domingo, 8 de julio de 2018

Dudák Premium Světlý Ležák y Klostermann Polotmavý Ležák, dos Lagers checas emparentadas pero muy diferentes


Hoy os presentamos dos cervezas checas que hasta hace poco era muy complicado conseguir en España. Por suerte, nosotros las hemos conseguido gracias a Birrabox, y vosotr@s también podéis conseguirlas ahí (además, os recordamos que en nuestra página de Promociones podéis encontrar un descuento para vuestra primera caja si os suscribís a Birrabox). Las cervezas de las que hablamos son Dudák Premium Světlý Ležák (que significa "Lager suave" en checo) y Klostermann Polotmavý Ležák (que significa "Lager semi-oscura"). Ambas son producidas por Měšťanský pivovar Strakonice, una cervecera ubicada en la localidad de Strakonice, en la región checa de Bohemia Meridional. En Strakonice, la tradición cervecera se remonta, como mínimo, a principios del siglo XIV, mientras que la actividad de esta cervecera, por su parte, se inició en 1649. Dudák, que significa "gaita" en checo, es su marca principal e incluye varias referencias, todas ellas Lagers suaves y de color claro. Por otra parte, sólo la Polotmavý Ležák lleva la marca Klostermann, dedicada a Karel Klostermann, escritor checo de finales del siglo XIX y principios del XX que publicó sus obras bajo el seudónimo Faustin. Veamos qué sensaciones nos dejan estas dos Lagers procedentes de uno de los países más cerveceros del mundo.

Dudák Premium Světlý Ležák


Esta Pilsener presenta un precioso color oro viejo, y a contraluz resulta brillante y perfectamente transparente. Al servirla forma una cantidad moderada de espuma de color blanco hueso que resulta ser bastante persistente. Su aroma es suave, caracterizado por sutiles notas de hierba y pan, acompañadas de un suave toque de miel. En boca muestra un cuerpo ligero y un carácter bastante carbónico. De entrada su sabor se caracteriza por un dulzor suave, pero a lo largo del trago éste va cediendo protagonismo a un amargor suave pero bien marcado. Predominan las notas de cereales, complementadas con toques de hierba y especias. Si dejamos que gane un poco de temperatura, se acentúa el dulzor y se aprecian notas de miel y polen.

En resumen, una Bohemian Pilsener muy correcta, y por tanto una buena cerveza de sesión. Para hacerle compañía, unas buenas salchichas asadas o a la parrilla serán una de vuestras mejores opciones.

Estilo: Bohemian Pilsener
ABV: 5,0 %
Lúpulos: Saaz
Cereales: Malta de cebada

Klostermann Polotmavý Ležák


Pasamos ahora a una cerveza de un color castaño claro que recuerda al de una miel suave, transparente y con reflejos de color ámbar si la miramos a contraluz. Su espuma, de color beige claro, es cremosa pero más bien escasa y poco persistente. En nariz presenta un aroma suave en el que se pueden distinguir notas de caramelo, azúcar moreno, corteza de pan, malta tostada e incluso un toque de miel. Al probarla encontramos que tiene un cuerpo ligero y un sabor suave, predominantemente dulce, sólo matizado por un leve amargor. Se perciben notas de caramelo y miel, acompañadas de toques de bizcocho y azúcar moreno.

De nuevo una Lager suave, una cerveza de sesión que en este caso es predominantemente maltosa y está claramente influenciada por el caramelo incluido en su receta. Para acompañarla os sugerimos la carne de cerdo, ya sea guisada o a la  brasa.

Estilo: Czech Amber Lager
ABV: 5,1 %
Lúpulos: Saaz
Cereales: Malta de cebada
Ingredientes adicionales: Caramelo

domingo, 24 de junio de 2018

Yakka Humo, estilo belga en versión murciana


Todo lo bueno se acaba, y con esta entrada llegamos al final de nuestro repaso al suculento surtido de Cervezas Yakka que hace ya unos meses recibimos de Taninos Asesinos. Eso sí, para terminar a lo grande, hemos dejado para el final la más atrevida y original de las cervezas que componían el lote. Hablamos de Humo, una Saison con trigo ahumado, una cerveza muy interesante para tener en la nevera ahora que el calor ha llegado para quedarse durante una temporada. Recordad que en entradas anteriores os hemos hablado de Mare Nostrum Ale y German Ale Bio, dos cervezas de sesión de inspiración alemana; Yapale y Serious Rye IPA, dos sabrosas cervezas con buenas dosis de lúpulo; y más recientemente Brown, una curiosa English Brown Ale con ron, vainilla y astillas de roble americano. Veamos ahora qué nos ofrece Humo, la sexta Yakka que pasa por Cervecívoros.

Estamos ante una cerveza con un aspecto realmente atractivo, de un bello color oro viejo, moderadamente turbia y con reflejos dorados. La corona una cantidad discreta de espuma de color blanco hueso, de la cual una fina capa se mantiene casi hasta el final. Lo primero que apreciamos en su aroma es un carácter afrutado, con notas de plátano y membrillo, se percibe también un toque de pimienta y, por supuesto, todo ello está envuelto en un suave aroma a humo que va ganando protagonismo según sube la temperatura. En boca presenta un cuerpo ligero y resulta bastante carbónica, características que la convierten en una cerveza bastante refrescante. Su sabor se caracteriza por un dulzor suave, cuyo protagonismo se ve contenido por un punto de acidez y cierto amargor final. El carácter ahumado está más marcado en el paladar que en la nariz, pasando a ser la nota protagonista, aunque sin llegar a presentar demasiada intensidad. Le acompañan toques de cereal y matices de fruta y especias.

Desde luego una buena cerveza, una apuesta arriesgada que sin duda ha salido bien. Y es que hay que aplaudir el atrevimiento mostrado por Yakka al integrar el ahumado en el estilo Saison, que no está entre los más habituales a la hora de utilizar malta con este tratamiento, aunque existen más ejemplos. El resultado es una cerveza agradable y refrescante, de la que cada trago pide uno más, y que puede ser un buen acompañamiento para encurtidos, verduras a la brasa o quesos suaves.

Estilo: Saison - Classic Style Smoked Beer
ABV: 4,6 %
Amargor: 18 IBU
Lúpulos: Perle
Cereales: Malta de cebada Pale y malta de trigo ahumada

domingo, 17 de junio de 2018

Lindemans Kriek, al rico zumito de cereza!


En esta entrada vamos a hablar de una cerveza que recibimos hace un tiempo de los amigos de Birrabox (Un momento, ¿no sabéis qué es Birrabox? Pues en nuestra página de Promociones os lo contamos, y además os decimos cómo conseguir un descuento de 3 € en vuestro primer lote de cervezas). La cerveza en cuestión es una de las referencias más populares de Lindemans, una cervecera belga especializada en elaborar cervezas de fermentación espontánea de la que ya os hemos hablado en otras ocasiones (Lindemans Faro y Lindemans Gueuze). Pues bien, esta vez comentamos la Lindemans Kriek, una Fruit Lambic elaborada a base de Lambic envejecida durante un año en barricas de roble y posteriormente mezclada con zumo de cereza, según una receta que se remonta a 1979. La historia cuenta que, anteriormente, Lindemans empleaba concentrado de zumo de cereza para elaborar su Kriek, que no se pasteurizaba. Sin embargo, en la década de 1970, esta cerveza fue exportada a América en barco por primera vez, y los movimientos sufridos durante el viaje reactivaron la fermentación, haciendo que todas las botellas se descorchasen y vertiesen su contenido. Desde entonces se utiliza zumo de cereza fresco y, tras mezclarlo con la Lambic de base (25 % de zumo, 75 % de Lambic), se deja que la mezcla fermente y macere durante 3 días, para luego pasteurizarla, de modo que la fermentación no pueda continuar ni reactivarse.

