miércoles, 19 de julio de 2017

Braufactum The Brale, una cerveza alemana diferente


Si pensamos en cerveza alemana, lo primero que se nos viene a la cabeza son estilos tradicionales germanos como las Hefeweizen y otras cervezas de trigo, las intensas Dopplebock, o los diferentes estilos de Lager propios de cada parte del país. Pero el mercado cervecero alemán es mucho más que eso y también disfruta del auge de las craft beers. Un buen número de cerveceras "modernas" como Ratsherrn Brauerei, de la que hablamos hace tiempo a raíz de un tour cervecívoro por Hamburgo, florecen a lo largo y ancho del país, estableciendo una peculiar relación de amor-odio con la Reinheitsgebot, puesto que a algunas de ellas les gustaría introducir innovaciones que violarían esta ley (que por otra parte resulta tan beneficiosa para los paladares alemanes). Una de las cerveceras pioneras de la craft beer en Alemania es Braufactum, fundada en 2010 por dos amantes de la cerveza que previamente habían trabajado en Radeberger Gruppe. A finales de 2009, estos dos amigos iniciaron un viaje que les llevó a visitar magníficas cerveceras de Europa y Estados Unidos y, una vez de vuelta en Frankfurt, crearon su propia cervecera para mezclar el espíritu craft del que se habían empapado con la tradición cervecera alemana. Hoy en día elaboran un buen surtido de cervezas y, además, se encargan de distribuir en Alemania los productos de las cerveceras en las que se prepararon para crear Braufactum. Hoy probamos una de sus referencias: The Brale.

Esta Brown Ale alemana presenta un color castaño claro con reflejos ambarinos, prácticamente sin turbidez pues está filtrada. Al servirla se forma una abundante capa de espuma cremosa de color beige, que resulta ser consistente y duradera. El aroma es lupulado e intenso, principalmente resinoso, aunque también se distinguen notas florales y cítricas, además de un suave toque de miel. La sensación en boca es de cuerpo medio, y el sabor se caracteriza por un amargor moderadamente intenso, apenas matizado por un ligero punto de dulzor. Las notas resinosas están ahora acompañadas de naranja amarga, y de fondo se percibe un toque de frutos secos. El final del trago deja un gusto suavemente amargo y una ligera sequedad.

The Brale resulta alejarse un poco de las Brown Ales al uso, pues en ella el lúpulo parece hacerse con el papel protagonista en detrimento de la malta. En las Brown Ale americanas es de rigor un aumento del carácter lupulado como el que se observa en esta cerveza, pero en ellas esto va acompañado de una mayor intensidad de las notas maltosas, cosa que no se aprecia en The Brale que, por otra parte, se supone que sigue más bien el estilo británico de Brown Ale. Si bien ofrece un aroma delicioso, las sensaciones en boca son mejorables. En cualquier caso, se trata de una buena cerveza que podemos recomendar para acompañar carnes a la plancha o a la brasa, y también embutidos.

Estilo: English Brown Ale
ABV: 5,0%
Amargor: 30 IBU
Lúpulos: Mosaic, East Kent Golding, Hallertauer Mittelfrüh y Magnum
Maltas: Pale Ale y Caramel

miércoles, 12 de julio de 2017

Gredos Rubia, no es oro todo lo que reluce


A estas alturas, a nadie le cabe duda de que la cerveza artesana es un mundo en expansión en España. Cada vez se hacen más cervezas artesanas en nuestro país, la mayoría de ellas son buenas, algunas incluso verdaderamente espectaculares, pero por supuesto hay excepciones. Entre un montón de grandes cerveceras que sólo se conforman con elaborar y vender lo mejor, hay ejemplos mucho menos brillantes. Esas cervezas con estándares de calidad más bajos no son precisamente una ayuda en el ya de por sí difícil camino que la cerveza artesana está recorriendo en España, pero la buena noticia es que, llegado el momento, sólo quien hace bien las cosas será capaz de sobrevivir en el mercado. Hoy hablamos de una de esas cervezas que no nos han dejado muy buen sabor de boca, la Gredos Rubia. La cervecera abulense Gredos se precia de usar agua de la sierra homónima, lo cual garantiza que este importante ingrediente es de una gran calidad; la cerveza resultante, sin embargo, no lo es tanto.

