domingo, 13 de diciembre de 2015

Cerveceando en Hamburgo

Este verano he tenido la suerte de poder visitar fugazmente Hamburgo. Esta ciudad-estado del norte de Alemania carece de la conocida tradición cervecera de Múnich o el carisma cosmopolita de Berlín, pero no por ello deja de ser una ciudad pintoresca e interesante, con muchos atractivos para los visitantes en general y para los amantes de la cerveza en particular. Con sus más de un millón y medio de habitantes (más de cuatro millones en el área metropolitana) es la segunda ciudad más poblada de Alemania, sólo superada por Berlín. Posee además el PIB más alto del país, gracias en gran medida a la intensa actividad de su puerto, el segundo más importante de Europa y noveno del mundo. Si tenéis la oportunidad de visitar Hamburgo, no dejéis de acercaros a su estación marítima, el Landungsbrücken, y si es posible, no descartéis la posibilidad de un paseo en barco por el Elba, sin duda es una experiencia que merece la pena. Pero vamos al tema, que nos conocemos, y es que Hamburgo tiene una historia cervecera que se remonta a hace más de un milenio, cuando las amas de casa elaboraban una rudimentaria cerveza para consumo doméstico. Ya en el siglo XIII, se fundaron las primeras cerveceras propiamente dichas y la ciudad llegó a gozar de gran esplendor como productora de cerveza. Tras una serie de altibajos en esta industria, la situación actual parece prometedora, gracias en parte a la aparición de nuevas cerveceras al amparo del movimiento craft beer. Dicho esto y volviendo a la posibilidad de una hipotética visita a Hamburo, seguro que no querréis perderos sus mejores rincones cerveceros, ¿verdad? Pues entonces seguid leyendo, a continuación os cuento mi experiencia en cinco lugares que ningún cervecívoro que pise Hamburgo debería perderse.

Landungsbrücken

Paulaner's Miraculum


Kirchenallee 47, 20099
Parada de metro: Hauptbahnhof Süd (También Hauptbahnhof y Hauptbahnhof Nord)

Seguro que tod@s conocéis Paulaner, la mítica cervecera fundada en Múnich en 1634 que actualmente forma parte del grupo Heineken. Su fábrica y sede central se encuentra en la capital bávara (y se puede visitar, una experiencia curiosa de la que hablaremos algún día), pero en Hamburgo también se puede disfrutar de una pequeña "experiencia Paulaner" en el Paulaner's Miraculum. Este bar y restaurante se encuentra en una zona muy céntrica de la ciudad, en la planta baja del hotel Europäischer Hof Hamburg, justo frente a la estación central de ferrocarril o Hauptbahnhof. Se trata de un local tranquilo, agradable y acogedor, de aire tradicional y con un excelente servicio.


En su carta se puede encontrar una buena variedad de platos tradicionales alemanes y, por supuesto, todo el surtido de cervezas Paulaner. Dado que en aquellas fechas se estaba celebrando el Oktoberfest en Múnich y el local estaba especialmente decorado para la ocasión, me dejé llevar por el espíritu festivo y elegí unas salchichas bratwurst con mostaza dulce y un pretzel, un clásico bávaro. Las tradicionales salchichas blancas estaban elaboradas según el método tradicional, hervidas y servidas en un cuenco con agua caliente para mantener su temperatura y su textura. Todo estaba muy rico, las salchichas sabían a auténtica carne fresca con un punto de especias, y la mostaza dulce fue un buen descubrimiento a pesar de ser de sobre, una alternativa interesante a la más conocida mostaza picante. El pretzel, por su parte, estaba calentito y en su punto; como siempre, a pesar de su sencillez, este lacito de masa salada resultó un excelente acompañamiento para las salchichas. Y de postre otro clásico, un strudel de manzana con nata y helado de vainilla. No fue el mejor que probé en el viaje, pero aun así estaba bueno y no dudo en recomendarlo.


Como no podía ser de otra forma, la cerveza elegida para regar esta cena fue una jarra de medio litro de Paulaner Oktoberfest. Se trata de una cerveza ligera y sencilla, marcada por aromas maltosos y herbáceos y que deja un suave pero agradable retrogusto. Si bien parecerá anodina para los amantes de las experiencias intensas, es totalmente recomendable para quien sepa apreciar los sutiles estilos tradicionales centroeuropeos.

En cuanto al precio, nada disparatado para el centro de Hamburgo, sólo 13,90€ por todo lo mencionado.

