aceptamos porque en Galicia no hemos podido encontrarla hasta el momento. Por supuesto, vamos a contaros qué nos ha parecido.  

Se trata de una cerveza de color entre ámbar oscuro y castaño claro, muy turbia. Al servirla se forma una buena cantidad de espuma de color beige, aunque no dura mucho. Su aroma es fundamentalmente frutal y especiado, moderadamente intenso. En boca es algo untuosa, con un cuerpo entre medio y denso. Su sabor es bastante dulce, aunque sin llegar a empalagar, y al final se complementa con un toque de amargor. En el paladar presenta cierta complejidad, ofreciendo notas de fruta madura, pasas, cítricos y miel. El toque picante propio del centeno es sutil pero no pasa desapercibido.

Sin duda nos parece la mejor Ambiciosa hasta el momento (aunque si alguien es fan de las cervezas de jengibre preferirá la Ámbar Picante), y también la que mejor acogida puede tener en el mercado (aunque con eso nunca se sabe). No es que sea un birrote si la comparamos con lo que se hace "en otros círculos", pero no está mal y desde luego resulta original dentro del mundo de las cervezas industriales españolas, un mundo en el que le puede corresponder un buen lugar. Eso sí, si hay que elegir una cerveza del catálogo de Ámbar, no sería esta, la 1900 es seguramente su mejor creación hasta la fecha (o al menos ese es el recuerdo que tenemos, ha pasado tiempo desde la última). Es aconsejable tomarla con algo de comida, y las mejores opciones serán los guisos y las carnes rojas.

Estilo: Amber Lager - Alternative Grain Beer
ABV: 6,4 %
Cereales: Arroz y maltas de cebada y centeno

lunes, 13 de marzo de 2017

Lindemans Faro, una referencia en su estilo


Es posible que la cerveza que probamos hoy os resulte conocida, a pesar de ser ciertamente curiosa y peculiar, nos referimos a Lindemans Faro. Lindemans es, como muchos sabréis, una cervecera belga especializada en cervezas de fermentación espontánea, es decir, en la familia de estilos Lambic. Tiene su sede en la pequeña localidad de Vlezenbeek, en la región de Brabante, al suroeste de Bruselas. Allí fue fundada en 1822 y allí sigue funcionando como empresa familiar dedicada a elaborar estos estilos de cerveza tradicionales de la región. Faro es posiblemente una de sus cervezas más conocidas, aunque quizá no tanto como algunas de sus Fruit Lambics, como Kriek o Framboise. Esta cerveza lleva el nombre del estilo al que pertenece, un estilo que llevaba décadas en el olvido cuando, en 1978, Lindemans elaboró esta cerveza por primera vez y con ella resucitó las Faro. Aun a día de hoy, Lindemans Faro es la cerveza más conocida de este estilo, el cual se obtiene a partir de una Lambic o una Gueuze a la que se añade azúcar moreno, caramelo, melaza o algún otro tipo de edulcorante. Así se consigue mitigar la acidez propia de las Lambics y dar lugar a una cerveza mucho más fácil de beber. En el caso concreto de la Lindemans Faro, se usa una Lambic envejecida en roble durante un año y se le añade sirope de azúcar en el momento del embotellado. A continuación, se pasteuriza la cerveza para matar la levadura y así evitar que el azúcar añadido sea fermentado. 

Esta cerveza presenta un color entre ámbar oscuro y castaño claro, a contraluz muestra brillantes reflejos rojizos y es perfectamente transparente. Su espuma, de color beige claro, es escasa y efímera. Su característico aroma recuerda a sidra y lambrusco, a vinagre de Módena y madera mojada, y en él se perciben sutiles toques de caramelo y fruta. En boca muestra un cuerpo ligero y el carbónico es prácticamente imperceptible. Su sabor equilibra una suave acidez con un toque dulce. En el paladar distinguimos notas frutales como cereza o manzana roja, y un toque de caramelo. 

Se trata de una cerveza muy curiosa, diferente de las Lambic convencionales gracias a sus notas dulzonas. En boca recuerda muchísimo a sidra bretona (si nunca habéis probado esta bebida, podéis enmendar vuestro error en cualquier crepería que se precie). Esta Faro resultará especialmente apropiada para acompañar postres a base de fruta, como por ejemplo una crep de fresas y caramelo.

