jueves, 3 de agosto de 2017

7 Fjell Bryggeri Svartediket Black IPA, directa del frío norte


Hoy os traemos una cerveza que viene del norte, de muy al norte, más concretamente de la ciudad de Bergen, en Noruega. Bergen es la segunda ciudad más grande del país de los fiordos y fue su capital entre 1217 y 1314. Es popularmente conocida como "la ciudad de las siete montañas", puesto que se asienta en un valle que recibe ese mismo nombre por estar rodeado por "las siete montañas", que en noruego son llamadas "de syv fjell". De ahí toma su nombre la pequeña cervecera local 7 Fjell Bryggeri, que aspira a convertir Bergen en un referente en la producción de cerveza artesana, apostando por una mezcla equilibrada entre tradición e innovación para producir cervezas de gran calidad. De todas sus referencias, vamos a probar la Black IPA Svartediket, que toma su nombre del lago que abastece de agua potable a la ciudad de Bergen.

Esta cerveza no llega a ser tan negra como otras del mismo estilo, sino que presenta un color castaño muy oscuro, con reflejos cobrizos y sin apenas turbidez. Al servirla forma una gruesa capa de espuma de color beige, aunque al cabo de un rato sólo persiste una capa relativamente fina que sí resulta duradera. En nariz ofrece un aroma rico y complejo, con fuertes notas de pino y resina, acompañadas de toques de cítricos, frutas tropicales y caramelo. La sensación en boca es de cuerpo medio con bastante presencia del carbónico. Su sabor es dulce al principio, pero no tarda en abrirse paso un amargor moderadamente intenso. De nuevo dominan las notas resinosas, acompañadas de caramelo, un ligero regusto a cacao y un toque frutal. Además, si se vierten los posos, aparecen notas de pan y tofe.

Sin duda estos noruegos saben lo que hacen, o al menos eso da a entender esta Black IPA. Si os vais a conocer los fiordos o a cazar auroras boreales, ya sabéis, no perdáis la oportunidad de probar las cervezas autóctonas. Esta en concreto, irá de maravilla con una buena barbacoa, y probablemente también con ciertos postres, como por ejemplo un carrot cake.

Estilo: Black IPA
ABV: 7,0 %
Amargor: 75 IBU
Lúpulos: Horizon, Ahtanum, Centennial y Mosaic
Cereales: Malta de trigo y maltas de cebada Pilsner, Pale, Pale Crystal, Crystal, Carafa Special 1 y Carafa Special 3

martes, 25 de julio de 2017

Berserker II, una cerveza para los guerreros más feroces


La cerveza que probamos hoy es una creación de In Peccatum Craft Beer, de los que quizá recordéis otras referencias como Lilith Oporto Aged o Call of Cthulhu, en esta ocasión en colaboración con O Bandullo do Lambón, un moderno ultramarinos que no podéis dejar de visitar si pasáis por Santiago de Compostela. Concretamente, vamos a tratar la segunda edición de esta colaboración, elaborada en 2016. La primera versión fue creada en 2015, con una graduación alcohólica ligeramente más alta (6,7 % ABV frente al 6,2 % ABV de esta) y menos amargor (75 IBU frente a los 96 IBU de 2016). Además, los lúpulos y las maltas empleadas han sido diferentes en cada ocasión, de modo que, aunque no tuvimos el gusto de probar la edición de 2015, se podría decir que se trata de cervezas bastante diferentes. Sin embargo, sus creadores han decidido usar para esta cerveza el mismo nombre que para su primera colaboración (aclarando que se trata del segundo episodio, eso sí): Berserker. Este nombre hace referencia a unos temidos guerreros vikingos que combatían sin miedo a nada, en ocasiones sin armadura y siempre con una furia y una ferocidad inusitadas, pues entraban en un trance psicótico antes de la batalla. Existen diferentes teorías para explicar ese estado de alteración, como por ejemplo el consumo de hongos alucinógenos como la Amanita muscaria, pero una de ellas nos llama especialmente la atención: la psicosis de los Berserker podría deberse al consumo de cerveza contaminada con el hongo parásito Claviceps purpurea, más conocido como cornezuelo del centeno, el cual contiene importantes cantidades de ácido lisérgico, el compuesto precursor del LSD. Bueno, vamos a probar esta cerveza, que seguro que no está contaminada.