Gracias al zumo de cereza, esta cerveza es de un intenso color morado, sin apenas turbidez y con reflejos de un vivo tono rojizo. Su espuma, de color rosa claro, aparece en cantidades moderadas y no resulta muy persistente. En nariz presenta un aroma bien marcado, aunque de intensidad discreta, claramente dominado por notas de frutos rojos, que se entrelazan con el agresivo aroma que caracteriza a las cervezas de fermentación espontánea. Al probarla nos encontramos con un cuerpo ligero, cierta presencia del carbónico y un sabor predominantemente dulce, algo empalagoso, sólo ligeramente equilibrado por el toque ácido que aparece bien adelantado el trago. Mientras tanto, las notas de frutos rojos y gominola o sirope de fruta envuelven el paladar.

No está mal esta clásica Fruit Lambic, salvo porque resulta demasiado dulzona, seguramente el azúcar y el edulcorante están de más. No obstante, este exceso de dulzor se equilibra notablemente si recurrimos a su acompañamiento ideal: quesos grasos, como por ejemplo un Camembert, o curados de sabor intenso, como un Manchego.

Estilo: Fruit Lambic
ABV: 3,5 %
Cereales: Trigo y malta de cebada
Ingredientes adicionales: Zumo de cereza, azúcar, aromatizante, glucósidos de esteviol (edulcorante) y ácido ascórbico (antioxidante)

domingo, 3 de junio de 2018

Yakka Brown, la Yakka más oscura


Continuamos nuestro viaje a través del surtido de Cervezas Yakka que tan amablemente nos hizo llegar Taninos Asesinos. Tras dos cervezas de sesión de inspiración alemana (Mare Nostrum Ale y German Ale Bio) y dos exhibiciones de lúpulo (Yapale y Serious Rye IPA), hoy vamos a probar la cerveza más oscura y maltosa del paquete. Nos referimos a Yakka Brown, una compleja English Brown Ale elaborada con ron, vainilla y astillas de roble americano. Se trata de una cerveza estacional, elaborada para el otoño y el invierno, aunque os podemos asegurar que entra de maravilla en una fresca noche de primavera, así que si podéis echarle el guante no esperéis para probarla.

Es una cerveza de intenso color castaño, con cierta turbidez y reflejos cobrizos. Su espuma, moderadamente abundante, es de color beige claro y resulta bastante persistente. En nariz nos deleita con un agradable y complejo aroma, marcado por notas de cereal y pan que nos transportan a una panadería en pleno apogeo, acompañadas de toques de castaña asada y vainilla. Al ganar temperatura, este aroma evoluciona y se envuelve en matices de licor y fruta madura. En boca encontramos un cuerpo entre ligero y medio, cargado de un sabor dulce bien marcado, aunque sin llegar a ser fuerte o empalagoso, equilibrado con toques de amargor torrefacto. Se perciben notas de pan y vainilla, sazonadas con un carácter licoroso que va ganando protagonismo al subir la temperatura, al igual que sucede con los sabrosos matices de fruta y madera, todo ello complementado con recuerdos a chocolate y frutos secos.

Desde luego una Brown Ale muy agradable, más que recomendable. Si hay que ponerle alguna pega, se podría agradecer un poco más de intensidad, puesto que cada trago deja cierta sensación de que se echa de menos "algo más". En cualquier caso, os recomendamos no tomarla demasiado fría, le hace falta algo de temperatura para sacar a relucir todos sus matices, así que sacadla de la nevera con algo de antelación o esperad un poco, vale la pena. Para acompañarla, nada mejor que carnes rojas a la plancha o aquellas que vayan acompañadas de salsas o condimentos caramelizados. 

Estilo: English Brown Ale - Spiced Beer - Wood-Aged Beer
ABV: 7,4 %
Amargor: 28 IBU
Lúpulos: Magnum y Tettnanger
Cereales: Copos de avena y maltas de cebada Pale, Imperial, Crystal, Brown y Chocolate
Ingredientes adicionales: Ron, vainilla y astillas de roble americano

domingo, 13 de mayo de 2018

Judas, un clásico de nuestros bares


Hoy os traemos un auténtico clásico, más concretamente podríamos decir que un clásico "de la noche". Y es que Judas, de Alken Maes (perteneciente al grupo Heineken), es una de las cervezas de importación tradicionalmente más fáciles de encontrar en España, no sólo en supermercados e hipermercados, sino también en bares. De hecho, es especialmente común en locales nocturnos, donde su alta graduación la convierte en una alternativa a las copas. Seguro que más de uno de vosotros se ha tomado una de estas en un pub una noche de fiesta, así que no podíamos dejar de comentarla por aquí.

La Judas es de color dorado y perfectamente transparente, porque está filtrada. En cuanto a su espuma, presenta un color entre blanco y blanco hueso, y es cremosa, abundante y persistente. En nariz la influencia de la levadura es claramente dominante, con notas especiadas y afrutadas como clavo, manzana y plátano. En boca muestra un cuerpo de medio a denso, y su sabor es dulce con un ligero toque de amargor final. Se perciben notas de pan, bizcocho y fruta madura, junto a cierta calidez alcohólica.

Se trata de una cerveza más que correcta, aunque está lejos de otras de su estilo. Eso sí, tiene la ventaja de ser muy fácil de conseguir. Va muy bien con unas buenas salchichas alemanas, aunque también puede combinar bien con otras carnes de sabor fuerte o pescados al horno.

Estilo: Belgian Golden Strong Ale
ABV: 8,5 %

domingo, 6 de mayo de 2018

Rodenbach Grand Cru, merecidamente una de las Flanders Red Ale más celebradas


A pesar de que las cervezas agrias están muy de moda, el estilo Flanders Red Ale sigue sin ser particularmente conocido, pues son las Lambics, Fruit Lambics, Gueuzes y Berliner Weisses quienes se están llevando la mayor parte del pastel. Pues bien, para equilibrar un poco la balanza hoy os presentamos una Flanders Red Ale, y no una cualquiera, sino una que ha recibido numerosos premios y es considerada uno de los paradigmas de este estilo: la Rodenbach Grand Cru. La Brouwerij Rodenbach fue fundada en 1836 por la familia homónima en la localidad de Roeselare, ubicada en la provincia belga de Flandes Occidental, cuna del estilo Flanders Red Ale. Y es que de hecho, según algunos expertos, aunque esta forma de elaborar cerveza ya era tradicional en la zona con anterioridad, la cervecera Rodenbach fue la primera en acuñar el término Flanders Red Ale, con el objetivo de diferenciar sus cervezas de otro estilo similar, las Oud Bruins, que se caracterizan por ser más maltosas y menos ácidas, y son originarias de Flandes Oriental. Sea como sea, el caso es que en Rodenbach se han especializado en este estilo, y lo decimos en el sentido más estricto del término especializarse pues, aparte de algunas cervezas que elaboran con frutas, todas sus referencias son Flanders Red Ales. De entre ellas, Grand Cru es la más conocida y una de las más premiadas. Como corresponde a su estilo, se elabora por un proceso de fermentación mixta en el que participan principalmente levaduras de los géneros Saccharomyces y Brettanomyces, y bacterias del género Lactobacillus. Las Flanders Red Ales son consideradas las más vinosas de las cervezas, y buena parte de este carácter lo adquieren durante su prolongado periodo de envejecimiento en barricas de roble. Tras esta fase de maduración, la cerveza envejecida se mezcla con cerveza más joven para obtener el equilibrio deseado. Sin duda se trata de un procedimiento complejo y laborioso, pero el resultado merece la pena.

La Rodenbach Grand Cru es una cerveza muy turbia, de un intenso color castaño oscuro con tonos rojizos. Al servirla apenas forma una fina capa de espuma jabonosa y de color beige claro que no resulta muy persistente. En cuanto nos acercamos a la copa, nos deleita con un intenso aroma vinoso que nos transporta a una bodega fría y húmeda, llena de barricas, y que se complementa con un toque de frutos rojos. En boca resulta muy bebible, con un cuerpo ligero y un sabor muy característico, marcado por una acidez punzante, aunque moderada en comparación con otras cervezas agrias, que se equilibra con notas dulces y afrutadas. En el paladar predominan claramente las notas frutales, especialmente uvas y frutas rojas.

Sin duda estamos ante una gran cerveza agria, ideal para los amantes de este tipo de estilos, pero también para los que se inician en los mismos, gracias a su gran calidad y al carácter relativamente moderado de su acidez. Para acompañarla, os recomendamos quesos cremosos como el Brie o el Camembert.