Estilo: Faro
ABV: 4,5 %
Cereales: Trigo y malta de cebada
Ingredientes adicionales: Sirope de azúcar

lunes, 6 de marzo de 2017

Mammooth Hécate, una diosa de ébano


A los pies de Sierra Nevada, a pocos kilómetros de la ciudad de Granada, se encuentra la localidad de Padul, y allí se encuentra Cervezas Mammooth. Esta cervecera, fundada en 2009, elabora cuatro cervezas diferentes de forma permanente. Hoy probamos la más oscura y potente de ellas: Hécate, una Russian Imperial Stout con un 9 % ABV. Esta cerveza debe su nombre a la diosa Hécate, originalmente venerada en la antigua región de Caria, en el suroeste de la actual Turquía, y más tarde integrada en la mitología griega. Aquellos que la veneraban la consideraban, entre otras cosas, la "Reina de los Fantasmas" y le atribuían numerosos poderes. La diosa Hécate era habitualmente asociada a un animal, que no era el mamut ni el elefante, sino el perro, y de hecho a veces era llamada la "perra negra", como negra es la cerveza que le han dedicado los granadinos Mammooth.

Hécate es de un intenso color caoba, casi totalmente negro. Presenta cierto exceso de carbonatación que se manifiesta en forma de géiser de espuma cuando la abrimos, pero al cabo de un rato lo que queda es una capa de espuma de tamaño medio, de color entre beige y café con leche. En su aroma predomina el caramelo, acompañado de tofe, también con toques de licor y chocolate. En boca nos ofrece un cuerpo de medio a denso y un sabor que, a pesar de tener un toque dulce, está dominado por el amargor, especialmente al final del trago. Distinguimos de nuevo licor, caramelo, tofe y un toque de chocolate. El final es amargo y seco, dejando un retrogusto de café y caramelo. 

Como buena Imperial Stout, Hécate es una cerveza fuerte, con personalidad. No es la mejor en su estilo, pero sí tiene un agradable sabor maltoso y cierta calidez alcohólica que la convierten en un buen postre para una noche de invierno. También será un buen acompañamiento para postres a base de crema o, si preferís algo salado, para un queso fuerte.

Estilo: Russian Imperial Stout
ABV: 9,0%
Amargor: 20 IBU
Lúpulos: Cascade
Cereales: Cebada tostada, malta de trigo y maltas de cebada (Pale Ale, Múnich, Carabohemian y Carafa)

lunes, 27 de febrero de 2017

Retrancus, una cerveza con mucho humor


Las cervezas de estilo Gose, caracterizadas por su toque salado, parecen estar de moda, sobre todo las elaboradas con agua de mar. Una de ellas es Retrancus, de los lucenses A Cova da Serpe, una cerveza para la que no se usa un agua de mar cualquiera, sino agua de mar "del fin del mundo", agua Brétema de la coruñesa Costa da Morte. Su curioso nombre viene de la "retranca", el característico e irónico humor gallego, un nombre muy adecuado para una cerveza "salada" (¿lo pilláis?, bueno, está claro que ha sido mejor idea dedicarse a la cerveza que al humor). Y si su nombre es curioso, no menos lo es su original envase, veamos lo que esconde esta botella de color azul. 

Retrancus es una cerveza de color dorado y perfectamente transparente. Su carbonatación es muy débil, por lo que la espuma es prácticamente inexistente. En nariz nos ofrece notas especiadas y muy frescas, con un toque muy peculiar que recuerda a jengibre. Al probarla resulta tener un cuerpo entre ligero y medio, pero lo más característico es que es muy refrescante. Su sabor presenta toques ácidos, casi picantes, que se combinan con algo de dulzor, mientras que el salado resulta muy sutil, apenas perceptible. De nuevo recuerda a jengibre, a pesar de que este no forme parte de la lista de ingredientes.