Esta IPA de color ocre presenta una apariencia especialmente turbia, mientras que su espuma de color blanco hueso es jabonosa pero duradera. En nariz nos ofrece un delicioso aroma floral y frutal, con toques de cítricos y drupáceas, pero sobre todo de frutas tropicales. Al probarla se nota un cuerpo entre ligero y medio, pero lo que más destaca es su intenso sabor, decididamente amargo. En el paladar dominan las notas de frutas drupáceas y resina.

Como suele pasar con esta marca, una IPA claramente recomendable, sobre todo por su aroma. Para su maridaje es necesario que elijáis platos con un sabor fuerte, la abundancia de especias e incluso el picante le irán de maravilla.

Estilo: American IPA
ABV: 6,2 %
Amargor: 96 IBU
Lúpulos: Cascade, Citra y Mosaic
Maltas: Pilsen y Crystal
Ingredientes adicionales: Azúcar

miércoles, 19 de julio de 2017

Braufactum The Brale, una cerveza alemana diferente


Si pensamos en cerveza alemana, lo primero que se nos viene a la cabeza son estilos tradicionales germanos como las Hefeweizen y otras cervezas de trigo, las intensas Dopplebock, o los diferentes estilos de Lager propios de cada parte del país. Pero el mercado cervecero alemán es mucho más que eso y también disfruta del auge de las craft beers. Un buen número de cerveceras "modernas" como Ratsherrn Brauerei, de la que hablamos hace tiempo a raíz de un tour cervecívoro por Hamburgo, florecen a lo largo y ancho del país, estableciendo una peculiar relación de amor-odio con la Reinheitsgebot, puesto que a algunas de ellas les gustaría introducir innovaciones que violarían esta ley (que por otra parte resulta tan beneficiosa para los paladares alemanes). Una de las cerveceras pioneras de la craft beer en Alemania es Braufactum, fundada en 2010 por dos amantes de la cerveza que previamente habían trabajado en Radeberger Gruppe. A finales de 2009, estos dos amigos iniciaron un viaje que les llevó a visitar magníficas cerveceras de Europa y Estados Unidos y, una vez de vuelta en Frankfurt, crearon su propia cervecera para mezclar el espíritu craft del que se habían empapado con la tradición cervecera alemana. Hoy en día elaboran un buen surtido de cervezas y, además, se encargan de distribuir en Alemania los productos de las cerveceras en las que se prepararon para crear Braufactum. Hoy probamos una de sus referencias: The Brale.

Esta Brown Ale alemana presenta un color castaño claro con reflejos ambarinos, prácticamente sin turbidez pues está filtrada. Al servirla se forma una abundante capa de espuma cremosa de color beige, que resulta ser consistente y duradera. El aroma es lupulado e intenso, principalmente resinoso, aunque también se distinguen notas florales y cítricas, además de un suave toque de miel. La sensación en boca es de cuerpo medio, y el sabor se caracteriza por un amargor moderadamente intenso, apenas matizado por un ligero punto de dulzor. Las notas resinosas están ahora acompañadas de naranja amarga, y de fondo se percibe un toque de frutos secos. El final del trago deja un gusto suavemente amargo y una ligera sequedad.

The Brale resulta alejarse un poco de las Brown Ales al uso, pues en ella el lúpulo parece hacerse con el papel protagonista en detrimento de la malta. En las Brown Ale americanas es de rigor un aumento del carácter lupulado como el que se observa en esta cerveza, pero en ellas esto va acompañado de una mayor intensidad de las notas maltosas, cosa que no se aprecia en The Brale que, por otra parte, se supone que sigue más bien el estilo británico de Brown Ale. Si bien ofrece un aroma delicioso, las sensaciones en boca son mejorables. En cualquier caso, se trata de una buena cerveza que podemos recomendar para acompañar carnes a la plancha o a la brasa, y también embutidos.