Estilo: Flanders Red Ale
ABV: 6,0 %
Amargor: 35 IBU

miércoles, 25 de abril de 2018

El lado "hoppy" de Cervezas Yakka: Yapale y Serious Rye IPA


Vamos con el segundo episodio de nuestro repaso al surtido de Cervezas Yakka que hace poco recibimos de Taninos Asesinos. Si en la primera entrada dedicada a esta marca hablamos de dos cervezas basadas en la tradición alemana (Mare Nostrum Ale y German Ale Bio), hoy nos transportamos (sensorialmente hablando) al otro lado del charco, porque os presentamos dos cervezas intensamente lupuladas al más puro estilo americano: Yapale, una aromática APA; y Serious Rye IPA, una potente IPA de centeno. Ambas forman parte del catálogo permanente de esta cervecera con sede en la localidad murciana de Jumilla, en una antigua bodega ubicada entre los campos de cultivo que se asientan a los pies del paraje natural de la sierra de El Carche.

Yapale


Cerveza de apariencia atractiva, con un color entre ocre y ámbar muy claro, algo turbia y con reflejos dorados. Al servirla forma una espuma de color blanco hueso, jabonosa y no muy abundante, y sin embargo muy persistente. Su aroma es intenso, un verdadero golpe de lúpulo, dominado por notas de hierba recién cortada al principio, que con el tiempo van dejando algo de espacio a toques de resina y pino, e incluso se puede apreciar un fondo de fruta tropical. En boca percibimos un cuerpo medio y un sabor amargo bastante intenso, más de lo que hacen prever sus 30 IBU. Predominan las notas de hierba, junto a un ligero toque de fruta tropical, y al final aparece un profundo retrogusto a hierba y resina.

Una APA verdaderamente buena, muy recomendable. Merece la pena probarla, sobre todo por su fresco e intenso aroma lupulado, y os podemos asegurar que entra de maravilla. Resultará ideal para acompañar un buen cebiche o un tartar de atún. 

Estilo: American Pale Ale
ABV: 5,1 %
Amargor: 30 IBU
Cereales: Copos de cebada y maltas de cebada Pale, Munich y Carahell
Lúpulos: East Kent Golding, Columbus, Mosaic y Simcoe

Serious Rye IPA


En este caso encontramos una cerveza bastante turbia y de color intenso, entre ámbar oscuro y castaño claro. Su espuma, de color beige claro, es cremosa y resulta bastante persistente. En nariz ofrece un intenso aroma lupulado, con notas cítricas y un toque de resina, envuelto en un contrapunto maltoso dominado por el caramelo, pero también con un toque de bizcocho y un fondo de malta tostada. La sensación en boca es algo astringente, caracterizada por un cuerpo entre medio y denso. En cuanto al sabor, es intenso y bien equilibrado, con un pronunciado amargor pero también un marcado contrapunto dulce. Se distinguen notas de pomelo y naranja amarga, además de toques herbáceos, mientras que la malta se manifiesta en notas de caramelo y bizcocho, entre las que se cuelan los peculiares matices especiados del centeno.

En resumen, una IPA intensa y equilibrada, con el especial toque del centeno y a un paso de ser más bien una Imperial IPA. Puede ser un gran acompañamiento para diferentes tipos de comida de sabor más bien fuerte, especialmente para platos picantes o bastante especiados a base de carnes blancas.

Estilo: Rye IPA
ABV: 7,1 %
Amargor: 71 IBU
Cereales: Malta de centeno y maltas de cebada Pale, Munich, Carahell y Caramunich
Lúpulos: Mandarin, Summit, Chinook, Amarillo y Simcoe (los dos últimos en dry hopping)

lunes, 16 de abril de 2018

Cervezas Yakka, primer asalto: Mare Nostrum Ale y German Ale Bio


Hace unos días llamaron a la puerta de Cervecívoros los Taninos Asesinos, pero tranquil@s, no querían hacernos daño, sino ofrecernos la oportunidad de probar algunas de las referencias de Cervezas Yakka. Y es que Taninos Asesinos, aunque comenzó dedicándose exclusivamente al mundo del vino, ha probado las mieles de la buena cerveza y actualmente ejerce de avanzadilla en Madrid para esta cervecera murciana fundada en 2009. Como podréis imaginar, aceptamos gustosamente su ofrecimiento, y al poco tiempo recibimos el apetecible surtido que podéis ver en la foto que encabeza esta entrada. Lo primero que nos llamó la atención fue el cuidado y estético diseño de sus etiquetas, pero lo importante, como bien sabéis, se encuentra en el interior. Iremos hablándoos de todas estas cervezas en diferentes entradas, pero para empezar vamos a probar dos de las referencias permanentes de Yakka. En primer lugar tenemos Mare Nostrum Ale, una cerveza dorada y refrescante con una de las etiquetas más chulas que hemos visto en mucho tiempo. Y a continuación pasamos a German Ale Bio, una cerveza con sello de producto ecológico, pues tanto las maltas como los lúpulos con los que se elabora son cultivados según los criterios de la agricultura ecológica.

Mare Nostrum Ale


Esta cerveza honra al sol del Mediterráneo que le da nombre con su color oro viejo, casi transparente, con reflejos dorados. Al servirla forma una buena capa de espuma de color blanco hueso, de la cual una pequeña cantidad resulta muy persistente. En nariz encontramos un aroma dominado por notas de hierba y pan, complementadas con toques cítricos, especiados y de flores blancas. Al probarla descubrimos un cuerpo entre ligero y medio, además de cierta astringencia. Su sabor se caracteriza por un dulzor maltoso muy sutil, envuelto en un amargor que, sin ser muy intenso, sí está muy marcado. En el paladar predominan la hierba y las especias, junto a un suave toque de cereal.

Desde luego estamos ante una buena cerveza de sesión, en la que el lúpulo Saaz marca su presencia y hace que algunos aspectos recuerden a una Bohemian Pilsener, con la gran diferencia de que la Mare Nostrum resulta menos maltosa. Puede ser un buen acompañamiento para encurtidos y diferentes tipos de pescados, sobre todo rebozados.

Estilo: Kölsch
ABV: 4,6 %
Amargor: 18 IBU
Maltas: Pilsen, Vienna y Carahell
Lúpulos: Perle, Saaz y Mandarin
Ingredientes adicionales: Flor de azahar

German Ale Bio


En este caso nos encontramos con una cerveza de color entre ámbar oscuro y castaño claro, casi transparente y con reflejos cobrizos. Su espuma, de color entre blanco hueso y beige claro, resulta ser escasa y jabonosa, con lo que se desvanece rápidamente. Presenta un suave aroma dominado por notas de caramelo y corteza de pan, con ligeros toques de fruta madura. En boca nos muestra un cuerpo ligero, y un sabor caracterizado por un amargor torrefacto suave, matizado con cierto toque dulce. Las notas predominantes son corteza de pan y frutos secos, complementadas con toques de caramelo y galleta, mientras que un ligero matiz metálico y un lejano recuerdo a café completan la ecuación.

Interesante cerveza, maltosa pero ligera, con una sensación en boca que recuerda a la de una Lager. Para algunos reunirá las características necesarias para convertirse en una cerveza de sesión para el invierno, mientras que en la mesa hará buena compañía a carnes a la brasa y platos protagonizados por setas de temporada.

Estilo: Altbier
ABV: 5,6 %
Amargor: 20 IBU
Maltas: Vienna, Munich y Crystal
Lúpulos: First Gold

domingo, 8 de abril de 2018

Cervecear en Eslovenia

El dragón, símbolo y protector de Liubliana, capital de Eslovenia

Si estáis planeando vuestro próximo viaje, es probable que Eslovenia no esté entre los primeros destinos de vuestra lista. Sin embargo, el pasado verano tuve la oportunidad de comprobar que este pequeño y joven país (es ligeramente más pequeño que la Comunidad Valenciana y obtuvo la independencia de la antigua Yugoslavia entre 1991 y 1992) esconde bellos paisajes, lugares asombrosos, buenas gentes... y sí, también buena cerveza. En fin, no cabría esperar menos de un país cuyo himno nacional es una canción para brindar, y de hecho se llama Zdravljica, que en esloveno significa "un brindis".