Lo que tenemos entre manos es una cerveza muy refrescante y especiada, quizá demasiado, que está bien aunque no para cualquier paladar. Como acompañamiento para comida, puede funcionar con ensaladas, carnes de ave, pescados o mariscos, sobre todo si están condimentados con salsa de soja.

Estilo: Gose
ABV: 6,0 %
Amargor: 20 IBU
Cereales: Maltas de cebada y trigo
Ingredientes adicionales: Pimienta

martes, 21 de febrero de 2017

Ambiciosas Ámbar, la ambición no es suficiente


Las cerveceras artesanas aprietan, su frescura, su imaginación, su autenticidad y su diversidad hacen temblar a las grandes cerveceras industriales que, presas del pánico, intentan aferrarse a un trozo del pastel, ese pastel que reclama toda una generación sedienta de sensaciones nuevas, de aromas intensos y sabores estimulantes. Es por ello que las cerveceras industriales cada vez invierten más en publicidad, una publicidad que cada vez busca más la asociación con valores que las acerquen a las cerveceras artesanales: la cercanía, el esfuerzo, la cuidada selección de ingredientes, la autenticidad e intensidad del sabor. Y no sólo se esfuerzan más en su marketing, también intentan crear productos nuevos que desde su nacimiento aparenten estar impregnados de dichos valores, cervezas que, en muchos casos, no tienen nada de original ni de especial, y no aportan nada al mercado actual. En esta entrada vamos a hablar de las dos primeras "Ambiciosas Ámbar", ediciones especiales creadas por Cervezas Ámbar (La Zaragozana S.A.) para tantear el mercado en busca de un hueco en el nuevo panorama cervecero.

Ámbar Picante


Desde luego una cerveza muy diferente de lo que se suele encontrar en los bares españoles, pero por otra parte muy similar a las ginger beers que son bastante comunes y apreciadas en Reino Unido, entre otros lugares. Si bien la mayoría de las ginger beers son sin alcohol (carbonatadas con dióxido de carbono a presión), existen versiones con alcohol (fermentadas) que se parecen mucho a esta Ámbar Picante. Especiada con jengibre, bergamota y cardamomo, nos parece una apuesta poco acertada.

Se trata de una cerveza de color entre dorado oscuro y ámbar claro, casi transparente aunque sí que se distingue una ligera turbidez. Su espuma es de color blanco, de abundancia moderada y con una persistencia más bien pobre. En nariz presenta un aroma muy fresco, especiado, dominado por el jengibre que inmediatamente hace pensar en las ginger beers. En boca se repiten las sensaciones, es refrescante, de cuerpo más bien ligero, y predomina claramente el jengibre, acompañado de notas cítricas y herbáceas, con un retrogusto picante no demasiado intenso.

Se puede decir que no está mal "dentro de su estilo", pero desde luego es una cerveza más bien difícil de beber, puro jengibre. Muy arriesgada para el mercado español, sin ser verdaderamente original, aporta poco y será difícil que el concepto llegue más allá de la edición especial. Probablemente guste a los amantes del jengibre y a los bebedores de ginebras muy especiadas.

Estilo: Pale Lager - Spiced Beer
ABV: 7,2%
Amargor: 18 IBU

Ámbar 10


En este caso la ambición ha pasado por meter un montón de variedades de lúpulo y una elevada graduación alcohólica en una misma cerveza. Nada menos que 10 variedades de lúpulo procedentes de 9 países diferentes y un 10,0% ABV. Las cifras impresionan, sí, pero no son más que eso, números elevados con poco significado, puesto que parece que el objetivo en la elaboración de esta cerveza ha sido el de presentar unos valores fuera de lo habitual sin que detrás de ellos haya el más mínimo criterio.

Cuando la servimos nos encontramos con una cerveza de color ámbar con reflejos rojizos, totalmente transparente. La escasa espuma es de color blanco hueso, jabonosa y efímera. En su aroma, no demasiado fuerte, se distinguen notas muy diversas: cítricas, florales y herbáceas, y ya se intuye que se trata de una cerveza muy alcohólica. En boca presenta un cuerpo entre ligero y medio, y se aprecia un sabor más bien dulzón, pero sobre todo se nota una exagerada presencia del alcohol. Sutilmente se pueden distinguir en el paladar notas tales como miel y caramelo, acompañadas de toques herbáceos.