Estilo: English Brown Ale
ABV: 5,0%
Amargor: 30 IBU
Lúpulos: Mosaic, East Kent Golding, Hallertauer Mittelfrüh y Magnum
Maltas: Pale Ale y Caramel

miércoles, 12 de julio de 2017

Gredos Rubia, no es oro todo lo que reluce


A estas alturas, a nadie le cabe duda de que la cerveza artesana es un mundo en expansión en España. Cada vez se hacen más cervezas artesanas en nuestro país, la mayoría de ellas son buenas, algunas incluso verdaderamente espectaculares, pero por supuesto hay excepciones. Entre un montón de grandes cerveceras que sólo se conforman con elaborar y vender lo mejor, hay ejemplos mucho menos brillantes. Esas cervezas con estándares de calidad más bajos no son precisamente una ayuda en el ya de por sí difícil camino que la cerveza artesana está recorriendo en España, pero la buena noticia es que, llegado el momento, sólo quien hace bien las cosas será capaz de sobrevivir en el mercado. Hoy hablamos de una de esas cervezas que no nos han dejado muy buen sabor de boca, la Gredos Rubia. La cervecera abulense Gredos se precia de usar agua de la sierra homónima, lo cual garantiza que este importante ingrediente es de una gran calidad; la cerveza resultante, sin embargo, no lo es tanto.

En la botella, esta cerveza se ve perfectamente transparente a través del vidrio de color verde (inciso, el vidrio marrón es sin duda el mejor para una correcta conservación de la cerveza, algún día hablaremos de ello), pero también se ve que en el fondo hay una acumulación de sedimentos de casi un centímetro de espesor. Esto no tendría porqué ser un problema si no fuera porque, al abrirla, se libera una gran cantidad del gas disuelto en la cerveza, el cual no llega a provocar el típico "efecto géiser" pero sí a generar una fuerte turbulencia dentro de la botella que remueve los abundantes sedimentos. Así, al verterla en el vaso, la cerveza presenta un color ocre oscuro y una gran turbidez. Su espuma es de color blanco hueso, bastante abundante, pero jabonosa y más bien poco persistente. Tiene un aroma suave, caracterizado por notas cítricas y herbáceas. En boca tiene un cuerpo ligero, tirando a medio por el efecto de los sedimentos en suspensión, y presenta un sabor más bien flojo, casi aguado, con notas dulces y agrias, además de cierto amargor al final. En el paladar es afrutada, con toques terrosos y de frutos secos.

Bastante decepcionante, la verdad. El primer instinto fue pensar que quizá la cerveza se había estropeado, o que tal vez pertenecía a un lote defectuoso, o al menos "poco agraciado". Pero lo cierto es que, tras leer varias opiniones en diferentes webs especializadas, no parece que se tratase de un caso aislado. Si alguien ha tenido una mejor experiencia con esta cerveza u otra cerveza de la marca, agradecemos que nos la contéis en los comentarios. 

Estilo: Pale Ale
ABV: 4,7 %

jueves, 6 de julio de 2017

Santo Cristo Magnum Series Citra Dry Hopping. ¡Feliz Aniversario, Entre Cervezas!


Los que nos seguís en Twitter ya os habréis enterado de que la semana pasada estuvimos celebrando el 5º aniversario de Entre Cervezas, uno de los principales referentes del mercado cervecero en Galicia. Si es así, es probable que también sepáis que la cervecera orensana Santo Cristo (hace ya tiempo comentábamos su Imperial IPA Costa Oeste) elaboró una serie de cervezas especialmente para la ocasión: Magnum Series. Se trata de una colección de Session IPAs, todas ellas elaboradas de la misma forma y empleando únicamente la variedad de lúpulo Magnum en la fase de cocción. ¿Cuál es, entonces, la diferencia entre ellas? Pues "simplemente" la variedad de lúpulo empleada en el dry hopping. Y decimos "simplemente", entre comillas, porque esta diferencia, que para algunos puede parecer poco más que una sutileza, da lugar a cervezas muy diferenciadas tanto en aroma como en sabor. Según nos explicaba su creador, la técnica empleada no fue un dry hopping al uso, sino un procedimiento algo más complejo y en el que se emplea una mayor cantidad de lúpulo, un método habitualmente empleado para catar este ingrediente. El caso es que durante la celebración del aniversario se pincharon cinco cervezas de la Magnum Series, en las que se habían empleado otras tantas variedades de lúpulo: Hallertau Blanc, la más discreta de la serie; Pilgrim, suave y sencilla, pero muy agradable y bien equilibrada; Simcoe, la más intensa; Mosaic, algo más suave que la anterior, pero posiblemente la de mejor aroma; y Chinook, similar a la anterior, pero no tan bien redondeada. Y una vez probadas estas cinco, el premio fue una botella de la sexta cerveza de la serie, sólo disponible en este formato. En este caso el lúpulo añadido es Citra, y aprovechando que ya nos la hemos tomado en la tranquilidad del hogar, vamos a contaros algo más de ella.