En la botella, esta cerveza se ve perfectamente transparente a través del vidrio de color verde (inciso, el vidrio marrón es sin duda el mejor para una correcta conservación de la cerveza, algún día hablaremos de ello), pero también se ve que en el fondo hay una acumulación de sedimentos de casi un centímetro de espesor. Esto no tendría porqué ser un problema si no fuera porque, al abrirla, se libera una gran cantidad del gas disuelto en la cerveza, el cual no llega a provocar el típico "efecto géiser" pero sí a generar una fuerte turbulencia dentro de la botella que remueve los abundantes sedimentos. Así, al verterla en el vaso, la cerveza presenta un color ocre oscuro y una gran turbidez. Su espuma es de color blanco hueso, bastante abundante, pero jabonosa y más bien poco persistente. Tiene un aroma suave, caracterizado por notas cítricas y herbáceas. En boca tiene un cuerpo ligero, tirando a medio por el efecto de los sedimentos en suspensión, y presenta un sabor más bien flojo, casi aguado, con notas dulces y agrias, además de cierto amargor al final. En el paladar es afrutada, con toques terrosos y de frutos secos.

Bastante decepcionante, la verdad. El primer instinto fue pensar que quizá la cerveza se había estropeado, o que tal vez pertenecía a un lote defectuoso, o al menos "poco agraciado". Pero lo cierto es que, tras leer varias opiniones en diferentes webs especializadas, no parece que se tratase de un caso aislado. Si alguien ha tenido una mejor experiencia con esta cerveza u otra cerveza de la marca, agradecemos que nos la contéis en los comentarios. 

Estilo: Pale Ale
ABV: 4,7 %

jueves, 6 de julio de 2017

Santo Cristo Magnum Series Citra Dry Hopping. ¡Feliz Aniversario, Entre Cervezas!


Los que nos seguís en Twitter ya os habréis enterado de que la semana pasada estuvimos celebrando el 5º aniversario de Entre Cervezas, uno de los principales referentes del mercado cervecero en Galicia. Si es así, es probable que también sepáis que la cervecera orensana Santo Cristo (hace ya tiempo comentábamos su Imperial IPA Costa Oeste) elaboró una serie de cervezas especialmente para la ocasión: Magnum Series. Se trata de una colección de Session IPAs, todas ellas elaboradas de la misma forma y empleando únicamente la variedad de lúpulo Magnum en la fase de cocción. ¿Cuál es, entonces, la diferencia entre ellas? Pues "simplemente" la variedad de lúpulo empleada en el dry hopping. Y decimos "simplemente", entre comillas, porque esta diferencia, que para algunos puede parecer poco más que una sutileza, da lugar a cervezas muy diferenciadas tanto en aroma como en sabor. Según nos explicaba su creador, la técnica empleada no fue un dry hopping al uso, sino un procedimiento algo más complejo y en el que se emplea una mayor cantidad de lúpulo, un método habitualmente empleado para catar este ingrediente. El caso es que durante la celebración del aniversario se pincharon cinco cervezas de la Magnum Series, en las que se habían empleado otras tantas variedades de lúpulo: Hallertau Blanc, la más discreta de la serie; Pilgrim, suave y sencilla, pero muy agradable y bien equilibrada; Simcoe, la más intensa; Mosaic, algo más suave que la anterior, pero posiblemente la de mejor aroma; y Chinook, similar a la anterior, pero no tan bien redondeada. Y una vez probadas estas cinco, el premio fue una botella de la sexta cerveza de la serie, sólo disponible en este formato. En este caso el lúpulo añadido es Citra, y aprovechando que ya nos la hemos tomado en la tranquilidad del hogar, vamos a contaros algo más de ella.