Si queréis imaginaros esta cerveza sin probarla, pensad en una Alhambra Reserva 1925 sobrecargada de alcohol, totalmente desequilibrada. De nuevo, una apuesta que parece poco acertada y que no aporta absolutamente nada nuevo, salvo un alto riesgo de emborracharse. Dicho esto, está especialmente indicada para noches locas en las que alguien esté más interesado en ingerir alcohol que en beber cerveza.

Estilo: Doppelbock
ABV: 10,0%

martes, 14 de febrero de 2017

Kuchlbauer Alte Liebe, una cerveza romántica


En esta entrada vamos a probar una Dunkelweizen, un estilo que nos gusta especialmente para el día a día y para acompañar comidas y cenas. Aunque la cerveza que hoy nos ocupa no es ninguna de las representantes de este estilo que podemos disfrutar de forma habitual (Paulaner, Franziskaner, Erdinger o, si acudimos a un local especializado, Weihenstephaner), sino que pertenece a una marca algo menos conocida en España. Nos referimos a Weissbierbrauer Kuchlbauer, una cervecera especializada en cervezas de trigo que tiene su sede en la localidad bávara de Abensberg, más concretamente en una fábrica que lleva elaborando cerveza desde el año 1300. Sin duda un símbolo de tradición cervecera, junto al cual se levanta un símbolo de innovación y modernidad, la excéntrica torre Kuchlbauer, cuya construcción terminó en 2010 y que fue concebida como un homenaje a la cerveza bávara. La torre se ha convertido en todo un símbolo de Kuchlbauer, y como tal aparece representada en la etiqueta de una de sus cervezas más conocidas, la Turmweisse. Pero la cerveza a la que está dedicada esta entrada no es esta, sino Alte Liebe, la Dunkelweizen clásica de Kuchlbauer, cuyo nombre significa "viejo amor". De hecho, en alemán hay un refrán que dice "alte liebe rostet nicht" ("viejo amor no se oxida"), una especie de equivalente a nuestro "donde hubo fuego quedan cenizas". ¿Será una cerveza de la cual enamorarse para siempre?

Se trata de una cerveza de color castaño oscuro, perfectamente transparente y con reflejos rojizos antes de verter los posos, pero muy turbia después de hacerlo. De carbonatación intensa, nos brinda una abundante y cremosa espuma de color beige, aunque sólo una fina capa permanece en el vaso tras un par de minutos. En nariz presenta un rico aroma a pan tostado, con toques de plátano, vainilla e incluso caramelo o tofe, además de un toque alcohólico. Al probarla percibimos un cuerpo medio y su sabor es dulce al principio, aunque al final del trago el protagonista es un suave amargor envuelto en notas de torrefacto. En el paladar aparecen corteza de pan, vainilla y caramelo, además de cierto toque frutal, y cuando la cerveza gana un poco de temperatura se abren paso notas herbáceas y especiadas.

Una Dunkelweizen un tanto peculiar, con más influencia de la malta y menos de la levadura si la comparamos con lo que es habitual en este estilo. Pero esto no significa que esté mala, lo cierto es que es una rica cerveza para los amantes de los aromas y sabores propios de la malta tostada. Las cervezas de este estilo son especialmente polivalentes en cuanto a maridaje, pero en el caso de la Alte Liebe las carnes guisadas o estofadas parecen la mejor opción posible.

Estilo: Dunkelweizen
ABV: 5,2 %
Cereales: Maltas de trigo y cebada

viernes, 3 de febrero de 2017

La familia IPA (II): evolución, fusión e imaginación que generan diversidad

En esta segunda parte de la entrada dedicada a la familia de estilos IPA, la primera de nuestra nueva sección que tratará los diferentes estilos de cerveza, hacemos un breve repaso a todos los estilos de IPA reconocidos en la edición de 2015 de las "Beer Style Guidelines" del "Beer Judge Certification Program" (BJCP):


Proper Job, de St Austell,
una de las mejores
Engilsh IPA en botella
Como comentábamos en la primera parte de esta entrada, se trata de la IPA original. No obstante, mucha gente (salvo en el Reino Unido, claro) asocia el término IPA directamente con las American IPAs, mucho más populares en la actualidad, y considera que las English IPAs son "flojas" e indignas de ser llamadas IPAs en comparación con las versiones más modernas. Es cierto que son bastante más suaves tanto en amargor como en graduación alcohólica, pero no por ello deben ser menospreciadas. No sólo son la base sobre la que ha crecido la inmensa variedad de IPAs que conocemos hoy en día, sino que su suave aroma lupulado y su sabor sutilmente amargo son un elegante regalo para quien sabe apreciarlos.