Union Svetlo y
Laško Zlatorog
En general, el panorama cervecero del país está dominado por dos grandes marcas de cerveza industrial: Laško y Union, que actualmente pertenecen a la misma compañía. Ambas marcas elaboran varias cervezas diferentes, si bien las más consumidas son sus respectivas Pale Lagers "estándar", Laško Zlatorog ("orfebre" en esloveno) y Union Svetlo ("luz" en esloveno). Pivovarna Laško, fundada en 1825 en la localidad del mismo nombre, es la mayor y más antigua cervecera del país, y sus cervezas son las más consumidas en la mayor parte del mismo. Pivovarna Union, por su parte, fue fundada en 1846 en Liubliana, la capital de Eslovenia, ciudad en la que es la marca de cerveza más consumida. En 2005, Pivovarna Laško adquirió la mayor parte de las acciones de Pivovarna Union, mientras que en 2015 Heineken International adquirió a su vez la mayor parte de Pivovarna Laško. Finalmente, en 2016 ambas compañías se fusionaron formalmente como Pivovarna Laško Union, propiedad de Heineken International.

La fábrica de Pivovarna Union en Liubliana

Sin embargo, no sólo de cervezas industriales viven los eslovenos. En los últimos años, el panorama cervecero del país no sólo ha presenciado la fusión y adquisición de sus dos mayores cerveceras, sino que además ha sido agitado por la aparición de un buen número de pequeñas cerveceras artesanas. Según comentaban los locales, la crisis económica dejó en paro o en situaciones precarias a muchos jóvenes altamente cualificados, y algunos de ellos han optado por hacerse emprendedores y dedicarse a la elaboración de cerveza para mejorar sus circunstancias, ¿os suena de algo? Los amantes de la buena cerveza se referían a ello como el lado positivo de la crisis. El caso es que, a día de hoy, en Eslovenia se puede disfrutar de excelentes cervezas gracias a cerveceras artesanas como Pelicon, Mali GradTektonik, Hopsbrew, HumanFish, o la que probablemente sea la más prometedora de todas: Reservoir Dogs, grandes especialistas en cervezas lupuladas, de entre las que cabe destacar sus dos referencias más populares, las deliciosas Grim Reaper (American IPA) y Starvation (Imperial Black IPA).

Esta es, en líneas generales, la situación cervecera en Eslovenia. Y por si con esta breve descripción he conseguido que os animéis a visitar este interesante país, a continuación os presento cinco locales por los que podríais pasaros durante esa visita. Cuatro de ellos se encuentran en su acogedora capital, Liubliana, mientras que el último podréis encontrarlo en la pintoresca localidad costera de Piran.

El río Ljubljanica (arriba) atraviesa el centro de la capital eslovena,
mientras que el Castillo de Liubliana (abajo) la preside majestuoso

Pivnica Union



Pivovarniška ulica 2 / Celovška cesta 22, Liubliana
Horario de apertura: De lunes a sábado; de lunes a jueves, 11:00 - 00:00; viernes y sábados, 11:00 - 01:00

Union Pivnica
Selection IPA
Comenzamos con un verdadero templo de la cerveza industrial en plena capital eslovena. Pivnica Union forma parte de las instalaciones de la fábrica de cerveza Union, en la que os podéis apuntar a una visita guiada y que también incluye un museo de la cerveza. La fábrica se encuentra al norte de la ciudad, junto al Parque Tivoli, el mayor pulmón de Liubliana, con lo que es un buen sitio para tomar una caña después de un agradable paseo. Se trata de un bar amplio, con decoración moderna, terraza y una buena selección de comida. En cuanto a la cerveza, el local ofrece una amplia selección de cerveza industrial, tanto en botella como de grifo, sobre todo de la marca Union, pero también de Laško y Heineken. Probé una caña de Union Pivnica Selection IPA, que no estaba mal como cerveza industrial "genérica", aunque como IPA dejaba bastante que desear, entre otras cosas porque apenas olía a lúpulo. Tenía pinta de ser un buen sitio para reunirse con amigos, aunque la atención se podría mejorar y no había demasiado ambiente para ser un sábado por la tarde. El precio, más bien caro, 3 € por la caña.

Gostilna Sokol



Ciril-Metodov trg 18, Liubliana
Horario de apertura: Todos los días; de lunes a sábado, 07:00 - 23:00; domingos, 10:00 - 23:00

Sokol Pale Lager
Pasamos ahora a un local más tradicional en pleno centro histórico de la ciudad, muy cerca del ayuntamiento. Gostilna Sokol es un restaurante de dos pisos con decoración rústica, cerveza propia y sabrosos platos tradicionales eslovenos (y wifi, que también es importante). Sentarse en su agradable terraza a la hora de comer en un día soleado es una apuesta segura. Eso hice yo y os aseguro que no me arrepentí. El plato principal fue una kranjska klobasa, salchicha tradicional de la zona central del país, de sabor relativamente suave pero muy contundente. De postre elegí gibanica, una tarta caliente originaria del noreste de Eslovenia pero que actualmente es todo un postre nacional, se trata de una auténtica bomba con capas de manzana, pasas, nueces y queso. Para terminar, hasta el café estaba muy bueno. En cuanto a la cerveza, había dos cervezas de la casa en barril para elegir, una Pale Lager y una Dark Lager. Elegí una pinta de la Pale Lager de Sokol, que no es nada del otro mundo, pero es una buena cerveza suave para calmar la sed o para acompañar la kranjska klobasa. Los precios no están nada mal para estar en pleno centro de la ciudad, 17,10 € por la comida, la cerveza y el café.

Mi porción de gibanica. Apetecible, ¿verdad?

Patrick's Irish Pub


Prečna ulica 6, Liubliana
Horario de apertura: Todos los días; de lunes a miércoles, 16:00 - 01:00; de jueves a sábado, 12:00 - 01:00; domingos, 16:00 - 00:00

Entrando en el Patrick's Irish Pub

Como en casi cualquier ciudad que se precie, en Liubliana hay algún que otro pub de estilo irlandés, y probablemente el mejor de todos ellos es el Patrick's Irish Pub, ubicado junto al centro de la ciudad, aunque un poco escondido. Entrar en este local es casi como meterse en una cueva, en la calle sólo veréis un par de carteles que indican su presencia, y tendréis que bajar unas angostas escaleras para adentraros en este encantador y auténtico irish pub. El surtido de cervezas en botella es muy completo, con clásicos belgas y británicos, pero también una buena selección craft. Y los barriles no se quedan atrás, de sus 11 grifos manan cervezas artesanas tanto eslovenas como extranjeras, clásicos británicos e incluso sidra. Mi elección fue una Session IPA, la Combat Wombat de HumanFish, suave pero realmente muy buena. Hay que decir que no había demasiado ambiente, pero aparte de eso se trata de un acogedor local para disfrutar de una gran cerveza escuchando buena música rock. Además, los precios son verdaderamente buenos, 3,80 € por una pinta de cerveza artesana.

La barra del Patrick's Irish Pub y parte de su surtido de botellas

Sir William's Pub



Tavčarjeva ulica 8a, Liubliana
Horario de apertura: Todos los días; de lunes a viernes, 08:00 - 01:00; sábados, 10:00 - 01:00; domingos, 17:00 - 01:00

La única bomba para casks
de Eslovenia y mi media
pinta de Hopsbrew Porter
recién salida de ella
Y para terminar la ruta por Liubliana nos vamos al que según todas las críticas (y mi propia experiencia no lo desmiente en absoluto) es el mejor local cervecero de toda la ciudad, y seguramente de todo el país. Me refiero a Sir William's Pub, un pequeño local con un estilo similar al de un pub inglés que se encuentra a sólo unos pocos minutos andando hacia el norte desde el centro histórico. Se trata de un bar tranquilo y agradable, con wifi, una pequeña terraza y un personal atento, amable y bien informado. Y por supuesto con una magnífica oferta de cerveza. Por un lado está el amplio abanico de cervezas en botella, que incluye un buen número de clásicos internacionales, principalmente europeos. Por otro están sus 14 grifos, que ofrecen un incomparable surtido de cervezas artesanas eslovenas. Además, uno de estos grifos es en realidad una bomba manual para servir cerveza envasada en cask, la única en toda Eslovenia. Y los precios tampoco están mal, media pinta de The 3rd Pill, una rica American IPA de Pelicon, valió 2,70 €, mientras que otra media pinta, en este caso de Hopsbrew Porter, la referencia disponible en cask en aquel momento, valió 3,00 €.