Se trata de una cerveza de color amarillo pajizo con reflejos dorados, nublada por una turbidez bastante densa que comparte con sus compañeras de la Magnum Series. Al servirla se forma sólo una pequeña cantidad de espuma de color blanco hueso, pero ésta resulta bastante persistente. En nariz ofrece un aroma lupulado bastante intenso, quizá el más fuerte de las seis, sobre todo cuando está recién abierta. En él podemos distinguir notas como pomelo, pino o resina, además de un toque herbáceo. La probamos para descubrir un cuerpo de densidad media y un sabor que, si bien se presenta con una entrada en boca más bien suave, rápidamente destapa un amargor bastante intenso y ligeramente astringente, probablemente el más punzante de toda la serie. Su principal defecto es que en algunos momentos la sensación en boca es ligeramente aguada, probablemente a causa de su carbonatación muy débil y de que la presencia del alcohol es apenas perceptible. En el paladar dominan las notas herbáceas, acompañadas de toques cítricos y un ligero recuerdo a pino.

En resumen, una cerveza de contrastes, con un aroma y un amargor relativamente intensos, pero también muy bebible. Se podría decir que ofrece un buen golpe de lúpulo sin casi interferencias de ningún tipo. Para acompañarla recomendamos platos ligeramente especiados, aunque también pude funcionar con pescados a la plancha.

Ante todo, gracias a Santo Cristo por el despliegue de lúpulos y muchas felicidades a Entre Cervezas, esperamos poder celebrar muchos aniversarios más.

Estilo: (Session) American IPA
ABV: 5,5 % (eso pone la etiqueta, pero aparenta mucho menos)
Lúpulos: Magnum y dry hopping con Citra

jueves, 29 de junio de 2017

Schneider Weisse TAP1, Meine blonde Weisse


A ver, hay que reconocer que igual somos un poco pesados con las cervezas de Schneider Weisse, pero es que se trata de una de las mejores cerveceras de Alemania, que no es poco. En ocasiones anteriores hemos hablado de la Kristallweizen TAP2, la Weizenbock TAP5 o la Hefeweizen TAP7, y es que tratándose de cervezas de trigo pocos se pueden medir con estos bávaros que, de hecho, fueron los primeros plebeyos en adquirir el derecho a elaborar cervezas de estas características, algo reservado a la familia real de Baviera hasta 1872. Desde ese momento han estado elaborando la hoy llamada TAP7 Unser Original, una de las mejores Hefeweizen que existen, aunque la que os traemos hoy tampoco está mal: TAP1 Meine blonde Weisse (que recientemente ha sido rebautizada como Meine helle Weisse). Se trata de una cerveza similar a la TAP7, pero de color más claro y con un poco menos de alcohol, además de presentar un cuerpo algo más ligero y una mayor presencia del lúpulo.

Al servir esta cerveza observamos su color amarillo ocre, nublado por una espesa turbidez, como debe suceder en una buena Hefeweizen. En cuanto a su espuma, es de color blanco y muy abundante, aunque no especialmente persistente. En su intenso aroma el plátano destaca sobre cualquier otro matiz, acompañado de toques de bizcocho y vainilla, y con una marcada presencia de notas herbáceas. En boca nos encontramos con una cerveza de cuerpo entre ligero y medio, bastante carbónica y muy refrescante. Su sabor presenta un importante componente dulce, pero también es ácido, mientras que el amargor es poco más que testimonial. De nuevo domina el plátano, seguimos encontrando bizcocho y vainilla, pero ganan protagonismo las notas herbáceas y aparecen especias y un ligero toque cítrico.

Estamos ante algo así como la hermana pequeña de la TAP7, una hermanita con bastante carácter, eso sí. Es decir, sin llegar al nivelón de la Unser Original, la TAP1 es una Hefeweizen auténtica y totalmente recomendable. De hecho, es probable que mucha gente la prefiera. Sobre gustos, ya sabéis, no hay nada escrito. Si os decidís a probarla y queréis acompañarla con algo para picar, que sepáis que será una cerveza muy versátil en este aspecto, siendo especialmente recomendables los platos a base de huevo y las salchichas, pero también ensaladas y otros platos ligeros.