De color entre dorado y ámbar intenso, con una capa de espuma que debe ser persistente y habitualmente presenta un color blanco hueso. Su perfil aromático está marcado por el uso de lúpulos británicos, predominando las notas florales y cítricas. El carácter lupulado predomina también en su sabor, con un amargor moderado y el mismo tipo de notas que se perciben en la fase olfativa. No obstante, la sutil presencia de la malta no pasa desapercibida y ofrece cierto equilibrio. El cuerpo de estas cervezas suele ser entre ligero y medio, y su final un poco seco.

Características habituales:
ABV: 5,0 - 7,5 %
Amargor: 40 - 60 IBU
Color: 6 - 14 SRM

American IPA


A Amager se le dan muy
bien las American IPAs,
como esta Wookiee IPA
Sin duda la cerveza insignia de la revolución craft beer, un estilo que ha conquistado paladares en todo el mundo y ha creado escuela. Basada en la tradicional English IPA pero con un extra de lúpulo y, en general, una graduación alcohólica algo más alta; exactamente la misma transformación que han sufrido otros estilos europeos para dar lugar a su versión "American". El uso de variedades americanas de lúpulo es su seña de identidad y hace que el aroma lupulado y el amargor ganen intensidad, siendo indiscutiblemente las características principales de esta cerveza. El mayor protagonismo del lúpulo hace sombra a la malta y la levadura, que tienen una presencia menos destacada que en una English IPA.

Su color se mueve en un rango similar al de las English IPAs, aunque las versiones americanas pueden llegar a mostrar tonos más oscuros de ámbar, casi rojizos, mientras que su espuma, por el contrario, puede ser más clara que en las anteriores. Su aroma es profunda y característicamente lupulado, casi sin concesiones a la influencia de otros ingredientes, y las notas predominantes variarán en función de las variedades de lúpulo empleadas. Este infinito abanico de posibles aromas incluye notas florales y resinosas, y por supuesto todo tipo de aromas frutales, sobre todo cítricos, drupáceas y frutas tropicales. Estas mismas notas serán las protagonistas en boca, envolviendo un sabor decididamente amargo. Las sensaciones se completan con un cuerpo entre ligero y medio, generalmente algo más ligero que en las English IPAs, y un final moderadamente seco.

Características habituales:
ABV: 5,5 - 7,5 %
Amargor: 40 - 70 IBU
Color: 6 - 14 SRM

Imperial IPA


1000 IBU, de Mikkeller, una
Imperial IPA "exagerada"
Si la American IPA supone un paso más que la English IPA en la escalada del lupulado, la Imperial IPA o Double IPA supone llegar a la cima. Nacido en la década de 1990 en Estados Unidos, este estilo surgió en respuesta a las demandas de la creciente comunidad de hop heads, amantes de la cerveza artesana que habían hecho del lúpulo su objeto de culto y ansiaban cervezas cada vez más y más amargas y aromáticas. Puede recibir diferentes nombres; si bien los cerveceros americanos parecen haberse inclinado hacia el término Double IPA, en algunos cas se las llama Extra o Extreme IPAs, aunque nosotros preferimos el adjetivo más tradicional: Imperial. En estas cervezas no sólo aumenta el contenido en lúpulo, sino también en alcohol, pero aun así una Imperial IPA debe ser una cerveza relativamente fácil de beber (dentro de lo que cabe, claro está), sin que sea necesario tomarla a pequeños sorbos como suele suceder con otros estilos con elevado contenido alcohólico como Imperial Stout, Barleywine o Wee Heavy. Otra diferencia con estos estilos es que las Imperial IPAs no tienen un cuerpo muy denso a pesar de su alta graduación, algo que en ocasiones se logra gracias a la adición de azúcares u otros adjuntos fermentables.