Se trata de una cerveza de color amarillo pajizo con reflejos dorados, nublada por una turbidez bastante densa que comparte con sus compañeras de la Magnum Series. Al servirla se forma sólo una pequeña cantidad de espuma de color blanco hueso, pero ésta resulta bastante persistente. En nariz ofrece un aroma lupulado bastante intenso, quizá el más fuerte de las seis, sobre todo cuando está recién abierta. En él podemos distinguir notas como pomelo, pino o resina, además de un toque herbáceo. La probamos para descubrir un cuerpo de densidad media y un sabor que, si bien se presenta con una entrada en boca más bien suave, rápidamente destapa un amargor bastante intenso y ligeramente astringente, probablemente el más punzante de toda la serie. Su principal defecto es que en algunos momentos la sensación en boca es ligeramente aguada, probablemente a causa de su carbonatación muy débil y de que la presencia del alcohol es apenas perceptible. En el paladar dominan las notas herbáceas, acompañadas de toques cítricos y un ligero recuerdo a pino.

En resumen, una cerveza de contrastes, con un aroma y un amargor relativamente intensos, pero también muy bebible. Se podría decir que ofrece un buen golpe de lúpulo sin casi interferencias de ningún tipo. Para acompañarla recomendamos platos ligeramente especiados, aunque también pude funcionar con pescados a la plancha.

Ante todo, gracias a Santo Cristo por el despliegue de lúpulos y muchas felicidades a Entre Cervezas, esperamos poder celebrar muchos aniversarios más.

Estilo: (Session) American IPA
ABV: 5,5 % (eso pone la etiqueta, pero aparenta mucho menos)
Lúpulos: Magnum y dry hopping con Citra

jueves, 29 de junio de 2017

Schneider Weisse TAP1, Meine blonde Weisse


A ver, hay que reconocer que igual somos un poco pesados con las cervezas de Schneider Weisse, pero es que se trata de una de las mejores cerveceras de Alemania, que no es poco. En ocasiones anteriores hemos hablado de la Kristallweizen TAP2, la Weizenbock TAP5 o la Hefeweizen TAP7, y es que tratándose de cervezas de trigo pocos se pueden medir con estos bávaros que, de hecho, fueron los primeros plebeyos en adquirir el derecho a elaborar cervezas de estas características, algo reservado a la familia real de Baviera hasta 1872. Desde ese momento han estado elaborando la hoy llamada TAP7 Unser Original, una de las mejores Hefeweizen que existen, aunque la que os traemos hoy tampoco está mal: TAP1 Meine blonde Weisse (que recientemente ha sido rebautizada como Meine helle Weisse). Se trata de una cerveza similar a la TAP7, pero de color más claro y con un poco menos de alcohol, además de presentar un cuerpo algo más ligero y una mayor presencia del lúpulo.