Estilo: Hefeweizen
ABV: 5,2%
Amargor: 14 IBU
Lúpulos: Hallertauer Tradition y Saphir
Maltas: 60% trigo y 40% cebada

martes, 20 de junio de 2017

Hitachino Nest White Ale, la Witbier del sol naciente


Como muchos sabréis, el estilo Witbier es originario de Bélgica, y allí se hacen algunas de las mejores cervezas de este tipo. Pero estas cervezas efervescentes y refrescantes, elaboradas con trigo no malteado y habitualmente condimentadas con cilantro y piel de naranja, cuentan con muchos adeptos en todo el mundo. En Estados Unidos son particularmente populares, y por eso de allí salen también muchas grandes cervezas de este estilo. Sin embargo, la cerveza a la que está dedicada esta entrada no es ni belga ni norteamericana, sino que viene nada menos que de Japón. Más concretamente viene de la ciudad de Naka, en la prefectura de Ibaraki, donde se encuentra Kiuchi Brewery, responsable de la marca Hitachino Nest Beer. Kiuchi fue fundada en 1823 y, durante más de un siglo, se dedicó principalmente a la elaboración de sake. Pero en 1996, después de un importante cambio en la legislación japonesa sobre producción de cerveza a pequeña escala, Kiuchi empezó a elaborar las cervezas Hitachino Nest, que hoy en día están sin duda entre las craft beers de origen nipón más conocidas y apreciadas alrededor del mundo. Su Witbier se llama Hitachino Nest White Ale y es, con diferencia, una de las cervezas más populares de la marca, además de una de las mejor valoradas. Aparte de cilantro y piel de naranja, en Kiuchi añaden zumo de naranja y nuez moscada a esta cerveza cuyas características os contamos a continuación.

Esta "cerveza blanca" es en realidad de color amarillo pajizo y bastante turbia. Su espuma sí que es blanca, aunque no tendréis mucho tiempo para comprobarlo, pues es jabonosa y se desvanece rápido. Presenta un aroma muy fresco, con notas de limón, hierba, especias como pimienta o cilantro y, sólo al principio, un ligero toque asidrado. En boca es muy refrescante y presenta un cuerpo de ligero a medio, con una presencia del carbónico notable pero moderada. En su sabor se equilibran una suave acidez con un toque dulce de malta suave, mientras que el amargor es apenas perceptible. Sobre un fondo maltoso que recuerda a pan, encontramos notas como hierba o naranja y, sobre todo, un frescor especiado que casi recuerda a jengibre.

Muy buena esta Witbier japonesa, refrescante y a la vez con cierta complejidad. Puede resultar bastante polivalente para tomar con comida, por ejemplo con ensaladas, aunque la mejor opción son los pescados blancos.

Estilo: Witbier
ABV: 5,5 %
Amargor: 13 IBU
Lúpulos: Perle, Celleia, Amarillo y Styrian Goldings
Cereales: Malta de cebada tipo Lager, malta de trigo y trigo sin maltear (en copos y tostado)
Ingredientes adicionales: Cilantro, piel de naranja, zumo de naranja y nuez moscada

viernes, 2 de junio de 2017

Trío de Arriacas


En esta entrada vamos a hablar de tres de las referencias de Arriaca, una de las cerveceras artesanas más conocidas y premiadas de España, y también una de las más innovadoras. Y es que esta empresa con sede en Yunquera de Henares, provincia de Guadalajara, ha sido la primera cervecera artesana española en envasar en lata, un formato que está ganando mucha fuerza en otros mercados. Además, sus cervezas han sido premiadas en certámenes internacionales de prestigio como el Brussels Beer Challenge, el Nordic Beer Challenge, el World Beer Idol o la Dublin Craft Beer Cup, entre otros. De las seis referencias que comercializan actualmente, las tres que vamos a tratar pertenecen a estilos muy conocidos y apreciados; se trata de una Pale Lager, una Hefeweizen y una American IPA.

Rubia


Cerveza de color dorado intenso, perfectamente transparente pues está filtrada. La carbonatación es más bien débil, por lo que la espuma, de color entre blanco y blanco hueso, es escasa y efímera. Presenta un agradable aroma dominado por las notas florales, acompañadas de un toque frutal que recuerda sobre todo a drupáceas como el melocotón. En boca tiene un cuerpo entre ligero y medio, mientras que su sabor está dominado por un amargor suave, aunque también se nota cierto dulzor maltoso. Se trata de un sabor suave y equilibrado, pero agradable y vivo. En el paladar vuelven a aparecer las frutas drupáceas, envueltas en notas maltosas que recuerdan a bizcocho.