A simple vista, no tiene porqué ser muy diferente de una English IPA o una American IPA, pues su coloración suele ir del dorado al cobrizo, muy similar a lo habitual en estos estilos. Lo mismo sucede con la espuma, que debe ser persistente y tener un color entre blanco y blanco hueso, aunque a veces puede llegar al beige claro. Como no podía ser de otra forma, su aroma es intensamente lupulado, generalmente marcado por el uso de lúpulos americanos que ofrecen notas similares a las que encontramos en las American IPAs, pero con mayor intensidad. Dado que en muchas de ellas se aplica la técnica de dry hopping (adición de lúpulo durante la fermentación), es habitual que los aromas herbáceos y resinosos tengan especial importancia. Se pueden apreciar también ciertos toques maltosos y alcohólicos, pero éstos no deben ser muy marcados. Al igual que sucedía con las American IPAs, las notas lupuladas que dominan el aroma repiten su protagonismo en boca. Las acompañan toques maltosos generalmente suaves, aunque puede llegar a notarse algo de caramelo, y sólo en algunos casos se percibirá un toque alcohólico que no debe ir más allá de lo sutil. El sabor es intensamente amargo, sin concesiones, hasta niveles que pueden superar el límite de detección de nuestras papilas gustativas. Su cuerpo es normalmente medio, en ocasiones tirando a ligero, mientras que el final del trago es seco y va seguido de un largo y bastante intenso retrogusto amargo.

Características habituales:
ABV: 7,5 - 10,0 %
Amargor: 60 - 120 IBU
Color: 6 - 14 SRM

En la actualidad, algunas cerveceras han dado un paso más y elaboran lo que se ha venido a llamar Triple IPAs. La principal diferencia entre ellas y las Double/Imperial IPAs es una mayor graduación alcohólica (por encima del 10 % ABV), la cual lleva consigo un inevitable carácter maltoso (y alcohólico, claro) que hace sombra al lúpulo, llegando a arrebatarle el papel protagonista. El resultado son cervezas que se acercan mucho a las American Barleywines, y de hecho se podría argumentar que se alejan bastante de la esencia que tradicionalmente ha caracterizado y aglutinado a los diferentes estilos de IPA. Si bien la edición de 2015 de las "Beer Style Guidelines" no reconoce este estilo, no sería de extrañar que la próxima edición incluya esta nueva tendencia. En el extremo opuesto pero en similar situación se encuentran las Session IPAs, las cuales tienen graduaciones alcohólicas por debajo del 5 % ABV y un amargor algo más moderado que el de una IPA convencional. Otra variante que no puede ser considerada un estilo aparte la constituyen las Single Hop IPAs (en español, IPAs Monovarietales), cervezas que pueden pertenecer a cualquiera de los diferentes estilos de IPA, pero con la peculiaridad de que en su elaboración se emplea una única variedad de lúpulo.

Specialty IPA


Bajo esta denominación se agrupan una serie de subestilos derivados de las American IPAs a raíz de la gran popularidad de este estilo. Si bien presentan importantes diferencias con una American IPA convencional, conservan su esencia y tienen al lúpulo como seña de identidad. Las cervezas pertenecientes a alguno de estos subestilos pueden a su vez ser clasificadas, en función de su graduación alcohólica (ABV), en Session (3,0 - 5,0 %), Standard (5,0 - 7,5 %) o Double (7,5 - 10,0 %).

Belgian IPA


Flying Dog Raging Bitch,
un excelente ejemplo
de Belgian IPA
Un estilo resultante de fusionar las tradiciones cerveceras belga y americana. Una Belgian IPA es, básicamente, una American IPA con un toque afrutado y especiado debido al uso de cepas belgas de levadura. Es bien conocida la importancia que las cerveceras belgas dan a sus levaduras, y este es un buen ejemplo de como este ingrediente afecta a una cerveza. Las Belgian IPAs suelen ser más complejas y algo más alcohólicas que una American IPA, y en ocasiones pueden recordar a una Belgian Golden Strong Ale o una Tripel muy lupuladas.