Hofbräuhaus Hamburg


Esplanade 6, 20354
Parada de metro: Stephansplatz

Y seguimos con cerveceras bávaras. Esta es menos conocida para el público en general (en España al menos), pero todos los amantes de las cervezas alemanas saben que Hofbräu es una marca de referencia, sinónimo de tradición y calidad. Al igual que Paulaner, Hofbräu cuenta con su rinconcito particular en la ciudad de Hamburgo. La Hofbräuhaus ("casa de Hofbräu") es un bar-restaurante ubicado al oeste del Binnenalster, una de las áreas más pintorescas de la ciudad. Es un local amplio que, aprovechando el patio interior del edificio, incluye una zona iluminada de forma natural gracias a su techo transparente, la cual ha sido bautizada como "biergarten cubierto". Además, si sois fans de la marca, en la entrada podéis encontrar una pequeña tienda de merchandising de Hofbräu. Se trata en general de un local bullicioso pero de ambiente agradable, lleno de grupos de amigos que charlan y contemplan los partidos de fútbol en las pantallas gigantes mientras disfrutan de la cerveza Hofbräu.

La carta de la Hofbräuhaus está también llena de apetecibles platos, en su mayoría tradicionales, ideales para acompañar con una buena jarra de cerveza. Pero dado que mi visita a este local no coincidió con ningún horario de comida, me limité a pedir un pretzel. Estaba bueno, pero menos que el del Paulaner Miraculum ya que tenía un ligero exceso de sal y estaba un poco frío.

Por supuesto, un pretzel sólo no entra muy bien, hay que acompañarlo debidamente. De nuevo la elección fue una jarra de medio litro de Hofbräu Oktoberfestbier, muy similar a su equivalente Paulaner, aunque quizá algo más sabrosa, con mayor presencia de la malta sin que las notas herbáceas pierdan protagonismo.

Pero lo mejor de todo fue el "espectáculo", y es que en la Hofbräuhaus de Hamburgo pude contemplar algo que nunca había visto en directo, a l@s camarer@s, vestid@s con los trajes tradicionales bávaros, cargando en sus manos una cantidad demencial de jarras de cerveza, al más puro estilo del Oktoberfest de Múnich. En este alucinante despliegue de maña y fuerza, que requiere de una adecuada colocación previa de las jarras, eran capaces de transportar a la vez 10 jarras de 1 litro en el caso de las chicas y 12 en el caso de los chicos. Quizá no llega al nivel de algunas camareras del Oktoberfest, capaces de llevar más de 15 jarras a la vez, pero desde luego es algo digno de ver, sólo lamento no haber podido sacar alguna buena foto.

El precio de la cerveza y el pretzel: 6,30€, quizá algo caro, pero para nada fuera del rango habitual en la zona, y desde luego el local vale la pena.

Binnenalster

Gröninger Privatbrauerei


Willy-Brandt-Strasse 47, 20457
Parada de metro: Messberg

Ahora toca alejarse de las marcas conocidas para hablar de un local acogedor y alucinante ubicado en la parte sur del centro de Hamburgo, junto a los canales de la orilla norte del Elba. Gröninger Privatbrauerei, fundada en 1722, presume de ser la cervecera en activo más antigua de Hamburgo. En el sótano del edificio que la alberga se encuentra la Brauhaus de Gröninger, una especie de brewpub que no podéis dejar de visitar bajo ningún concepto si pasáis por Hamburgo. La noche de viernes en que lo visité estaba sumido en el bullicio de parejas, familias y grupos de amigos que reían y cantaban mientras disfrutaban de su cena, acompañada por supuesto de la cerveza Gröninger elaborada allí mismo. Un ambiente excelente en el que sentirse como un hamburgués más.

Si tenéis hambre, en la Brauhaus podréis disfrutar de un apetecible bufé "al peso" en el que se puede elegir entre un amplio surtido de ensaladas, verduras, patatas, salchichas, hamburguesas y carnes asadas. Y no hay problema si no sois capaces de decidir, se puede probar un poco de todo. Sólo hay que elegir los platos deseados, indicar la cantidad, y el camarero pesará cada uno de ellos para calcular el importe total de vuestro plato (en la carta expuesta en la pared se pueden ver los precios de determinadas cantidades de todos los platos disponibles, para que os podáis hacer una idea). En mi visita seleccioné varios tipos de carne acompañados de unas patatas (los alemanes hacen verdaderas virguerías cocinando patatas o, como ellos las llaman, kartoffeln), todo ello delicioso. Si no estáis muy hambrientos o no os gustan las comidas muy pesadas, no os preocupéis, el surtido de ensaladas y verduras asadas tenía también una pinta maravillosa.