Estas no son bombas para casks aunque lo parezcan, pero sin duda son un detalle muy británico

Cafinho Piran


Prvomajski trg 3, Piran
Horario de apertura: Todos los días, 07:00 - 03:00

Paseando junto al mar en Piran, al fondo se intuye
la maraña de terrazas entre las que se encuentra Cafinho

Algunas craft beers eslovenas
que pude probar en Cafinho
(de arriba a la izquierda a abajo
a la derecha): Reservoir Dogs
Grim Reaper, Tektonik Iggy,
HumanFish SIPA y Mali Grad
Pale Ale
Finalmente, dejamos la ciudad y nos vamos a la pequeña pero encantadora región costera de Eslovenia, el norte de la península de Istria. La localidad más turística y pintoresca de esos 46,6 km de costa es Piran (o Pirano en italiano, que es lengua cooficial en la región), un pequeño pueblo apretujado en un estrecho cabo que se adentra en el Adriático. Si camináis junto al mar por la parte sur de Piran, os encontraréis con un paseo abarrotado de bares y restaurantes con terrazas que se extienden hasta pocos metros de las olas. Entre ellos, es muy probable que uno llame vuestra atención gracias a una serie de carteles de conocidas marcas de craft beer. Se trata de Cafinho, un bar agradable y acogedor, con personal bien informado y sobre todo muy agradable, y siempre con los mejores clásicos del rock de fondo. La oferta de comida no es especialmente amplia ni variada, pero os puedo decir que el sándwich Boss está bastante bueno, y será una gran elección si queréis tomar algo no muy abundante pero sí contundente. Con las cervezas, la cosa cambia, no hay mucha elección en cerveza de barril, pero sí un buen surtido de botellas, especialmente de cervezas artesanas eslovenas. Dejaos aconsejar por el personal y sentaos en la terraza a disfrutar de la puesta de sol, os aseguro que no os arrepentiréis. En este caso no puedo daros ningún precio concreto, pero sí deciros que eran muy razonables.

Piran visto desde la orilla del mar (arriba) y desde su muralla (abajo)

Por el momento, eso es todo lo que os puedo contar sobre el panorama cervecero en Eslovenia. Espero que esta entrada sirva para animaros a visitar este "paraíso desconocido", puedo aseguraros que vale la pena y que tiene muchos rincones encantadores que descubrir, y ya veis que no vais a tener que pasar sed, el resto queda en vuestras manos.

sábado, 31 de marzo de 2018

Edge Brewing Vintage 2017 Master Blend Bourbon Barrel Aged, petróleo al bourbon


Para aquellos que no conozcan Edge Brewing, se trata de una cervecera artesana con sede en Barcelona, fundada en 2013 por dos norteamericanos, Scott Vanover y Alan Sheppard. Scott estaba fascinado por la revolución craft beer que había tenido lugar en su país, y quería iniciar una aventura cervecera en un lugar donde dicha revolución aun se encontrase en una fase temprana. Tras un tiempo viajando por el mundo, el lugar elegido fue Barcelona, y Alan fue fichado como maestro cervecero para coliderar el proyecto. En su breve trayectoria, Edge Brewing ya ha cosechado reconocimientos de gran prestigio internacional, compite con las grandes cerveceras industriales en pleno centro de Barcelona y crea cervezas de primera calidad en una amplia variedad de estilos. La que probamos hoy es Vintage 2017 Master Blend Bourbon Barrel Aged, una Imperial Stout envejecida durante 14 meses en barriles de bourbon de las destilerías Jim Beam y Buffalo Trace.

El aspecto de esta cerveza se caracteriza por un profundo e impenetrable color negro, y sobre ella sólo se forma una pequeña cantidad de espuma jabonosa de color entre beige y castaño claro, que desaparece en poco tiempo. En nariz nos ofrece un aroma intenso y complejo, cargado de notas de chocolate, bourbon, frutas rojas, tofe, caramelo, vainilla y fruta escarchada, con toques de especias y madera. Al probarla nos encontramos con un cuerpo denso, una textura sedosa y una calidez alcohólica bastante notable, aunque se puede decir que el alcohol está bien integrado. Su sabor se caracteriza por un dulzor bastante intenso al principio, que al final del trago da paso a un suave amargor cafetoso que deja cierta sensación de sequedad. Lo primero que encuentra el paladar es chocolate y bourbon, pero el retrogusto está cargado de café y especias, con toques de caramelo y tofe.

Amig@s amantes de los "petrolacos", no dejéis de probar esta cerveza. Es una Imperial Stout verdaderamente buena, intensa y envuelta en una deliciosa complejidad gracias a su proceso de envejecimiento en barricas de bourbon. Una cerveza como esta puede ser un gran acompañamiento para postres a base de fruta, caramelo o chocolate, y por supuesto resulta excelente como digestivo o como postre en sí misma. 

Estilo: Russian Imperial Stout - Specialty Wood-Aged Beer
ABV: 12,3 %
Amargor: 49 IBU

jueves, 22 de marzo de 2018

CREW Republic In Your Face, un auténtico golpe de lúpulo


Como todos sabéis, Alemania es uno de los países con una tradición cervecera más antigua y arraigada, y como ya hemos comentado en alguna ocasión, a pesar de su gran apego a la tradición este país tampoco es ajeno a las tendencias contemporáneas del mundo de la cerveza. Buen ejemplo de ello es CREW Republic, uno de los mayores exponentes de la craft beer hecha en Alemania. Esta cervecera fue fundada en 2011 en la ciudad de Múnich, inicialmente con el nombre de "Crew AleWerkstatt", por Mario Hanel y Timm Schnigula. Tras un año viajando por el mundo y disfrutando de excelentes cervezas craft, estos dos amigos decidieron que las cervezas alemanas eran aburridas y monótonas, y que eso era algo que ellos podían cambiar, de modo que dejaron sus trabajos y se pusieron a elaborar cerveza en un pequeño apartamento. Al cabo de un tiempo lograron hacer una cerveza con el nivel de calidad que se habían propuesto y, tras las habituales dificultades iniciales, sus referencias empezaron a cosechar un gran éxito. Tanto fue así que en 2015 dejaron de trabajar en la fábrica de otra cervecera y pusieron en marcha sus propias instalaciones. La cerveza que os traemos hoy es una de sus creaciones más recientes, pero resulta un fiel reflejo de su carácter y de la influencia de la revolución craft beer americana en el mismo. Se trata de In Your Face, una deliciosa American IPA al más puro estilo West Coast.

Cuando servimos esta IPA, nos encontramos con una cerveza turbia, de color ocre con reflejos anaranjados. Se forma una cantidad moderada de una espuma de color blanco hueso, de la que una fina capa persistirá hasta el final. Al acercar la nariz, esta cerveza hace honor a su nombre y nos pega un fuerte golpe de lúpulo "en toda la cara", encontramos un aroma intenso y delicioso en el que destacan notas de cítricos, resina y pino, aunque también se distingue un toque de hierba, y con el tiempo aparecen además frutas tropicales y drupáceas. En boca presenta un cuerpo medio y un sabor bastante intenso, protagonizado por un amargor decidido aunque sin llegar a ser demasiado fuerte, complementado con un toque dulce. Destacan los cítricos y las frutas tropicales, pero también encontramos notas herbáceas y un ligero contrapunto maltoso caracterizado por toques de bizcocho y miel suave. El final del trago es intenso, complejo y duradero, provocando un irrefrenable deseo de dar el siguiente sorbo.

En pocas palabras, una gran cerveza, un excelente ejemplo de American IPA que a pesar de ser intensa y compleja entra de maravilla, tanto que verdaderamente da pena cuando se acaba. Lo mejor para acompañarla serán platos de origen asiático, como por ejemplo unos noodles con gambas o con pollo y verduras.