Su apariencia es similar a la de una English o American IPA, pero en su aroma, junto a la característica dominancia del lúpulo y el suave toque de malta, pueden aparecer toques de clavo y pimienta, además de notas frutales ajenas al lúpulo como plátano, pera o manzana. Estas mismas notas se hacen notar en boca, donde el sabor tiende a ser más dulce y la sequedad mayor que en una American IPA.

Características habituales:
ABV: 6,2 - 9,5 %
Amargor: 50 - 100 IBU
Color: 5 - 15 SRM

Rye IPA


En este caso se trata de una variedad puramente americana, resultante de sustituir aproximadamente un 15 o un 20% de la malta de cebada por malta de centeno ("rye" en inglés). Las Rye IPAs son generalmente más secas y especiadas que las American IPAs tradicionales, y el centeno les proporciona un carácter y una complejidad muy característicos.

A simple vista, son similares a cualquiera de las IPAs que hemos descrito hasta el momento, pero habitualmente se pueden distinguir porque presentan un tono más rojizo. Las sensaciones en nariz y boca son muy cercanas a las de una American IPA convencional, pero en este caso se puede apreciar, tanto en su aroma como en su sabor, un toque sutilmente picante que recuerda a pimienta y que se debe al centeno.

Características habituales:
ABV: 5,5 - 8,0 %
Amargor: 50 - 75 IBU
Color: 6 - 14 SRM

White IPA


Nos vamos ahora a las variedades de Specialty IPA que han sido bautizadas en base a su color, y comenzamos con la más clara de todas ellas: White IPA. Se trata de un estilo que, en cierto modo, nace de fusionar las American IPAs convencionales con las Witbiers de tradición belga, dos estilos que gozan de muchos adeptos en todo el mundo, y particularmente en Estados Unidos. Para ello, se emplea una cierta proporción de malta de trigo (aunque en las Witbiers se suele usar trigo sin maltear), combinada con levaduras belgas y lúpulos americanos. El resultado de esta mezcla es una cerveza muy bebible y refrescante.

Como su nombre indica, las White IPAs tienen un color más claro que las IPAs tradicionales. En general, presentan diferentes tonos de dorado, desde el más claro y amarillento hasta el más intenso, y lo más habitual es que sean turbias y estén coronadas por una gruesa capa de espuma densa y blanca, como la de una Witbier. Los aromas derivados del lúpulo suelen ser afrutados y pierden parte de su protagonismo debido a la aparición de notas aportadas por la levadura. Éstas pueden ser también frutales, siendo el plátano la más característica, o especiadas, principalmente cilantro y pimienta (que también pueden reforzar su presencia siendo parte de la lista de ingredientes). En boca son más ligeras y carbónicas que una American IPA, pero mantienen el amargor característico de la familia. Las notas que se aprecian al beberla son similares a las presentes en su aroma, acompañadas de un toque maltoso muy suave.

Características habituales:
ABV: 5,5 - 7,0 %
Amargor: 40 - 70 IBU
Color: 5 - 8 SRM

Red IPA


Seguimos mezclando influencias de diferentes estilos con la siguiente Specialty IPA, la Red IPA. En este caso la American IPA tradicional se inclina ligeramente hacia una mayor influencia de la malta, acercándose así al estilo American Amber Ale. El resultado no llega en absoluto a ser una cerveza maltosa o dulce, pero sí más equilibrada que una American IPA.

Como podemos intuir por su nombre, las cervezas de este estilo presentan colores con tonos rojizos, que pueden ir desde el ámbar claro al cobrizo oscuro. La espuma, por su parte, presenta colores que van desde el blanco hueso hasta el crema. Al aroma lupulado característico de una American IPA se suma cierta influencia de la malta, entre leve y moderada, que aporta notas tales como caramelo, tofe o frutas rojas. Estas mismas notas se pueden apreciar en boca, combinadas en armonía con las aportaciones del lúpulo. El amargor sigue siendo el sabor predominante, aunque el dulzor tiene más presencia que en las American IPAs.

