miércoles, 21 de febrero de 2018

Delirium Tremens, un clásico que te hará alucinar


Hoy vamos a probar uno de esos clasicazos belgas que ya campaban por las cervecerías españolas desde mucho antes de que nuestra cultura cervecera empezara a ampliarse. Hablamos de Delirium Tremens, la referencia más famosa y destacada de Brouwerij Huyghe, fundada en 1906, aunque esta cerveza elaborada con tres levaduras diferentes no fue creada hasta 1989. Desde entonces ha ganado fama y adeptos, y año tras año ha recibido numerosos premios internacionales. Su popularidad entre el gran público se debe en parte a su peculiar estética, con una botella pintada de tal forma que parece de cerámica, además de los icónicos elefantes rosas de su etiqueta. Estos últimos están relacionados con su nombre; delirium tremens significa "delirio tembloroso" y hace referencia a la tercera y más aguda fase del síndrome de abstinencia que se da en los casos más graves de alcohólicos en rehabilitación. El delirium tremens incluye varios síntomas, entre los que destacan perturbadoras alucinaciones, las cuales han sido representadas como elefantes rosados en determinadas obras literarias y cinematográficas. Dragones y cocodrilos danzarines completan la escena, acompañados de una hilera de pájaros dorados en referencia a la famosa película de Alfred Hitchcock "Los pájaros", pues las alucinaciones del delirium tremens suelen ser aterradoras para quien las padece. Desde luego su exterior nos habla del lado más oscuro de las bebidas alcohólicas, pero su interior es un ejemplo de su cara más amable (y sabrosa).

Se trata de una cerveza casi transparente, de color a medio camino entre oro viejo y ámbar claro. Su espuma de color beige claro es abundante, cremosa y persistente. Presenta un aroma complejo, con una clara influencia de la levadura, en el que se distinguen notas frutales como el plátano, especias como el clavo, tofe, pan y cierto toque licoroso. En boca despliega un cuerpo entre medio y denso, envuelto en un sabor intenso, predominantemente dulce, sólo con cierto amargor final muy moderado. Resulta algo seca y presenta una calidez alcohólica bastante marcada. En el paladar es bastante compleja, igual que en nariz, con notas licorosas, frutales y especiadas, además de toques de miel, tofe y pan.

La verdad es que la Delirium Tremens está realmente bien, hay quien opina que está entre los mejores ejemplos de su estilo, aunque personalmente consideramos que le sobra algo de carácter alcohólico. El mejor acompañamiento para esta cerveza serán alimentos de sabor fuerte, como carnes rojas o quesos azules.

Estilo: Belgian Golden Strong Ale
ABV: 8,5 %
Amargor: 26 IBU

viernes, 9 de febrero de 2018

To Øl Black Malts & Body Salts, no sigas leyendo si sólo te gustan las cervezas suaves


Aunque hemos tenido la suerte de probar varias referencias de la cervecera nómada danesa To Øl, nunca le habíamos dedicado una entrada, un imperdonable error que hoy solucionamos con una de sus cervezas más celebradas. La historia de To Øl (nombre que significa "dos cervezas" en danés) comienza en 2005, cuando dos compañeros de instituto, amantes de la cerveza y descontentos con las cervezas industriales que copaban el mercado danés, las cuales consideraban insulsas y aburridas, comenzaron a experimentar con el arte de hacer cerveza. No fue hasta 2010 cuando su trabajo se materializó en la comercialización de su primera cerveza y, aunque desde 2016 sólo uno de sus dos fundadores sigue a bordo del proyecto, To Øl no ha dejado de jugar con los límites de la esta bebida, siempre buscando recetas originales, atrevidas, sorprendentes e incluso delirantes. Gracias a ello, actualmente se la considera una de las mejores cerveceras del mundo y sus referencias se exportan a más de 40 países. La cerveza que probamos hoy es un buen ejemplo de la filosofía y el saber hacer de To Øl: Black Malts & Body Salts, considerada una de las mejores Black IPAs del mercado. Se trata más concretamente de una Imperial Black IPA con café que se elabora en De Proef Brouwerij, una cervecera dedicada exclusivamente a la producción de cerveza para terceros, ubicada a las afueras de la ciudad belga de Gante.