En cualquier caso, seguro que querréis regar la comida del bufé con una buena cerveza. Esta debéis pedirla en la mesa y pagarla aparte de la comida. Cuando pregunté al camarero por la cerveza de barril que tenían en ese momento me dijo que se trataba de "Oktoberfest beer" y no pude menos que pedir una jarra de 1 litro, como haría cualquier nativo de la zona. Lo que recibí en la mesa un rato después era una cerveza deliciosa que no tenía nada que ver con las cervezas tipo Oktoberfest que había probado en otros locales. A diferencia de las que había tomado en Paulaner y Hofbrau, en Gröninger me encontré con una cerveza oscura y turbia que recordaba casi a una Dukelweizen. Se trataba de una cerveza con mucho más cuerpo, con un aroma y un sabor marcados por la malta y la levadura. Esto se debe a que la cerveza Oktoberfest de Gröninger no es una Festbier, el estilo elaborado actualmente para esta fiesta por la mayor parte de cerveceras bávaras, sino una Märzen, un estilo más antiguo y tradicional, el original del Oktoberfest, del cual surgieron las Festbier como una versión más clara y ligera. En cualquier caso era una cerveza deliciosa, tanto que a pesar de mi nivel de "repletez" al terminar la cena me daba pena que se acabase aquella enorme jarra.


El precio fue de 11,87€ por la comida, más 9,20€ por la cerveza. Algo caro, es verdad, pero no os arrepentiréis ni del último céntimo; la cerveza, la comida y el ambiente lo merecen.

Joh. Albretch


Adolphsbrücke 7, 20457
Parada de metro: Rathaus

Continuamos con locales que elaboran cerveza en la propia ciudad de Hamburgo. Ahora es el turno de Joh. Albretch, una pequeña cadena de brewpubs fundada en 1990, con sede central en Dortmund y locales en 5 ciudades alemanas, entre ellas Hamburgo. Su brauhaus en esta ciudad se encuentra en la zona de Rathaus, en pleno centro y a poca distancia del ayuntamiento, el principal monumento y uno de los puntos más visitados de la ciudad. Se trata de un local muy agradable y luminoso con vistas al Alsterfleet, el canal mediante el cual el Alster desemboca en el Elba, en el que tanques de maceración y cocción conforman los principales elementos decorativos.

En su amplia carta se pueden encontrar platos para todos los gustos y de todos los tamaños, pero uno de ellos llamó tan poderosamente mi atención que apenas pude fijarme en el resto: el "Brauers Schnitzel", algo así como "milanesa del maestro cervecero". El schnitzel, que viene siendo un filete empanado, normalmente de ternera, es un plato muy tradicional en determinadas zonas del norte de Alemania, y algunos locales se especializan en su elaboración. Y es que, aunque se trate de un plato muy sencillo, la diferencia entre un buen schnitzel y otro mediocre puede llegar a ser abismal. En este caso, en Joh. Albretch han querido darle un aire puramente cervecero a esta receta tradicional, usando nada menos que malta de cebada en su rebozado. El resultado es excelente, un schnitzel contundente y crujiente, cuyo rebozado con un ligero sabor dulce de cereal le da un toque realmente especial y lo diferencia de cualquier otra variante de este plato. El acompañamiento, cómo no, unas deliciosas patatas al nivel de las que había probado en Gröninger.

Semejante almuerzo merecía un acompañamiento apropiado. En este caso dejamos a un lado las cervezas elaboradas especialmente para la época del Oktoberfest, en favor de uno de los estilos cerveceros que más se asocian con Alemania fuera de sus fronteras: la Hefeweizen o Weissbier, la tradicional cerveza de trigo bávara. La Joh. Albretch Weizenbier resultó ser una cerveza extremadamente turbia, opaca, más incluso de lo habitual en una Hefeweizen, con un color que recordaba al de una sopa de cocido o un zumo de melocotón. En boca es muy refrescante, más bien ácida aunque con un final ligeramente amargo. En su aroma se detectan notas herbáceas, así como otras derivadas de la levadura que, en lugar del habitual olor a plátano, recuerdan más bien a vainilla.

El precio del Brauers Schnitzel más medio litro de Joh.Albretch Weizenbier fue de 17,20€, una cantidad bastante correcta, sobre todo teniendo en cuenta la ubicación del local y el tamaño del plato.

Ayuntamiento de Hamburgo

Ratsherrn Brauerei


Lagerstrasse 30A, 20357
Parada de metro: Sternschanze (Messe)

A la vista de los cuatro locales anteriores, puede parecer que Hamburgo está anclada en la tradición cervecera alemana y sus estilos clásicos. Correcto en parte, pero no del todo, Hamburgo no escapa del movimiento craft beer que en los últimos años ha llevado la elaboración de cerveza y el disfrute de la misma a límites insospechados a lo largo y ancho del planeta. Prueba de ello es Ratsherrn Brauerei, una cervecera puramente craft fundada en 2012 y ubicada al noroeste de la ciudad que elabora 8 cervezas permanentes, 2 estacionales y una amplia variedad de ediciones limitadas. Su sede, Schanzenhöfe, es todo un complejo cervecero con mucho estilo que incluye fábrica, oficinas, almacén, bar-restaurante, un encantador biergarten y una impresionante tienda en la que podéis encontrar, además de merchandising cervecero, más de 400 cervezas diferentes (nunca me ha dolido tanto la limitación de líquidos en el equipaje de cabina). El bar y otras salas del complejo están disponibles para la celebración de eventos y fiestas privadas, y en la fábrica se puede disfrutar de visitas guiadas.