Características habituales:
ABV: 5,5 - 7,5 %
Amargor: 40 - 70 IBU
Color: 11 - 19 SRM

Brown IPA


Vamos escalando en dirección a tonos más oscuros y mayor influencia de la malta, y así llegamos a las Brown IPAs. Estas cervezas son descendientes directas de las American Brown Ales en las que se ha dado mayor protagonismo al lúpulo. Son intensas y complejas, a medio camino entre dos mundos pero sin llegar a ser dulces.

Evidentemente, son de color castaño, pudiendo mostrar desde tonos más claros y rojizos hasta otros más oscuros, pero sin acercarse demasiado al negro. Las corona una persistente espuma cuyo color puede ir del crema al canela. Al igual que sucedía con las Red IPAs, a los aromas propios de los lúpulos americanos se suman notas maltosas que en este caso son algo más intensas y pueden recordar a caramelo, chocolate, tofe, pan tostado, galleta, frutas rojas o frutos secos. Lo mismo pasa en boca, donde las notas lupuladas y maltosas deben complementarse y el amargor mantiene su protagonismo, con una ligera intrusión de sabor dulce, al igual que en las Red IPAs.

Características habituales:
ABV: 5,5 - 7,5 %
Amargor: 40 - 70 IBU
Color: 11 - 19 SRM

Black IPA


Llegamos a la última variedad de Specialty IPA y, a la vez, a la cima del color y de la intrusión de la malta. Las Black IPAs, a veces también llamadas Cascadian Dark Ales, son tan negras como cualquier Stout y tan lupuladas como cualquier IPA. Sin duda una peculiar mezcla de sensaciones que sorprende muy positivamente a los sentidos.

To Øl Black Malts & Body
Salts Black Coffee IIPA,
una Imperial Black IPA que
es, seguramente, una de las
mejores cervezas de este
estilo en el mercado
De color caoba a negro, son opacas por su tonalidad pero no deben presentar mucha turbidez. Acorde con esta coloración, su espuma puede ser de beige oscuro a canela o café con leche. En su aroma domina el perfil lupulado de cualquier IPA, pero aparecen también notas de malta tostada que pueden recordar a chocolate y café. A mayores, en algunos casos se distinguen también notas afrutadas y de caramelo. En boca presentan un cuerpo que no es más denso que el de otras variedades de IPA, pero que sí puede resultar más sedoso. La influencia maltosa en boca puede incluir notas de caramelo y tofe, y sin duda café y chocolate, pero sin que aparezca una sensación intensa de torrefacto. Al igual que en las variedades anteriores, estas notas maltosas deben estar en equilibrio con las aportaciones del lúpulo. El amargor domina el sabor, en este caso no sólo gracias al lúpulo, sino también con cierta contribución de las maltas tostadas. El trago termina con un final moderadamente seco.

Características habituales:
ABV: 5,5 - 9,0 %
Amargor: 50 - 90 IBU
Color: 25 - 40 SRM

Maridaje


Para terminar con esta doble entrada dedicada a las IPAs, aportaremos unos simples consejos para el maridaje de estos estilos de cerveza. El carácter lupulado de las IPAs combina especialmente bien con platos especiados o picantes. La cocina italiana, la mexicana y los diferentes tipos de cocina asiática ofrecen numerosos ejemplos de platos muy apropiados para maridar con IPAs. Las carnes blancas, sobre todo las de ave, sazonadas con pimienta, curry o salsa de soja son otro acierto asegurado. Los quesos fuertes son también una gran opción, especialmente el cheddar y el queso azul.

En general, cuanto más intensa sea la cerveza, tanto en graduación alcohólica como en carácter lupulado, más fuerte debe ser el sabor de los alimentos con los que la combinemos. Las IPAs más suaves pueden ser un acompañamiento excelente para una ensalada, mientras que una Imperial IPA demanda algo más parecido a un pollo con salsa teriyaki o una enchilada. Las Black IPAs, por su parte, son un tanto especiales y combinan de maravilla con carnes a la brasa.

Por último, si en lugar de equilibrio buscamos contraste, algunos postres, especialmente el carrot cake, combinan sorprendentemente bien con muchas IPAs.