He aquí una cerveza de color caoba intenso, prácticamente negro, con reflejos cobrizos y sin apenas turbidez. Su espuma color café con leche es más bien escasa pero bastante persistente. En nariz nos deleita con un aroma penetrante, lleno de notas de café, cacao, caramelo, miel, tofe, licor y resina. Al probarla percibimos un cuerpo de densidad media, y un sabor fuerte en el que se mezclan un dulzor licoroso y un característico amargor cafetoso. Esta cerveza envuelve el paladar durante un buen rato en notas de licor, café, cacao, tofe y un toque de resina.

Como no podía ser de otra forma tratándose de una buena Imperial Black IPA, esta cerveza es un auténtico bombazo de aroma y sabor, aunando las máximas expresiones del lúpulo y la malta, aunque es esta última la que predomina. No apta para amantes de lo sutil, hará las delicias de los cervecívoros que gustan de sensaciones fuertes como las que proporcionan las Imperial Stouts o las Barleywines. Sin duda es una cerveza de sobremesa, para tomar con calma, quizá acompañada de un buen trozo de tiramisú o de carrot cake.

Estilo: Imperial Black IPA
ABV: 9,9 %
Amargor: 120 IBU
Cereales: Malta de cebada, cebada tostada y copos de avena
Ingredientes adicionales: Azúcar moreno sin refinar y café

miércoles, 31 de enero de 2018

Straffe Hendrik Quadrupel, una auténtica joya belga


La cervecera De Halve Maan (en holandés "la media luna") es la última que queda en activo en el centro de la bella ciudad belga de Brugge, más conocida como Brujas en español. Se tiene constancia de que esta fábrica ya estaba en funcionamiento en 1546, y desde 1856 pertenece a sus actuales propietarios, la familia Maes-Vanneste. En la actualidad, De Halve Maan produce cerveza bajo dos marcas diferentes, cada una de las cuales incluye dos referencias permanentes. Las dos cervezas más "suaves", una Belgian Blond Ale y una Belgian Dubbel, se comercializan con la marca Brugse Zot. Y por otro lado está Straffe Hendrik, la marca que lucen las cervezas de mayor graduación, una Belgian Tripel de 9 % ABV y la cerveza a la que está dedicada esta entrada, la mayor de la familia: Straffe Hendrik Quadrupel 11°. Esta cerveza, lanzada por De Halve Maan en 2010, pertenece al estilo Belgian Dark Strong Ale, más conocido como Quadrupel por los amantes de las cervezas de abadía, y se encuentra entre las mejor valoradas dentro del mismo. Eso es mucho decir, sobre todo si consideramos la gran variedad existente de magníficas cervezas belgas de abadía y lo exigentes que son los entendidos en las mismas. Más aun si tenemos en cuenta que a este estilo en concreto pertenecen algunas de las mejores cervezas del mundo, con las cuales la Straffe Hendrik Quadrupel compite de igual a igual.

Esta cerveza es de un intenso color castaño oscuro con reflejos rojizos, coronada por una gruesa y cremosa capa de espuma de color beige, densa y persistente. Su aroma es delicioso y complejo, muy influenciado por la levadura, con notas de plátano, especias, pan, caramelo y un suave toque licoroso. Presenta un cuerpo entre ligero y medio, sobre el que se apoya su intenso sabor, dominado por el dulzor aunque con un punto de amargor final que aporta cierto equilibrio. En el paladar se hace notar de nuevo su carácter decididamente complejo. Las notas dominantes son el chocolate y el cacao, acompañados de pan tostado, levadura, caramelo, hierbas, anís y otras especias. También se percibe cierta calidez alcohólica, aunque el 11 % ABV de esta cerveza está perfectamente integrado.

Sin duda un cervezón, un placer para los sentidos, sobre todos para los fans de los estilos belgas de abadía. Se trata probablemente de una de las mejores Quadrupels que existen, una joya que en la mesa puede acompañar de forma magistral a carnes rojas a la plancha o guisadas, setas, quesos cremosos e incluso postres suaves de chocolate.