Esta Rubia es una Pale Lager poco convencional, más lupulada y con más cuerpo que la mayoría de cervezas de este tipo, con un aroma más intenso y complejo. Además de ser una buena cerveza de sesión, puede ser un acompañamiento muy adecuado para ensaladas de frutas o pescados blancos a la plancha, también para platos ligeramente especiados. 

Estilo: Pale Lager
ABV: 4,3 %
Amargor: 18 IBU

Trigo


La Hefeweizen de Arriaca es de color dorado con reflejos ambarinos, perfectamente transparente si no se agita, pero tan turbia como cabe esperar de una cerveza de este estilo si removemos y vertemos los posos. Lo que no es tan esperable es su débil carbonatación, que incluso forzando la generación de espuma sólo da lugar a una finísima y efímera capa de color blanco. Su aroma es suave y rico, recordando a hierbas, limón y plátano. En boca notamos un cuerpo de densidad media y un sabor suavemente dulce equilibrado con un ligero amargor. Su paso por el paladar recuerda a pan, bizcocho, plátano y un mínimo toque de vainilla.

No está mal pero no es lo mejor de la marca. Tiene un aroma y un sabor más que correctos, muy agradables, pero le falta chispa en boca, quizá por la carbonatación excesivamente baja, que puede ser un error puntual. Para acompañarla, unas salchichas alemanas o un plato a base de huevo, como por ejemplo una tortilla de patata, son apuestas seguras.

Estilo: Hefeweizen
ABV: 4,7 %
Amargor: 16 IBU
Cereales: Cebada y trigo

IPA


La más lupulada de las tres presenta un atractivo color ámbar claro con reflejos dorados y es bastante turbia. De carbonatación moderada, al servirla forma una discreta capa de espuma de color blanco hueso que resulta ser bastante persistente. Al abrirla detectamos inmediatamente un intenso y agradable aroma que recuerda a fruta tropical y drupáceas, pero en pocos minutos estas notas frutales desaparecen y dejan paso a un aroma más resinoso con un toque floral. En boca notamos un cuerpo entre ligero y medio, así como un sabor caracterizado por un amargor dominante pero moderado, con un toque dulce bastante marcado sin resultar excesivo. Apreciamos notas frutales, principalmente cítricas, de pomelo y naranja amarga, además de un toque dulce de bizcocho y galleta. El final es suave y equilibrado, y el alcohol está muy bien integrado, nadie diría que tiene casi un 7 % ABV.

Sin duda una buena American IPA, más que correcta. Platos especiados o ligeramente picantes, como por ejemplo una carne de ave a la brasa sazonada con pimienta negra, resultarán muy adecuados para maridar con esta cerveza. Un queso curado, más bien graso, es otra excelente opción.

Estilo: American IPA
ABV: 6,9 %
Amargor: 60 IBU

miércoles, 24 de mayo de 2017

Welsh Pride, Bitter galesa de Conwy Brewery


La cerveza que probamos hoy es un regalito venido de tierras galesas. Se trata de Welsh Pride, producida por la cervecera Conwy Brewery (Bragdy Conwy en galés), fundada hace poco menos de quince años en la localidad del mismo nombre, en la costa norte de Gales. Esta pequeña cervecera produce un surtido bastante amplio de cervezas que incluye varias real ales permanentes, unas cuantas referencias estacionales y una pequeña selección de cervezas inspiradas en las craft beers norteamericanas. La Welsh Pride es una de las primeras, una Best Bitter, el estilo que suele señalar la referencia insignia en la mayoría de cerveceras británicas.

Resulta ser una cerveza de color entre oro viejo y ámbar claro, nublada por una ligera y fina turbidez. Su espuma, de color entre blanco hueso y beige claro, no tarda mucho en desaparecer. Presenta un suave aroma floral y cítrico, con toques herbáceos y de otras frutas. En boca percibimos un cuerpo ligero y una sensación algo astringente. Su sabor es moderadamente amargo, equilibrado con un ligero toque dulce. En el paladar recuerda a naranja amarga y frutos secos, con un suave toque de malta.

No es la mejor Bitter que hemos probado, pero no está mal. Además, para ser justos hay que reconocer que es posible que su mejor momento ya hubiese pasado. Para acompañarla, un buen plato de pollo asado o frito no puede fallar.

Estilo: Best Bitter
ABV: 4,3 %