Estilo: American IPA
ABV: 6,8 %
Amargor: 70 IBU
Lúpulos: Centennial, Chinook, Simcoe, Citra y Herkules
Maltas: Pilsener, Munich y Crystal

martes, 13 de marzo de 2018

El surtido completo de Morriña



En esta entrada vamos a darle un repaso a las tres referencias de la marca Morriña, responsabilidad de Lucus Gourmet S.L., una empresa nacida en 2014 en el municipio de Quiroga, al sur de la provincia de Lugo. Con su eslogan "Cerveza Emocional", su nombre que hace referencia a la nostalgia de la tierra propia de los gallegos, y sus etiquetas basadas en la orfebrería tradicional gallega, esta marca busca un claro y fuerte vínculo con su tierra. Algo que se complementa con el uso de licor café, una bebida tradicional y muy popular en Galicia, en su receta insignia, la Vintage. Veamos como son esta cerveza y sus dos compañeras.

Rubia


Como su nombre anticipa, es de color dorado claro y perfectamente transparente. Su espuma es blanca y jabonosa, muy abundante y persistente. En nariz es suave y sencilla, con toques de hierbas y limón. En boca es ligera, fresca y muy carbónica, con un sabor caracterizado por una acidez y un amargor suaves. Se distinguen las mismas notas que en nariz, herbales y cítricas, aunque al final aparece un regusto terroso de levadura.

Una Pale Lager correcta, sin más. Su lugar más natural será como cerveza de sesión, aunque también puede funcionar acompañando a pescados a la plancha y mariscos.

Estilo: Pale Lager
ABV: 5,2 %
Amargor: 22 IBU

Doble


En este caso se trata de una cerveza también transparente pero de color ámbar claro. Su espuma es más o menos abundante pero poco persistente, de color beige claro. En su aroma destacan notas maltosas de azúcar quemado y caramelo, además de toques licorosos y herbáceos. Tiene un cuerpo ligero y un sabor principalmente dulce, un poco empalagoso, sin apenas amargor y con un final algo seco. Recuerda a cereal, miel y fruta madura, además de los toques licorosos y herbáceos que ya se notaban en nariz.

Resulta una cerveza un poco indefinible, quizá lo más cercano sea una Doppelbock. Es más bien empalagosa, no muy diferente de las "premium lagers" industriales. Resultará más bien difícil de maridar, aunque quizá funcione con un queso fuerte o una carne roja a la plancha. Realmente donde más encajará será en un pub una noche de fiesta.

Estilo: Doppelbock
ABV: 7,2 %
Amargor: 22 IBU

Vintage


Esta cerveza tiene un color caoba intenso, casi negro, con reflejos castaños. Su espuma de color beige es abundante y cremosa, además de bastante persistente. En nariz recuerda a caramelo y café, y se nota también un aroma relativamente fuerte a alcohol, además de toques más suaves de chocolate y tofe. Su cuerpo es denso y su sabor, aunque de entrada es bastante dulce, está dominado por un amargor cafetoso. En el paladar destacan el café y el cacao, acompañados de toques de caramelo y frutos secos. La calidez alcohólica está muy presente en todo el trago.

Básicamente una Porter correcta, aunque quizá demasiado alcohólica, muy influenciada por el licor café añadido. Los postres a base de crema pueden ofrecer un buen maridaje para esta cerveza.

Estilo: American Porter
ABV: 6,2 %
Ingredientes adicionales: Licor café y canela

jueves, 1 de marzo de 2018

Chimay Grand Réserve 2014, un lujo belga


Amig@s cervecívor@s, hoy toca clásico, un clásico trapense para más datos. No es la primera vez que hablamos de Chimay, las cervezas elaboradas por los monjes trapenses en la Abadía de Notre-Dame de Scourmont, en el municipio belga de Chimay. Pero si anteriormente habíamos probado la Chimay Première o Chimay Roja, una Belgian Dubbel, en esta ocasión subimos la intensidad y probamos Chimay Grand Réserve, también conocida como Chimay  Azul, que es un gran ejemplo de Belgian Dark Strong Ale. Y lo de que sea un clásico no lo decimos nosotros, esta cerveza está incluida en la obra "Great Beer Guide. 500 Classic Brews" del maestro Michael Jackson. Se trata de una cerveza que los monjes trapenses elaboraron por primera vez en 1948 como cerveza especial de Navidad, pero su popularidad hizo que acabase siendo la referencia más emblemática de la abadía. Como curiosidad, podéis encontrarla en diferentes formatos, desde las clásicas botellas de 33 y 75 cL, hasta la botella tipo Mathusalem de 6 L, ideal para una ocasión muy especial. Además, existe una versión algo más fuerte, envejecida en barrica de madera. Dado que en este tipo de cervezas puede haber diferencias importantes entre lotes y en función del tiempo de maduración, os diremos que esta entrada se basa en la edición del 2014 catada a mediados de 2017.

Se trata de una cerveza algo turbia, de intenso color castaño oscuro. Al servirla, obtenemos una cantidad moderada de espuma de color beige, la mayor parte de la cual se desvanece bastante rápido, dejando una fina capa que sí se mantiene durante un buen rato. Cuando la olemos, encontramos un intenso y complejo aroma. Se distinguen notas frutales, con toques de uva al principio y frutos rojos tras dejarla reposar y ganar temperatura. Sin embargo, lo que más destaca son las notas maltosas como caramelo, tofe o licor, e incluso un toque de chocolate y madera. En boca es densa y untuosa, con una calidez alcohólica intensa pero que no llega a ser desagradable. Su sabor es fuerte, dominado por un dulzor maltoso, aunque también se percibe un amargor suave pero muy presente. El paladar se ve envuelto en una compleja mezcla de fruta madura, caramelo, oporto, tofe y especias.

Un auténtico clásico digno de serlo, un verdadero cervezón que tod@ amante de las cervezas fuertes tiene que probar. Así que ya sabéis, si por algún motivo nunca la habéis probado, no esperéis más, porque además es una de las trapenses más fáciles de conseguir en España. Cuando lo hagáis, tened en cuenta que es una cerveza para tomar a pequeños sorbos, preferiblemente en un día frío mientras disfrutáis de una buena película o un buen libro. En la mesa, combina a la perfección con carnes rojas y quesos grasos y fuertes, como los quesos azules.

Estilo: Belgian Dark Strong Ale
ABV: 9,0 %
Amargor: 35 IBU
Cereales: Trigo y malta de cebada
Ingredientes adicionales: Azúcar

miércoles, 21 de febrero de 2018

Delirium Tremens, un clásico que te hará alucinar


Hoy vamos a probar uno de esos clasicazos belgas que ya campaban por las cervecerías españolas desde mucho antes de que nuestra cultura cervecera empezara a ampliarse. Hablamos de Delirium Tremens, la referencia más famosa y destacada de Brouwerij Huyghe, fundada en 1906, aunque esta cerveza elaborada con tres levaduras diferentes no fue creada hasta 1989. Desde entonces ha ganado fama y adeptos, y año tras año ha recibido numerosos premios internacionales. Su popularidad entre el gran público se debe en parte a su peculiar estética, con una botella pintada de tal forma que parece de cerámica, además de los icónicos elefantes rosas de su etiqueta. Estos últimos están relacionados con su nombre; delirium tremens significa "delirio tembloroso" y hace referencia a la tercera y más aguda fase del síndrome de abstinencia que se da en los casos más graves de alcohólicos en rehabilitación. El delirium tremens incluye varios síntomas, entre los que destacan perturbadoras alucinaciones, las cuales han sido representadas como elefantes rosados en determinadas obras literarias y cinematográficas. Dragones y cocodrilos danzarines completan la escena, acompañados de una hilera de pájaros dorados en referencia a la famosa película de Alfred Hitchcock "Los pájaros", pues las alucinaciones del delirium tremens suelen ser aterradoras para quien las padece. Desde luego su exterior nos habla del lado más oscuro de las bebidas alcohólicas, pero su interior es un ejemplo de su cara más amable (y sabrosa).