Estilo: Belgian Dark Strong Ale
ABV: 11,0 %
Amargor: 35 IBU

miércoles, 24 de enero de 2018

Guinness Original, un guiño histórico de la marca más famosa del mundo


Hoy toca probar un verdadero clásico, Guinness Original, una de las Dry Stouts de la marca que ha popularizado este estilo de origen irlandés por todo el mundo. Y es que en Irlanda cerveza es casi sinónimo de Guinness, y en el resto del mundo Guinness es sinónimo de Irlanda, y viceversa. Pocas cervezas, por no decir ninguna, tienen un carácter tan simbólico y un vínculo geográfico y social tan marcado como Guinness, en parte porque pocas han tenido o tienen un marketing tan bueno como el de esta marca. Tanto es así que la Guinness Storehouse, el museo ubicado en St. James's Gate, en pleno centro de Dublín, junto a la fábrica fundada en 1759, es la mayor atracción turística de la ciudad. Una de las señas de identidad de Guinness es que todas sus cervezas se siguen elaborando en St. James's Gate, pero la verdad es que se consume demasiada Guinnes alrededor del mundo como para que esto sea totalmente cierto. Según cuentan (ojo, no tenemos información precisa ni verificada respecto a este punto), en la vieja fábrica de Dublín se elabora un concentrado de mosto que después es distribuido a diferentes cerveceras de todo el mundo, donde es diluido para luego llevar a cabo el proceso de fermentación. En el caso de la cerveza que probamos hoy, su etiqueta indica que ha sido producida en Bélgica, eso sí, "bajo la supervisión" de Guinness & Co. Dejando a un lado los detalles acerca de su procedencia, la Guinness Original es una Irish Dry Stout al igual que la archiconocida Guinness Draught, el paradigma de este estilo, de la cual la separan sutiles diferencias. Según Guinness, esta cerveza está basada en una receta de 1821, la Guinness Superior Porter, precursora de todas las Guinness que conocemos hoy en día.

Se trata de una cerveza de color caoba intenso, casi negro, con reflejos rojizos. La espuma, de color canela, es más bien escasa y desde luego muy poco persistente. En nariz encontramos un aroma marcadamente maltoso, agradable aunque sin ser nada espectacular. Predominan el regaliz y el torrefacto, acompañados de notas de cacao, café y caramelo, además de un ligero toque de frutas rojas. La sensación en boca es de cuerpo entre medio y denso. En cuanto al sabor, la entrada se caracteriza por un marcado dulzor maltoso, mientras que el final es amargo y seco con recuerdos a cacao. En general, notas de cacao, torrefacto, regaliz, café y pan son las que dominan en el paladar.

En fin, no es ninguna obra maestra pero tampoco está nada mal, se trata de una cerveza perfectamente correcta para su estilo. Hay varias posibilidades muy diferentes para maridar este clásico, desde guisos de carne a postres a base de chocolate, sin olvidarse de la sorprendentemente buena pareja que hacen algunos mariscos con las Dry Stouts.

Estilo: Irish Dry Stout
ABV: 5,0%
Maltas: Malta de cebada y cebada tostada

lunes, 15 de enero de 2018

Achel 8° Blond, insignia de una abadía renacida de sus cenizas


Si bien actualmente hay 11 cerveceras de 5 países diferentes distinguidas con el sello "Authentic Trappist Product" de la Asociación Internacional Trapense, la mayoría nos hemos "criado" en este mundillo oyendo hablar de sólo 7 cerveceras trapenses, casi todas belgas (siendo la única excepción la holandesa Bierbrouwerij De Koningshoeven, más conocida por su marca "La Trappe"). Una de esas 7 cerveceras trapenses originales es la Brouwerij der Sint-Benedictusabdij de Achelse Kluis, un nombre que quizá no os suene mucho, aunque es probable que la cosa cambie si aclaramos que se trata de la artífice de las cervezas Achel. La historia de la abadía Sint-Benedictusabdij de Achelse Kluis, ubicada en la localidad belga de Achel (muy próxima a la frontera con los Países Bajos), se remonta al año 1648, aunque la producción de cerveza en la misma no comenzó hasta 1852. Lamentablemente, no sólo la producción de cerveza, sino toda la actividad de la abadía cesó en 1914, año en que los monjes se vieron obligados a abandonarla debido a la ocupación alemana durante la Primera Guerra Mundial. Los alemanes desmantelaron la cervecera poco después, en 1917, para apropiarse del cobre con el que estaban construidos los tanques para la elaboración de cerveza. Tras la Segunda Guerra Mundial, entre 1946 y 1952, se construyó una nueva abadía, aunque la cervecera no fue reconstruida hasta 1998. La cerveza que vamos a probar hoy, Achel 8° Blond, empezó a producirse poco después, en el año 2001, y hoy en día es la referencia más conocida de Achel. 