Al servir esta cerveza observamos su color amarillo ocre, nublado por una espesa turbidez, como debe suceder en una buena Hefeweizen. En cuanto a su espuma, es de color blanco y muy abundante, aunque no especialmente persistente. En su intenso aroma el plátano destaca sobre cualquier otro matiz, acompañado de toques de bizcocho y vainilla, y con una marcada presencia de notas herbáceas. En boca nos encontramos con una cerveza de cuerpo entre ligero y medio, bastante carbónica y muy refrescante. Su sabor presenta un importante componente dulce, pero también es ácido, mientras que el amargor es poco más que testimonial. De nuevo domina el plátano, seguimos encontrando bizcocho y vainilla, pero ganan protagonismo las notas herbáceas y aparecen especias y un ligero toque cítrico.

Estamos ante algo así como la hermana pequeña de la TAP7, una hermanita con bastante carácter, eso sí. Es decir, sin llegar al nivelón de la Unser Original, la TAP1 es una Hefeweizen auténtica y totalmente recomendable. De hecho, es probable que mucha gente la prefiera. Sobre gustos, ya sabéis, no hay nada escrito. Si os decidís a probarla y queréis acompañarla con algo para picar, que sepáis que será una cerveza muy versátil en este aspecto, siendo especialmente recomendables los platos a base de huevo y las salchichas, pero también ensaladas y otros platos ligeros.

Estilo: Hefeweizen
ABV: 5,2%
Amargor: 14 IBU
Lúpulos: Hallertauer Tradition y Saphir
Maltas: 60% trigo y 40% cebada

martes, 20 de junio de 2017

Hitachino Nest White Ale, la Witbier del sol naciente


Como muchos sabréis, el estilo Witbier es originario de Bélgica, y allí se hacen algunas de las mejores cervezas de este tipo. Pero estas cervezas efervescentes y refrescantes, elaboradas con trigo no malteado y habitualmente condimentadas con cilantro y piel de naranja, cuentan con muchos adeptos en todo el mundo. En Estados Unidos son particularmente populares, y por eso de allí salen también muchas grandes cervezas de este estilo. Sin embargo, la cerveza a la que está dedicada esta entrada no es ni belga ni norteamericana, sino que viene nada menos que de Japón. Más concretamente viene de la ciudad de Naka, en la prefectura de Ibaraki, donde se encuentra Kiuchi Brewery, responsable de la marca Hitachino Nest Beer. Kiuchi fue fundada en 1823 y, durante más de un siglo, se dedicó principalmente a la elaboración de sake. Pero en 1996, después de un importante cambio en la legislación japonesa sobre producción de cerveza a pequeña escala, Kiuchi empezó a elaborar las cervezas Hitachino Nest, que hoy en día están sin duda entre las craft beers de origen nipón más conocidas y apreciadas alrededor del mundo. Su Witbier se llama Hitachino Nest White Ale y es, con diferencia, una de las cervezas más populares de la marca, además de una de las mejor valoradas. Aparte de cilantro y piel de naranja, en Kiuchi añaden zumo de naranja y nuez moscada a esta cerveza cuyas características os contamos a continuación.

Esta "cerveza blanca" es en realidad de color amarillo pajizo y bastante turbia. Su espuma sí que es blanca, aunque no tendréis mucho tiempo para comprobarlo, pues es jabonosa y se desvanece rápido. Presenta un aroma muy fresco, con notas de limón, hierba, especias como pimienta o cilantro y, sólo al principio, un ligero toque asidrado. En boca es muy refrescante y presenta un cuerpo de ligero a medio, con una presencia del carbónico notable pero moderada. En su sabor se equilibran una suave acidez con un toque dulce de malta suave, mientras que el amargor es apenas perceptible. Sobre un fondo maltoso que recuerda a pan, encontramos notas como hierba o naranja y, sobre todo, un frescor especiado que casi recuerda a jengibre.

Muy buena esta Witbier japonesa, refrescante y a la vez con cierta complejidad. Puede resultar bastante polivalente para tomar con comida, por ejemplo con ensaladas, aunque la mejor opción son los pescados blancos.

Estilo: Witbier
ABV: 5,5 %
Amargor: 13 IBU
Lúpulos: Perle, Celleia, Amarillo y Styrian Goldings
Cereales: Malta de cebada tipo Lager, malta de trigo y trigo sin maltear (en copos y tostado)
Ingredientes adicionales: Cilantro, piel de naranja, zumo de naranja y nuez moscada