Se trata de una cerveza casi transparente, de color a medio camino entre oro viejo y ámbar claro. Su espuma de color beige claro es abundante, cremosa y persistente. Presenta un aroma complejo, con una clara influencia de la levadura, en el que se distinguen notas frutales como el plátano, especias como el clavo, tofe, pan y cierto toque licoroso. En boca despliega un cuerpo entre medio y denso, envuelto en un sabor intenso, predominantemente dulce, sólo con cierto amargor final muy moderado. Resulta algo seca y presenta una calidez alcohólica bastante marcada. En el paladar es bastante compleja, igual que en nariz, con notas licorosas, frutales y especiadas, además de toques de miel, tofe y pan.

La verdad es que la Delirium Tremens está realmente bien, hay quien opina que está entre los mejores ejemplos de su estilo, aunque personalmente consideramos que le sobra algo de carácter alcohólico. El mejor acompañamiento para esta cerveza serán alimentos de sabor fuerte, como carnes rojas o quesos azules.

Estilo: Belgian Golden Strong Ale
ABV: 8,5 %
Amargor: 26 IBU

viernes, 9 de febrero de 2018

To Øl Black Malts & Body Salts, no sigas leyendo si sólo te gustan las cervezas suaves


Aunque hemos tenido la suerte de probar varias referencias de la cervecera nómada danesa To Øl, nunca le habíamos dedicado una entrada, un imperdonable error que hoy solucionamos con una de sus cervezas más celebradas. La historia de To Øl (nombre que significa "dos cervezas" en danés) comienza en 2005, cuando dos compañeros de instituto, amantes de la cerveza y descontentos con las cervezas industriales que copaban el mercado danés, las cuales consideraban insulsas y aburridas, comenzaron a experimentar con el arte de hacer cerveza. No fue hasta 2010 cuando su trabajo se materializó en la comercialización de su primera cerveza y, aunque desde 2016 sólo uno de sus dos fundadores sigue a bordo del proyecto, To Øl no ha dejado de jugar con los límites de la esta bebida, siempre buscando recetas originales, atrevidas, sorprendentes e incluso delirantes. Gracias a ello, actualmente se la considera una de las mejores cerveceras del mundo y sus referencias se exportan a más de 40 países. La cerveza que probamos hoy es un buen ejemplo de la filosofía y el saber hacer de To Øl: Black Malts & Body Salts, considerada una de las mejores Black IPAs del mercado. Se trata más concretamente de una Imperial Black IPA con café que se elabora en De Proef Brouwerij, una cervecera dedicada exclusivamente a la producción de cerveza para terceros, ubicada a las afueras de la ciudad belga de Gante.

He aquí una cerveza de color caoba intenso, prácticamente negro, con reflejos cobrizos y sin apenas turbidez. Su espuma color café con leche es más bien escasa pero bastante persistente. En nariz nos deleita con un aroma penetrante, lleno de notas de café, cacao, caramelo, miel, tofe, licor y resina. Al probarla percibimos un cuerpo de densidad media, y un sabor fuerte en el que se mezclan un dulzor licoroso y un característico amargor cafetoso. Esta cerveza envuelve el paladar durante un buen rato en notas de licor, café, cacao, tofe y un toque de resina.

Como no podía ser de otra forma tratándose de una buena Imperial Black IPA, esta cerveza es un auténtico bombazo de aroma y sabor, aunando las máximas expresiones del lúpulo y la malta, aunque es esta última la que predomina. No apta para amantes de lo sutil, hará las delicias de los cervecívoros que gustan de sensaciones fuertes como las que proporcionan las Imperial Stouts o las Barleywines. Sin duda es una cerveza de sobremesa, para tomar con calma, quizá acompañada de un buen trozo de tiramisú o de carrot cake.

Estilo: Imperial Black IPA
ABV: 9,9 %
Amargor: 120 IBU
Cereales: Malta de cebada, cebada tostada y copos de avena
Ingredientes adicionales: Azúcar moreno sin refinar y café

miércoles, 31 de enero de 2018

Straffe Hendrik Quadrupel, una auténtica joya belga


La cervecera De Halve Maan (en holandés "la media luna") es la última que queda en activo en el centro de la bella ciudad belga de Brugge, más conocida como Brujas en español. Se tiene constancia de que esta fábrica ya estaba en funcionamiento en 1546, y desde 1856 pertenece a sus actuales propietarios, la familia Maes-Vanneste. En la actualidad, De Halve Maan produce cerveza bajo dos marcas diferentes, cada una de las cuales incluye dos referencias permanentes. Las dos cervezas más "suaves", una Belgian Blond Ale y una Belgian Dubbel, se comercializan con la marca Brugse Zot. Y por otro lado está Straffe Hendrik, la marca que lucen las cervezas de mayor graduación, una Belgian Tripel de 9 % ABV y la cerveza a la que está dedicada esta entrada, la mayor de la familia: Straffe Hendrik Quadrupel 11°. Esta cerveza, lanzada por De Halve Maan en 2010, pertenece al estilo Belgian Dark Strong Ale, más conocido como Quadrupel por los amantes de las cervezas de abadía, y se encuentra entre las mejor valoradas dentro del mismo. Eso es mucho decir, sobre todo si consideramos la gran variedad existente de magníficas cervezas belgas de abadía y lo exigentes que son los entendidos en las mismas. Más aun si tenemos en cuenta que a este estilo en concreto pertenecen algunas de las mejores cervezas del mundo, con las cuales la Straffe Hendrik Quadrupel compite de igual a igual.

Esta cerveza es de un intenso color castaño oscuro con reflejos rojizos, coronada por una gruesa y cremosa capa de espuma de color beige, densa y persistente. Su aroma es delicioso y complejo, muy influenciado por la levadura, con notas de plátano, especias, pan, caramelo y un suave toque licoroso. Presenta un cuerpo entre ligero y medio, sobre el que se apoya su intenso sabor, dominado por el dulzor aunque con un punto de amargor final que aporta cierto equilibrio. En el paladar se hace notar de nuevo su carácter decididamente complejo. Las notas dominantes son el chocolate y el cacao, acompañados de pan tostado, levadura, caramelo, hierbas, anís y otras especias. También se percibe cierta calidez alcohólica, aunque el 11 % ABV de esta cerveza está perfectamente integrado.

Sin duda un cervezón, un placer para los sentidos, sobre todos para los fans de los estilos belgas de abadía. Se trata probablemente de una de las mejores Quadrupels que existen, una joya que en la mesa puede acompañar de forma magistral a carnes rojas a la plancha o guisadas, setas, quesos cremosos e incluso postres suaves de chocolate.

Estilo: Belgian Dark Strong Ale
ABV: 11,0 %
Amargor: 35 IBU

miércoles, 24 de enero de 2018

Guinness Original, un guiño histórico de la marca más famosa del mundo


Hoy toca probar un verdadero clásico, Guinness Original, una de las Dry Stouts de la marca que ha popularizado este estilo de origen irlandés por todo el mundo. Y es que en Irlanda cerveza es casi sinónimo de Guinness, y en el resto del mundo Guinness es sinónimo de Irlanda, y viceversa. Pocas cervezas, por no decir ninguna, tienen un carácter tan simbólico y un vínculo geográfico y social tan marcado como Guinness, en parte porque pocas han tenido o tienen un marketing tan bueno como el de esta marca. Tanto es así que la Guinness Storehouse, el museo ubicado en St. James's Gate, en pleno centro de Dublín, junto a la fábrica fundada en 1759, es la mayor atracción turística de la ciudad. Una de las señas de identidad de Guinness es que todas sus cervezas se siguen elaborando en St. James's Gate, pero la verdad es que se consume demasiada Guinnes alrededor del mundo como para que esto sea totalmente cierto. Según cuentan (ojo, no tenemos información precisa ni verificada respecto a este punto), en la vieja fábrica de Dublín se elabora un concentrado de mosto que después es distribuido a diferentes cerveceras de todo el mundo, donde es diluido para luego llevar a cabo el proceso de fermentación. En el caso de la cerveza que probamos hoy, su etiqueta indica que ha sido producida en Bélgica, eso sí, "bajo la supervisión" de Guinness & Co. Dejando a un lado los detalles acerca de su procedencia, la Guinness Original es una Irish Dry Stout al igual que la archiconocida Guinness Draught, el paradigma de este estilo, de la cual la separan sutiles diferencias. Según Guinness, esta cerveza está basada en una receta de 1821, la Guinness Superior Porter, precursora de todas las Guinness que conocemos hoy en día.