Esta cerveza trapense es de un intenso color dorado y casi transparente pues está filtrada, aunque no pasteurizada, de modo que mantiene algo de levadura viva en su interior. Su espuma de color blanco hueso es abundante y persistente. En nariz nos ofrece un agradable aroma especiado con notas frutales y toques de bizcocho y tofe. Ya en boca encontramos que tiene un cuerpo sedoso, entre ligero y medio, y que su 8 % de alcohol está perfectamente integrado. Su sabor está protagonizado por un dulzor suave, acompañado de un ligero amargor. En el paladar predominan el bizcocho y las notas frutales.

Desde luego una cerveza realmente rica, pero también peligrosa. Su textura sedosa y su sabor suave te enganchan y cada trago pide uno más, pero no olvidéis que no es precisamente una cerveza de sesión. Por ese motivo, lo mejor es que no la toméis sola, un acompañamiento ideal será una tabla de quesos, especialmente con quesos fuertes y grasos.

Estilo: Belgian Golden Strong Ale
ABV: 8,0 %
Amargor: 20 IBU

lunes, 1 de enero de 2018

Aventinus: un nombre histórico, dos grandes cervezas


No es la primera vez (ni será la última, seguramente) que hablamos de Schneider Weisse, una de nuestras cerveceras favoritas en lo que a cerveza de trigo se refiere. Hasta el momento les habíamos dedicado nada menos que cuatro entradas (TAP1, TAP2, TAP5 y TAP7), y sin embargo nunca habíamos hablado de dos de sus cervezas más conocidas y emblemáticas: las Aventinus. Estas dos complejas e intensas cervezas deben su nombre a Johannes Aventinus, seudónimo de Johann Georg Turmair, un relevante historiador, humanista y filólogo alemán cuyo retrato solía aparecer en las etiquetas de estas cervezas, y que a su vez utilizaba el nombre Aventinus por tratarse de la versión latinizada del topónimo de su lugar de nacimiento, la ciudad bávara de Abensberg. La primera de estas dos joyas es TAP 6 Unser Aventinus, producida por primera vez en 1907, lo que la convierte en la primera Doppelbock de trigo con fermentación tipo Ale de la historia, o dicho de otra forma, la fundadora del estilo Weizenbock. Por otra parte tenemos la Aventinus Eisbock, nacida casi un siglo más tarde, en 2002, como una versión Eisbock de la Aventinus original. Para elaborar esta cerveza se toma como base una Weizenbock, que es sometida al auténtico proceso de destilado por congelación propio de las Eisbock, lo que la hace aun más intensa y elimina la fase de fermentación en botella. Por este motivo, podéis encontrarla clasificada en cualquiera de estos dos estilos, siendo en realidad una mezcla de ambos. 

TAP 6 - Unser Aventinus


Se trata de una cerveza de intenso color castaño oscuro, coronada por una capa mediana de espuma de burbuja fina, cremosa y persistente, de color entre blanco hueso y beige claro. Su aroma está claramente dominado por el plátano en un principio, pero según va ganando temperatura se abren paso otras notas frutales y un marcado toque de pan, además de suaves recuerdos a licor y especias. En boca nos ofrece sensaciones intensas, con un cuerpo de medio a denso y un sabor fuerte, marcadamente dulce aunque sin empalagar, y con cierta calidez alcohólica. En el paladar apreciamos una rica gama de notas como caramelo, licor, fruta madura, vainilla, bizcocho y hasta un suave toque de pimienta.

La TAP 6 es cálida y sedosa, auténtico pan líquido, una verdadera delicia para los amantes de las cervezas de trigo que gusten de las sensaciones fuertes. Además, es un excelente acompañamiento para carnes rojas asadas o quesos azules.

Estilo: Weizenbock
ABV: 8,2%
Amargor: 16 IBU
Lúpulos: Hallertauer y Herkules
Cereales: Maltas de trigo y cebada al 50%


Aventinus Eisbock


De nuevo encontramos un color castaño oscuro, perfectamente transparente, sin turbidez. Su espuma, de color beige claro, es más bien escasa y poco persistente. En nariz nos ofrece un aroma fuerte y complejo, dominado por notas licorosas, oporto y notas especiadas como el anís, con toques de frutas rojas, chocolate, caramelo y ligeros recuerdos a ahumado y chicle. En boca presenta un cuerpo denso, meloso, y un intenso sabor predominantemente dulce, envuelto en una calidez alcohólica marcada pero bien integrada. Dominan de nuevo el licor y las hierbas y especias, acompañadas de toques de chocolate, caramelo y oporto.