Mi visita a Ratsherrn, por desgracia, fue breve y no coincidió con ninguna visita guiada en inglés. Cierto es que el encargado de las visitas me ofreció, vía correo electrónico, que si me identificaba alguien podría probablemente darme un breve paseo por las instalaciones, pero la fugacidad de mi visita a Hamburgo hizo que llegase allí con poco tiempo y desde luego no tenía ganas de molestar. Es por ello que, aparte de un "ojiplático" paseo por la tienda en el que pude contemplar cientos de maravillas conocidas y joyas desconocidas, sólo me fue posible tomar una cerveza en el acogedor biergarten, aprovechando la agradable y soleada mañana que Hamburgo brindaba aquel día. El bar ofrecía, además de toda la gama de cervezas Ratsherrn, más de 60 cervezas diferentes procedentes de todo el mundo. Pero obviamente lo propio era probar el producto de la casa, así que me decanté por una caña de Ratsherrn Pale Ale, una cerveza de color ámbar claro y espuma persistente. Su aroma era eminentemente lupulado, con notas florales y herbáceas, pero no demasiado intenso. Esto, unido a su cuerpo entre ligero y medio y su sabor marcado por un amargor suave hacen que recuerde a una tradicional Pale Ale británica. El precio, muy correcto, 2,50€.


Sin duda Ratsherrn Brauerei es el colofón ideal para una visita cervecívora a Hamburgo, la prueba de que la industria cervecera de esta ciudad no sólo tiene una larga historia y un interesante presente, sino también un prometedor futuro. Además, he oído maravillas de sus visitas guiadas, así que no dudéis en apuntaros si tenéis la posibilidad, yo desde luego lo dejo marcado como imprescindible en caso de volver a visitar la ciudad.

Una fuente muy cervecívora

Eso es todo (de momento) sobre el cerveceo en Hamburgo, amig@s cervecívor@s. ¿Y vosotr@s? ¿Conocíais alguno de estos locales o algún otro que merezca la pena visitar en la ciudad? ¿Quizá alguna de las cervezas mencionadas? ¿Planeáis visitar Hamburgo? Si tenéis cualquier duda o contribución, no dudéis en usar los comentarios. Prost!

6 comentarios:

  1. Qué buen viaje te has pegado! Muy interesante, la Joh. Albretch Weizenbier me ha llamado la atención.

    Saludos!

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    1. La verdad es que sí, estuvo muy bien. El viaje fue más largo, pero el paso por Hamburgo, aunque breve, fue lo más interesante en términos de cerveza (el resto del tiempo básicamente me puse tibio de Schneider Weisse Tap 7).

      La Joh. Albretch vale la pena probarla, es una Hefeweizen bastante diferente de lo habitual. Aunque si tuviese que elegir una de las 5, me quedaría con la de Gröninger.

      Salud!

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  2. Qué pasada de post. Hace ya bastantes años estuve por Hamburgo pero por aquellos entonces la cerveza no era lo que ahora es para mí... Me suena que estuvimos en un sitio muy similar al de ese Groninger, tenía unas mesas de madera al fondo y servían unas tablas gigantescas con salchichas y demás...

    He disfrutado leyendo y me han entrado unas ganas de viajar a Hamburgo y a Alemania en general... jejeje!

    Un saludo!

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    1. Me alegra que te guste! El "garito" de Gröninger es un sótano sin luz natural, bastante grande, tiene una entrada con mesas altas pequeñas, luego la barra-bufé y luego una zona más amplia con mesas bajas grandes (de madera, tipo "biergarten"). Lo digo por si te suena, puede ser el mismo que dices tú porque tiene pinta de ser un clásico.

      Si te pueden las ganas y te vas de viaje por allí ya tienes por donde empezar... y si añades alguno a la lista genial, que a mi tampoco me importaría volver, jeje.

      Saludos!

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    2. Pues fijo, es ese... sin ventanas!! Estaba cerca de una calle donde estaba un mega-edificio de la iglesia de la cienciología, que fue la primera vez que vi algo así por Europa, jajaja!

      Saludos!

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    3. Jaja, pues no lo sé, lo he buscado y al parecer los cienciólogos cambiaron de ubicación hace 3 años, he encontrado la dirección nueva pero no la antigua. Pero vamos, debe de ser ese, probablemente no habrá muchos sitios así, y cuando yo me informé de sitios cerveceros para visitar este aparecía por todas partes.

      Saludos!

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