Se trata de una cerveza de color caoba intenso, casi negro, con reflejos rojizos. La espuma, de color canela, es más bien escasa y desde luego muy poco persistente. En nariz encontramos un aroma marcadamente maltoso, agradable aunque sin ser nada espectacular. Predominan el regaliz y el torrefacto, acompañados de notas de cacao, café y caramelo, además de un ligero toque de frutas rojas. La sensación en boca es de cuerpo entre medio y denso. En cuanto al sabor, la entrada se caracteriza por un marcado dulzor maltoso, mientras que el final es amargo y seco con recuerdos a cacao. En general, notas de cacao, torrefacto, regaliz, café y pan son las que dominan en el paladar.

En fin, no es ninguna obra maestra pero tampoco está nada mal, se trata de una cerveza perfectamente correcta para su estilo. Hay varias posibilidades muy diferentes para maridar este clásico, desde guisos de carne a postres a base de chocolate, sin olvidarse de la sorprendentemente buena pareja que hacen algunos mariscos con las Dry Stouts.

Estilo: Irish Dry Stout
ABV: 5,0%
Maltas: Malta de cebada y cebada tostada

lunes, 15 de enero de 2018

Achel 8° Blond, insignia de una abadía renacida de sus cenizas


Si bien actualmente hay 11 cerveceras de 5 países diferentes distinguidas con el sello "Authentic Trappist Product" de la Asociación Internacional Trapense, la mayoría nos hemos "criado" en este mundillo oyendo hablar de sólo 7 cerveceras trapenses, casi todas belgas (siendo la única excepción la holandesa Bierbrouwerij De Koningshoeven, más conocida por su marca "La Trappe"). Una de esas 7 cerveceras trapenses originales es la Brouwerij der Sint-Benedictusabdij de Achelse Kluis, un nombre que quizá no os suene mucho, aunque es probable que la cosa cambie si aclaramos que se trata de la artífice de las cervezas Achel. La historia de la abadía Sint-Benedictusabdij de Achelse Kluis, ubicada en la localidad belga de Achel (muy próxima a la frontera con los Países Bajos), se remonta al año 1648, aunque la producción de cerveza en la misma no comenzó hasta 1852. Lamentablemente, no sólo la producción de cerveza, sino toda la actividad de la abadía cesó en 1914, año en que los monjes se vieron obligados a abandonarla debido a la ocupación alemana durante la Primera Guerra Mundial. Los alemanes desmantelaron la cervecera poco después, en 1917, para apropiarse del cobre con el que estaban construidos los tanques para la elaboración de cerveza. Tras la Segunda Guerra Mundial, entre 1946 y 1952, se construyó una nueva abadía, aunque la cervecera no fue reconstruida hasta 1998. La cerveza que vamos a probar hoy, Achel 8° Blond, empezó a producirse poco después, en el año 2001, y hoy en día es la referencia más conocida de Achel. 

Esta cerveza trapense es de un intenso color dorado y casi transparente pues está filtrada, aunque no pasteurizada, de modo que mantiene algo de levadura viva en su interior. Su espuma de color blanco hueso es abundante y persistente. En nariz nos ofrece un agradable aroma especiado con notas frutales y toques de bizcocho y tofe. Ya en boca encontramos que tiene un cuerpo sedoso, entre ligero y medio, y que su 8 % de alcohol está perfectamente integrado. Su sabor está protagonizado por un dulzor suave, acompañado de un ligero amargor. En el paladar predominan el bizcocho y las notas frutales.

Desde luego una cerveza realmente rica, pero también peligrosa. Su textura sedosa y su sabor suave te enganchan y cada trago pide uno más, pero no olvidéis que no es precisamente una cerveza de sesión. Por ese motivo, lo mejor es que no la toméis sola, un acompañamiento ideal será una tabla de quesos, especialmente con quesos fuertes y grasos.

Estilo: Belgian Golden Strong Ale
ABV: 8,0 %
Amargor: 20 IBU

lunes, 1 de enero de 2018

Aventinus: un nombre histórico, dos grandes cervezas


No es la primera vez (ni será la última, seguramente) que hablamos de Schneider Weisse, una de nuestras cerveceras favoritas en lo que a cerveza de trigo se refiere. Hasta el momento les habíamos dedicado nada menos que cuatro entradas (TAP1, TAP2, TAP5 y TAP7), y sin embargo nunca habíamos hablado de dos de sus cervezas más conocidas y emblemáticas: las Aventinus. Estas dos complejas e intensas cervezas deben su nombre a Johannes Aventinus, seudónimo de Johann Georg Turmair, un relevante historiador, humanista y filólogo alemán cuyo retrato solía aparecer en las etiquetas de estas cervezas, y que a su vez utilizaba el nombre Aventinus por tratarse de la versión latinizada del topónimo de su lugar de nacimiento, la ciudad bávara de Abensberg. La primera de estas dos joyas es TAP 6 Unser Aventinus, producida por primera vez en 1907, lo que la convierte en la primera Doppelbock de trigo con fermentación tipo Ale de la historia, o dicho de otra forma, la fundadora del estilo Weizenbock. Por otra parte tenemos la Aventinus Eisbock, nacida casi un siglo más tarde, en 2002, como una versión Eisbock de la Aventinus original. Para elaborar esta cerveza se toma como base una Weizenbock, que es sometida al auténtico proceso de destilado por congelación propio de las Eisbock, lo que la hace aun más intensa y elimina la fase de fermentación en botella. Por este motivo, podéis encontrarla clasificada en cualquiera de estos dos estilos, siendo en realidad una mezcla de ambos. 

TAP 6 - Unser Aventinus


Se trata de una cerveza de intenso color castaño oscuro, coronada por una capa mediana de espuma de burbuja fina, cremosa y persistente, de color entre blanco hueso y beige claro. Su aroma está claramente dominado por el plátano en un principio, pero según va ganando temperatura se abren paso otras notas frutales y un marcado toque de pan, además de suaves recuerdos a licor y especias. En boca nos ofrece sensaciones intensas, con un cuerpo de medio a denso y un sabor fuerte, marcadamente dulce aunque sin empalagar, y con cierta calidez alcohólica. En el paladar apreciamos una rica gama de notas como caramelo, licor, fruta madura, vainilla, bizcocho y hasta un suave toque de pimienta.

La TAP 6 es cálida y sedosa, auténtico pan líquido, una verdadera delicia para los amantes de las cervezas de trigo que gusten de las sensaciones fuertes. Además, es un excelente acompañamiento para carnes rojas asadas o quesos azules.

Estilo: Weizenbock
ABV: 8,2%
Amargor: 16 IBU
Lúpulos: Hallertauer y Herkules
Cereales: Maltas de trigo y cebada al 50%


Aventinus Eisbock


De nuevo encontramos un color castaño oscuro, perfectamente transparente, sin turbidez. Su espuma, de color beige claro, es más bien escasa y poco persistente. En nariz nos ofrece un aroma fuerte y complejo, dominado por notas licorosas, oporto y notas especiadas como el anís, con toques de frutas rojas, chocolate, caramelo y ligeros recuerdos a ahumado y chicle. En boca presenta un cuerpo denso, meloso, y un intenso sabor predominantemente dulce, envuelto en una calidez alcohólica marcada pero bien integrada. Dominan de nuevo el licor y las hierbas y especias, acompañadas de toques de chocolate, caramelo y oporto.

Otro auténtico cervezón, deliciosamente compleja y con un punto más de intensidad que la TAP 6. Para acompañarla, resultan ideales los postres de sabor complejo, preferiblemente postres calientes. Un buen strudel, Christmas pudding o algún dulce a base de mazapán y chocolate serán buenas elecciones.

Estilo: Weizenbock - Eisbock
ABV: 12,0 %
Amargor: 15 IBU
Lúpulos: Hallertauer y Herkules
Cereales: Maltas de trigo y cebada