Otro auténtico cervezón, deliciosamente compleja y con un punto más de intensidad que la TAP 6. Para acompañarla, resultan ideales los postres de sabor complejo, preferiblemente postres calientes. Un buen strudel, Christmas pudding o algún dulce a base de mazapán y chocolate serán buenas elecciones.

Estilo: Weizenbock - Eisbock
ABV: 12,0 %
Amargor: 15 IBU
Lúpulos: Hallertauer y Herkules
Cereales: Maltas de trigo y cebada

lunes, 25 de diciembre de 2017

Felices y Solidarias Fiestas con Attack the Krab!! Edición El Equipo A-ttack, cerveza contra el cáncer


Amig@s cervecívor@s, como cada año queremos felicitaros las fiestas y transmitiros nuestros mejores deseos. Este año, sin embargo, lo hacemos con una cerveza que no es propia de estas fechas por su estilo, sino por su significado. Y es que una APA quizá no sea lo más apropiado para maridar con estofados y postres navideños, pero si se trata de una APA solidaria, tiene más de navideño que la más oscura y especiada de las Christmas Ales. Reconozcámoslo, estas fechas suelen sacar lo mejor de nosotros (al menos en algunos aspectos), hacen que nos preocupemos más por los que nos rodean y nos animan a poner nuestro granito de arena para mejorar el mundo. En fin, ñoñerías aparte, el mundo de la cerveza artesana ha demostrado su solidaridad en numerosas ocasiones (y no sólo en Navidad), y buen ejemplo de ello es la iniciativa de la que queremos hablaros hoy. Attack the Krab!! es un proyecto de cerveza solidaria impulsado por ImpliK2, la "filial solidaria" de 2D2Dspuma, o en sus propias palabras, su línea de productos "más ambiciosa, comprometida e irreverente". Una gran definición, pues se trata de cervezas en las que no sólo se buscan los más altos estándares de calidad, sino también un poco de humor y un mucho de compromiso social. En el caso de Attack the Krab!!, los beneficios resultantes de su elaboración y distribución se destinan íntegramente a la investigación del cáncer. Esta magnífica iniciativa ya va por su cuarta edición, contando con colaboradores diferentes en cada ocasión. Esta vez, ImpliK2 ha contado con el apoyo de Sevebrau, en cuyas instalaciones se ha elaborado la cerveza, Kamon IPA, que ha diseñado las etiquetas, y Cerveriana, que aporta su experiencia a las tareas de promoción y comunicación. Attack the Krab!! no es siempre la misma cerveza, y en esta "Edición El Equipo A-ttack" se trata, como adelantábamos al principio, de una American Pale Ale con elevadas dosis de lúpulo Vic Secret. Para más inri, Kamon IPA ha diseñado cuatro etiquetas diferentes para esta edición, una dedicada a cada uno de los colaboradores, de modo que ningún coleccionista podrá resistirse al pack con la serie completa de la "Edición El Equipo A-ttack", o al que además de las cervezas incluye las cuatro etiquetas por separado. Así que si aun no sabéis qué regalar en Reyes a vuestros amigos cervecívoros, o qué cerveza usar para brindar en Nochevieja, ya estáis tardando en pedir vuestras Attack the Krab!! Pero si antes de decidiros queréis saber un poco más de esta cerveza solidaria, a continuación os contamos nuestras impresiones.

Se trata de una cerveza transparente y brillante, de color entre dorado oscuro y ámbar claro. La espuma que la corona es abundante, cremosa y muy persistente, de color entre blanco hueso y beige claro. En nariz presenta un aroma lupulado bastante intenso, dominado por notas cítricas de pomelo y naranja amarga, pero también con toques de hierba y resina. Ya en boca percibimos un cuerpo entre ligero y medio, cierta sequedad, y un sabor en el que predomina un amargor moderado, sólo matizado con un ligero toque dulce. De nuevo dominan los cítricos, acompañados de notas herbáceas y un toque resina, mientras que la malta se manifiesta en forma de un toque de bizcocho y un ligero recuerdo a frutos secos.

Sin duda una gran APA, suave y fácil de beber, pero bien lupulada y con carácter. Puede tomarse como cerveza de sesión, pero también como acompañamiento de aperitivos o carnes blancas con un toque suave de especias. Si a eso le sumamos que al comprarla se colabora con una labor tan importante como la investigación del cáncer, ya tenéis el regalo perfecto. ¡Felices Fiestas!

Estilo: American Pale Ale
ABV: 5,6 %
Lúpulos: Principalmente Vic Secret